La Buenaventura o la Ventura

Con este nombre tan positivo se nombra el último pequeño valle que linda con Gáldar, en una parte de los altos de Guía, en la zona Suroeste del municipio.
 
Ayer tocó subir a medianía a ver como la primavera nos fascina con sus colores. Hacía años que el espectáculo de tantas y tantas flores no era tan visible. Aprovechando el viaje, fui por Marente
para adentro hasta llegar a esta vaguada donde nace alguno de los barrancos que más abajo desembocan en el de Guía.
 
El topónimo nos recuerda a muchas cosas: a San Buenaventura de gran devoción en el siglo XV y XVI entre esas personas que se embarcaban en arcaicos barcos para descubrir nuevos mundos, (el Convento más antiguo de Canarias, en Betancuria, tiene esa devoción); También Buenaventura es una localidad Toledana, de cuya provincia salieron numerosos conquistadores que llegan a Canarias y a América; Incluso sabemos que en 1507 una Carabela con ese nombre surcaba aguas de Canarias y norteafricanas.
 
La primera referencia escrita que hemos encontrado es de 1536, en un documento suscrito por un caballero que también dejará huella en la zona, Martín de Valerón. Así en el 16 de octubre de ese año, pide al gobernador de la isla, lo siguiente: “Martin de Valeron, vezino desta ysla beso las manos de vuestras señorias e les suplico me hagan merçed de mandarme dar un pedaço de tierras de sequero que estan en termino desta villa de Agaldar que estan debaxo de la MONTAÑA DE BUENA VENTURA hazia la parte de las lagunetas que no an sido aprovechadas hasta agora y an por linderos de la una parte de arriba la dicha montaña asta la Palma de Luçena e por la otra parte tierras de Maria de Betancor que fueron de Luçena y por la parte de abaxo el camino Real que va a Facarcas e por la otra parte un lomo que viene de la dicha montaña a las lagunetas y unas cuevas que estan en las dichas tierras …”
 
Valerón se llaman en la actualidad las tierras que están al oeste de Buenaventura, igual que se mantienen los topónimos de Lucena, Las Lagunetas serán las zonas sobre El Caidero, donde aún existe el llano de Las Charcas, etc.
 
Estas tierras de las que hablamos, llamadas de Buenaventura, seguramente fueron repartidas con anterioridad y no hay testimonio documental de dichos repartos, sin embargo vemos que ya el topónimo está consolidado en aquellos tempranos momentos.
 
En la actualidad, sigue siendo un valle en el que nace agua, en el que se cultiva y en el que se pueden tener animales gracias a la riqueza de su suelo.
 
Como siempre los nombres de los sitios nos remontan muy atrás en el tiempo, en este caso cinco o más siglos. Es necesario conocer y mantener nuestros referentes para no perder nuestra identidad.
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