EL NUEVO SERVICIO ESTIVAL DE EDUCACIÓN INFANTIL PRESENTADO A LOS AGENTES SOCIALES POR EL DIRECTOR GENERAL DE CENTROS DAVID GRECO DEJA FUERA A LA MAYORÍA DE LAS FAMILIAS Y CARGA NUEVAMENTE SOBRE LOS TRABAJADORES LA FALTA DE PLANIFICACIÓN DE LA CONSEJERÍA.
La reciente presentación del denominado «Servicio Complementario Estival de Atención Educativa» por parte de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias ha sido anunciada como una medida destinada a favorecer la conciliación familiar y laboral. Sin embargo, un análisis detallado de la propuesta revela importantes carencias que afectan al alumnado, a las familias y al personal de los centros educativos.
En primer lugar, resulta llamativo que una medida presentada como una apuesta por la conciliación excluya a la inmensa mayoría de las familias canarias. El servicio está dirigido exclusivamente al alumnado del primer ciclo de Educación Infantil (0 a 3 años), dejando fuera al resto de niños y niñas escolarizados en Canarias. Parece que para la Consejería las dificultades de conciliación desaparecen cuando el alumnado cumple tres años.
Además, el servicio no contempla la creación de nuevas aulas ni nuevas plazas, limitándose a utilizar las ya existentes. Tampoco incluye servicio de comedor, un elemento fundamental para muchas familias que trabajan durante la jornada completa y que ven cómo la supuesta medida estrella nace ya con importantes limitaciones.
La iniciativa tampoco viene acompañada de una apuesta clara por reforzar los recursos humanos. Por el contrario, la prestación del servicio recaerá sobre el personal ya existente en los centros, especialmente Técnicos Superiores de Educación Infantil y auxiliares educativos, que volverán a asumir nuevas cargas de trabajo sin que se anuncien mejoras estructurales ni refuerzos suficientes.
A ello se suma un incremento de los trámites administrativos para centros y trabajadores, que deberán gestionar inscripciones, comunicaciones y procedimientos adicionales para poner en marcha un servicio que la propia Administración define como complementario, voluntario, no curricular y no evaluable.
Desde distintos sectores educativos existe la sensación de que esta medida responde más a la necesidad de presentar titulares y vender una imagen de gestión que a una verdadera planificación de las necesidades de conciliación de las familias canarias.
Resulta inevitable preguntarse si el director general de Administración de Centros, Escolarización y Servicios Complementarios, David Crego Chaves, y el consejero de Educación han evaluado el impacto real de una propuesta que se presenta como una gran respuesta social, pero que deja fuera a la mayoría del alumnado, no incorpora comedor, no amplía plazas y vuelve a apoyarse fundamentalmente en el esfuerzo de los profesionales de los centros.
Las familias necesitan soluciones reales. Los trabajadores necesitan recursos reales. Y los centros educativos necesitan planificación real.
Lo que Canarias no necesita son anuncios grandilocuentes para medidas que, una vez analizadas, muestran más limitaciones que respuestas.
