Reabre al tráfico la calle Médico Martinón León tras el fin de las obras de mejora

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La calle Médico Martinón León ha quedado reabierta al tráfico en la tarde de este jueves después del fin de las obras de acondicionamiento a las que ha sido sometida. La vía, que une la calle Drago con la Bajada de Las Guayarminas justo en su acceso a la calle Capitán Quesada, ha recibido numerosas mejoras con el objetivo de fomentar la accesibilidad de la Zona Comercial Abierta del municipio así como las instalaciones y canalizaciones existentes.

La obra, ejecutada por Construcciones Rodríguez Luján, está financiada por el programa de Zonas Comerciales Abiertas (ZCA) de la Consejería de Industria y Comercio del Cabildo de Gran Canaria con un presupuesto de 400.000 euros e incluye el acondicionamiento del nuevo espacio público de las troneras, situadas en la calle Drago. Los trabajos han permitido la repavimentación y la ampliación de la acera del margen izquierdo hasta 1,50 metros y la del margen derecho hasta 1,07 metros, mejorando las condiciones de la calle para el peatón. De esta manera la parada de taxis volverá a estar situada en dicha calle.

En la mañana de este jueves Teodoro Sosa, alcalde de la ciudad y Heriberto Reyes, concejal de Urbanismo, acudieron para comprobar la recta final de la obra mostrando su satisfacción por el trabajo ejecutado.

A continuación los trabajos continuarán con la remodelación de las troneras de la calle Drago, una actuación que en una primera fase permitió la reubicación de una parte de estos bienes de carácter etnográfico en la misma parcela que se encuentran, permitiendo así la ampliación de las aceras en el cruce de las calles Drago y Doramas, solventando así un grave problema de accesibilidad.

Concretamente se procedió a la reubicación de tres de las nueve troneras que se encuentran en el lugar para ganar el espacio suficiente sobre el que construir las aceras, instalando las tres troneras unos metros más atrás. El resto de troneras permanecen en su actual emplazamiento. La intervención contempla dotar al nuevo espacio público de una nueva fachada, dotar de un cierre de acero cortén, nuevas zonas verdes, mobiliario e iluminación, ejecutar un graderío a modo de escalera y pavimentación de todo el espacio.

Cuando concluyan las obras de esta nueva fase se logrará un nuevo espacio público en el que poner en valor la historia de la infraestructura hidráulica del municipio, imprescindible, décadas atrás, para el riego de los cultivos agrícolas, pero actualmente en desuso. Para ello volverá a circular el agua por las bocas de las troneras a modo de fuente y se ubicarán paneles con fines divulgativos en el nuevo espacio.