Al caer la tarde del pasado viernes 9 de enero, el patio interior del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) se transformó en un escenario de ensueño. A las 20:00 horas, el grupo Ars Movies Project ofreció un recital que no solo rozó la excelencia musical, sino que logró una respuesta masiva del público, colgando el cartel de «aforo completo» y dejando a decenas de entusiastas a las puertas del recinto, con el deseo contenido de disfrutar de un evento ya calificado como singular.
Un elenco de prestigio consolidado
La formación, liderada por la maestría de Enrique Fernández-Villamil Menéndez en la guitarra y los arreglos, contó con la sensibilidad de la violinista Ada Santana y la poderosa voz de su hija, la cantante Ada Rapisarda.
Este trío no es desconocido para el gran público; muchos de los asistentes recordaban su aclamada participación en la obra musical “Échale la culpa a Pandora”. Tras cosechar éxitos en diversos teatros del archipiélago y la península, el grupo venía de alcanzar un hito internacional este pasado verano con su aplaudida intervención en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
Un viaje sonoro por el séptimo arte
Fieles a su nombre y a ese estilo ecléctico que los caracteriza, Ars Movies Project desgranó un programa que recorrió décadas de historia cinematográfica, reinventando melodías que forman parte del imaginario colectivo:
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Fantasía y emoción: La velada comenzó con la dulzura de “Beauty and the Beast” (2017), seguida del optimismo rítmico de “Raindrops Keep Falling On my Head”, el eterno clásico de Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969).
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Nostalgia y leyenda: No faltaron piezas de profunda carga emocional como “The Summer Knows” (Verano del 42), popularizada por Barbra Streisand, ni la desgarradora fuerza de “La Llorona”, pieza angular del folclore mexicano y presencia recurrente en el cine.
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Fuerza y modernidad: El repertorio transitó hacia la épica contemporánea con “Skyfall” —himno de la vigesimotercera entrega de James Bond— y la potencia vocal de “Into The Unknown” (Frozen II).
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Identidad y cierre: El momento de mayor arraigo llegó con los acordes de “Mararía” (1998), para finalizar con la sensibilidad romántica de “A Thousand Years”, banda sonora de la saga Crepúsculo.
La cita en el CAAM no fue solo un concierto; fue la confirmación de que Ars Movies Project ha logrado convertir la música de cine en un lenguaje propio, capaz de emocionar y convocar a las masas bajo el cielo de Gran Canaria.



