The Keys to Lifelong Wellness, Happiness and Longevity.

Spend the day in Seward, but spend the night in the cute nearby town of Moose.

“When we initially considered traveling to road trip Alaska, we never thought we would find cheap flights to Alaska!”

If you aren’t looking to visit Alaska on a budget or are looking to splurge, Alaska Air offers a wonderfully spacious first-class option. You are going to want to fly into Anchorage because flights to Anchorage are affordable and the city is centrally located. It is the perfect base to explore and start a road trip!

You will start and end your Alaska road trip in the city of Anchorage. There are plenty of things to do in Anchorage and the town is full of all the comforts.

If you are looking for some of the best things to do in Anchorage, consider going to the Anchorage Museum which has something for the whole family! Fascinating art and cultural exhibits, a planetarium, and an entire kids section make it a great day trip for all ages!

After spending time in Anchorage, the next stop on your Alaska road trip itinerary is to head north to Denali. The drive is a bit long, so make sure to budget at least four hours of driving for this part of your Alaska trip itinerary. Both times we drove from Anchorage to Denali, it was raining, so we had to drive slow.

Seward Is A Must-See On Any Alaska

Seward should top every Alaska itinerary! You can head there from Denali, but that is an 8-hour drive, or you can spend another night or two in Anchorage or the nearby towns of Wasilla or Palmer to cut down on the drive.

When people set out on an Alaska road trip, they want to see glaciers! There is no better Alaska Tour to see glaciers up close and personal than taking a boat ride in Seward! While there are many companies, Gold Marine Tours is hands down the best company for Alaska tours of glaciers in Seward.

  • Full-Day Tours:Experience abundant wildlife and towering tidewater glaciers.
  • Half-Day Tours: Cruise the protected waters of Resurrection Bay in search of wildlife.
  • Specials & Packages: Save time and money with special cruises and packages.
  • Transportation: Allcruises depart from Seward, Alaska.

Most cruises feature onboard National Park Ranger narration and famous Alaska salmon and prime rib buffet, freshly prepared and served while you cruise.

Helicopter tour

We had never flown in a helicopter before and while we know it would offer us stunning views and a once-in-a-lifetime experience, we were a little afraid!

If you are looking to see glaciers from above instead of at sea, add a helicopter tour to your Alaska itinerary! Flying over mountains, the ocean, and glaciers is one of the top things to do in Alaska. If you are looking to do a helicopter tour of Alaska and the surrounding glaciers, make sure to book with helicopter company.

If you have never flown in a helicopter before but hope to add it to your Alaska travel itinerary. If you are looking for what to do in Alaska that you will never forget, a helicopter tour will be perfect for you!

Since you are on an Alaska road trip, you are going to want to see all that Alaska has to offer! Spend the day in Seward, but spend the night in the cute nearby town of Moose.

We were thrilled when we walked up to our clean and modern boat! This is one of those Alaska tours where you are going to want to bring a good camera with you! Enjoy your staing in Alaska every moment!

Homer Is A Unique Addition To Your Trip

Homer is an essential stop on any Alaska itinerary and is easy to drive to which makes it the perfect place to visit when taking an Alaska road trip. Homer is about a 2-2.5 hour drive from Seward, making it an easy place to drive to. One of the top things to do in Homer is to go fishing for Halibut.

“Since we don’t fish, we spent our time walking the beach, taking in the stunning mountain and glacier vistas, visiting the famous Salty Dog Saloon.”

Homer is one of the best places to see in Alaska because of its proximity to the mountains and ocean. Don’t forget to check out Homer’s crazy tides and beautiful sunsets.

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

IA sí o IA no

“Porqué no se le pueden poner puertas al campo” Durante semanas, el debate sobre la “inteligencia artificial” ha vuelto a encender tertulias, columnas y sobremesas. Hay quien la ve como una amenaza existencial, un monstruo digital capaz de devorar empleos, identidades y hasta la propia condición humana. Otros, en cambio, la consideran un avance inevitable, una herramienta poderosa que, bien usada, puede multiplicar nuestras capacidades. Yo, que he pasado media vida en la mar y la otra media escribiendo sobre ella, no puedo evitar recordar que este debate no es nuevo. Cambian los nombres, cambian los artefactos, pero el miedo al progreso es siempre el mismo. Recuerden que en 1633 casi mandan a la hoguera al astrónomo   Galileo Galilei, por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. Y el pobre hombre, para salvar de morir chamuscado tuvo que retractarse de su teoría heliocéntrica ante el Tribunal de la Santa Inquisición, aunque diciendo…. “Y sin embargo se mueve”, y como en aquel tiempo “los sabios de la iglesia” se parecían mucho a los actuales alumnos de la LOGSE socialista, no supieron interpretar sus palabras y gracias a ello, le perdonaron la vida.    “Cuando la mar también temió a la tecnología” Quienes hoy se escandalizan con las IA se parecen mucho a aquellos que, en mis primeros años de navegación, protestaban por la llegada de la “navegación por satélite”. Decían que se perdería el romanticismo, y que los oficiales se volverían torpes; que la mar castigaría a quienes confiaran en “máquinas que no sienten el viento”. Y, sin embargo, el tiempo puso cada cosa en su sitio. La navegación satelital no solo no destruyó la profesión, sino que “la hizo más segura, más precisa y más humana”, porque liberó al marino de tareas repetitivas y le permitió concentrarse en lo esencial; esto es, gobernar el barco y cuidar de su gente. Lo mismo ocurrió con las “calculadoras astronómicas”, con “las curvas de las llamadas, tablas americanas de estabilidad portátiles”, o con los primeros “ordenadores de a bordo”. Cada avance fue recibido con recelo, y cada avance terminó siendo imprescindible. Hoy, dudo que exista un solo barco en el mundo sin GPS, y también dudo que, muchos oficiales sepan usar un sextante como lo hacíamos nosotros. Pero eso no es decadencia: “es evolución”. “La IA como nueva herramienta de navegación humana” La inteligencia artificial es, en esencia, “una herramienta”. No es un oráculo, no es un demonio, no es un sustituto de la inteligencia humana. Es un instrumento que amplifica nuestras capacidades, igual que lo hizo el radar, el GPS o las cartas electrónicas facilita el trabajo. Acelera cálculos complejos. Democratiza el acceso al conocimiento y además permiten que un ciudadano normal, un estudiante o un profesional tenga a mano un asistente capaz de sintetizar información, explicar conceptos y ayudar a pensar. La IA no piensa por nosotros, solo “nos obliga a pensar mejor”.    “La ciencia sin conciencia: el riesgo real” Ahora bien, sería irresponsable ignorar los riesgos. La historia nos recuerda que, “la ciencia sin conciencia es la ruina del espíritu”, como decía Rabelais. El uranio, por ejemplo, prometía energía limpia y terminó también en Hiroshima. La química prometía fertilidad y terminó en gases de guerra. La informática prometía libertad y terminó en vigilancia masiva. La IA no es diferente. Puede ser usada para manipular, para desinformar, para automatizar injusticias, para amplificar desigualdades. Pero ese riesgo “no es argumento para frenar el progreso”, sino para gobernarlo con ética, regulación y responsabilidad. La solución nunca ha sido prohibir la herramienta, “sino educar al artesano” (pensamiento mesiánico)   “No se le pueden poner puertas al campo” La inteligencia artificial ha llegado, y no se va a marchar. Podemos discutir cómo regularla, cómo integrarla, cómo evitar abusos. Pero pretender detenerla es tan absurdo como prohibir el GPS en los barcos o volver a las tablas logarítmicas por decreto. La humanidad siempre ha avanzado cuando ha abrazado el conocimiento, no cuando lo ha temido. Y si algo he aprendido en la mar es que “el progreso es como la marea”, puedes ignorarlo, puedes protestar, puedes incluso intentar frenarlo… pero al final, ni se para ni espera, y sube y baja igual.   “El horizonte verdadero” Porque al final —y esto lo sabe cualquiera que haya hecho guardias largas en el puente de un barco, “el horizonte nunca es el que parece”. El aparente es solo una línea engañosa, dibujada por la luz y la distancia. El verdadero está más allá; donde la mar se junta con la voluntad, donde el futuro se abre como una derrota limpia y donde cada avance, por polémico que sea, termina siendo parte de la travesía humana. La inteligencia artificial es exactamente eso; “un horizonte verdadero”. No el que algunos ven con miedo, ni el que otros deforman con alarmismos, sino el que se revela cuando uno se atreve a mirar más lejos, más hondo y con menos prejuicios. Quien navega sabe que el barco que teme avanzar se queda a merced del oleaje. Quien se atreve, en cambio, descubre que el mar siempre recompensa al que confía en su rumbo. Por eso defiendo la IA a capa y espada, porque es viento nuevo en las velas, porque es carta actualizada en un mundo que cambia, porque es faro en noches de incertidumbre, y porque negar su avance sería renunciar al horizonte verdadero que nos corresponde como especie. La mar enseña que “solo avanza quien se atreve”. La historia confirma que “solo progresa quien no teme aprender”, y la IA, como toda marea que llega para quedarse, nos invita a seguir navegando hacia adelante, sin miedo, sin supersticiones y con la serenidad de quien sabe que el futuro no se detiene… “Se conquista”. La IA no es un enemigo; por el contrario, es un nuevo instrumento de navegación para la vida moderna. Si la usamos con conciencia, será una aliada formidable. Si la usamos sin ética, será un peligro. Pero renunciar a ella sería como navegar de noche