Una azarosa efemérides en mi vida de hace 52 años: El día en que asesinaron al Presidente del Gobierno de España

En honor de mis hermanos Infantes de Marina del 4º Curso de los de 1972, que nos quedamos sin Silencio Floreado o Diana Floreada en nuestro Licenciamiento…

20 DE DICIEMBRE DE 1973.
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PARTE: Después del desayuno abandonan el Cuartel de Batallones, en San Fernando-Cádiz, el personal que se nombra, pertenecientes a la 3ª Cía del BD1, de la agrupación de Desembarco del TERCIO DE ARMADA: Juan Sánchez Boza, Juan Silva Santana, ambos de Gran Canaria, y Bartolomé Rodríguez Suárez de la Isla de Tenerife, se dirigen al Puerto de Cádiz, a embarcar rumbo a sus islas de procedencia.
En la compañía permanece el Cabo Joaquín Rodríguez Ramos, que no sale hasta las 12:00 en Ferrobús con dirección a Sevilla, a casa de su tía materna, donde pasara unos días antes de regresar a Gran Canaria.

Los cuatro tienen adelantado su Licenciamiento, por la salida del Barco de Trasmediterránea hacia Canarias, prevista para las 14:00 h. El resto del personal, se Licenciará al día siguiente.
Como Suboficial de Guardia al mando de la compañía está el Sgto 1º don Emilio Díaz Funes. De Capitán de la Guardia acaba de entrar el Teniente de esta compañía, don Carlos Lena de Terry.

HISTORIA: Por los Permisos reglamentarios de Navidad, en la compañía quedaba poco más una Sección, que se ocupaba en tareas de mantenimiento y limpieza del local de forma distendida, son los del 2º Turno. El Sgto. Funes y yo conversábamos en lo que hasta entonces era mi Oficina de Furriel, sobre mis proyectos de vida para el futuro y él, me ofrecía algunos consejos y orientaciones fruto de sus experiencias.

A eso de las 09:45 o tal vez 09:50 horas, suena el Toque de Generala y llega un soldado de la Plana Mayor, a buscar al Sgto. Funes, quien regresa en escasos minutos ordenando apagar el televisor y cuanto aparato de radio tengamos, Nos ordena vestir de combate totalmente pertrechados de equipo, armamento y munición real y formar en el pasillo, ante nuestra Compañía, donde nos informa del atentado con resultado de muerte del Almirante Carrero Blanco, Presidente del Gobierno.
Con su anuencia me visto con el uniforme de paseo, cojo el petate y me dirijo, con la Cartilla Militar y la orden de Licenciamiento en la mano, hacia la puerta principal. Al verme se me cruza el Tte. Terry, que repito se hallaba de Guardia, y de forma amistosa me invita a regresar a mi compañía y cumplir las órdenes; ante mi resistencia y justificación de que desde las 08:00 yo estaba Licenciado, cambió su “invitación”, por una orden, a la vez que me decía: ─ ‘Canario hacia dentro, todo el mundo, hacia fuera, por encima de mi cadáver’. Visto esto volví a mi compañía, pero sin quitarme el traje de ‘bonito’.

sobre las 10:40, el Cdte Jefe de la Plana Mayor y Servicios manda a buscarme, a fin de que me traslade al Puerto de Cádiz, en un vehículo de la Policía Naval, con objeto de que mis paisanos regresen al cuartel; a mi petición libra un escrito en ese sentido; le indico que no me van a creer ni siquiera con el escrito, sugiriéndole que me acompañe el Sgto Funes, en su coche, ya que era su Jefe en la Sección de Armas. Así quedó ordenado y Funes y yo fuimos hasta el barco de la Trasmediterránea. Como había supuesto, no nos creyeron, haciendo amago de tirarnos al agua; Funes les llevó a su coche y les puso la radio, donde se estaba dando cuenta de la noticia, por lo que ya nos creyeron y acompañaron de regreso, profundamente consternados, tras indicarle que el puerto estaba cerrado y no saldría ningún barco.

El resto del día fue un continuo trajín de llegadas del personal que iba recibiendo los telegramas de reincorporación. A eso de las 18:00, me llamó el Tcol. 2º Jefe del 1º Batallón indicándome que si era nuestro deseo nos podíamos ir, que el daría órdenes al Cuerpo de Guardia; que mis compañeros se metieran en las pensiones en que habitualmente se cambiaban cuando salían de paseo de civil (¡no sabía nada nuestro Tcol. Je, je, je, je!), hasta el día siguiente que saldría el barco para Canarias, y que yo me fuera para la estación de tren. En todo caso, que no nos dejásemos ver por la Policía Naval para evitar que nos devolvieran al Cuartel. Así lo hicimos.

El Ferrobús para Sevilla salió a las 20:45, en todo el trayecto había controles por parte de Policías uniformados y de paisano. Por tres veces hice intento de sacar mi documentación a su requerimiento, diciéndome el agente que no era preciso, que yo la llevaba puesta *, je, je, je, je. De los tres, uno me cuestionó el hecho de que yo “iba en dirección contraria” (yo me alejaba de San Fernando), así que le expliqué que ya estaba Licenciado, me deseó buena suerte y siguió a otro vagón.

Esta circunstancia privó a mi Curso del Silencio y/o Diana Floreados, y de la alegre escandalera tan característicos de los días de Licenciamiento.

Lo sucedido desde el día siguiente en adelante, todos lo sabemos. Los más jóvenes, búsquenlo en la Wikipedia…

Un grato recuerdo, un gran abrazo, mis mejores deseos en estas entrañables Fiestas, a todos mis queridos compañeros de ese CUARTO BUENO DEL 72, en unión de todos ustedes.

Gracias por la paciencia de leer estas CUATRO letras, je, je, je, je.
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* En aquel tiempo era obligado el uso de uniformidad también en la calle.

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