Agradecimiento a los GIORS CANARIAS

Desde nortegrancanaria.es y directamente desde su director Fernando Malaxechevarría queremos agradecer y felicitar al  Grupo de Intervención Operativo de Rescate y Salvamento (GIORS Canarias).

Por el reconocimiento recibido el pasado 16 por el Ayuntamiento de Valleseco con la entrega de la Manzana de Oro  de esa ciudad.

Por confiar en nortegrancanaria.es para ser el altavoz de este grupo.

Y porque se aprovechó el sábado y de una forma informal para nombrarme miembro de los GIORS, menuda responsabilidad, aunque mi trabajo no será de campo, por el momento nunca se sabe, y realizaré como hasta ahora labores de informática, relaciones públicas, gabinete de prensa, etc. Menuda la que me espera.

La verdad y lo digo en voz alta, que es un verdadero honor pertenecer a esta maravillosa familia.

Les voy a contar un secreto pero no digan nada, en el año 2015 cuando ocurrió una desgracia en Gáldar yo empecé a contactar con su coordinador  José Antonio Bolaños, ya que mi periódico era el único  que informaba sobre aquel acontecimiento y resulto que teníamos un grandísimo amigo en común David Hacthuell Hatchuell, nuestra amistad se hizo mucho más grande, seguimos en contacto hasta tal punto que José Antonio ya contaba conmigo para todo o casi todo, de echo yo soy el culpable de los carteles de Se Busca.

Pues bien el sábado pasado fue la primera vez que nos vimos y nos dimos un fuertísimo abrazo, 4 años sin conocernos físicamente y gracias a Valleseco nuestra unión se hizo más fuerte todavía, de echo cuando se acerco el personal del ayuntamiento el de dijo con voz firme Fernando es nuestro representante.

Gracias Bolaños por confiar en mi humilde persona durante estos 4 años que van a ser desde el sábado muchísimos más. Espero no defraudar a toda esa grandísima familia. Gracias de todo corazón a ti y a toda la familia.

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Imitar Sin Pensar
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Imitar sin pensar

Las modas nacen deprisa. Un gesto, una celebración, una fotografía o un vídeo bastan para que miles de jóvenes quieran imitar lo que ven sin preguntarse de dónde viene ni qué significa. Es el precio de vivir en un mundo donde la apariencia suele correr más que el conocimiento. Un muchacho se bajó los pantalones un palmo porque su ídolo lo había hecho. Otro lo imitó al día siguiente. Después llegaron cientos más. Ninguno sabía explicar el motivo, ni le importaba. Lo importante era parecerse a quien admiraban. Con el paso del tiempo descubrieron que muchos gestos, formas de vestir o maneras de comportarse tenían historias que desconocían. Algunas eran simples modas; otras habían nacido en ambientes marginales, en bandas, incluso en prisiones o en culturas muy distintas de la nuestra. Comprendieron demasiado tarde que copiar sin entender es la forma más rápida de dejar que otros piensen por uno. Los años pasan y la imagen que cada cual construye también deja huella. Se toman decisiones que parecen insignificantes en el momento, pero que acaban definiendo la personalidad, las costumbres e incluso la forma en que los demás nos perciben. Corregir ese rumbo siempre es posible, pero nunca resulta tan sencillo como haber reflexionado antes de imitar. Todo esto me viene a la cabeza al recordar la celebración del futbolista de la selección española Lamine Yamal. Un deportista de élite sabe que millones de ojos observan cada uno de sus movimientos. Los referentes no solo marcan goles; también marcan conductas. Quienes los admiran merecen mensajes que inspiren esfuerzo, respeto y criterio, no simples gestos vacíos destinados a ser copiados sin reflexión. La lección es sencilla: no conviertas la admiración en obediencia, no imites porque sí, pregunta, piensa y decide por ti mismo. La libertad empieza cuando dejas de seguir al rebaño. A buen seguro, quien renuncia a pensar acaba viviendo la vida de otros. Y esa es la peor de las derrotas: descubrir, cuando ya es demasiado tarde, que nunca fue uno mismo quien eligió el camino.