Sasito García fue uno de esos personajes entrañables que dejaron una huella imborrable en la historia de Guía de Gran Canaria. Mantuvo una estrecha amistad con varias generaciones de jóvenes del municipio, convirtiéndose en una figura muy querida y respetada por todos.
Era hijo de Faustinito García del Pino, propietario de un conocido molino situado en el Lomo de Guillén. Poseía una personalidad sencilla y una forma de ser inocente, con una mentalidad que conservaba la espontaneidad y la ilusión de un niño. Además, padecía un problema en las piernas que dificultaba su forma de caminar, circunstancia que nunca le impidió llevar una vida cercana a sus vecinos ni cultivar innumerables amistades.
Fue un lector incansable. Le apasionaban los tebeos, las novelas del oeste y cualquier obra literaria que llegara a sus manos. También era un entusiasta coleccionista y procuraba conseguir todos los álbumes que iban apareciendo en el mercado, disfrutando de cada nueva adquisición con la misma ilusión de siempre.
Sasito fue, sin duda, una persona singular, cariñosa y profundamente leal. Era amigo de sus amigos y siempre tenía tiempo para conversar con quienes se acercaban a él. Rara era la jornada en la que los niños y jóvenes que frecuentaban la plaza no se detenían a hablar con él sobre fútbol, las últimas noticias del pueblo o cualquier anécdota cotidiana. Cuando se reunía un grupo numeroso a su alrededor, relataba historias inverosímiles con tal convicción que quienes lo escuchaban permanecían atentos, fascinados por su capacidad para entretener y despertar la imaginación.
Sentía un cariño especial por las palomas que anidaban en las torres de la iglesia. Era habitual verlo alimentándolas con esmero, procurando que nunca les faltara comida mientras él pudo hacerlo. Aquella imagen forma parte del recuerdo colectivo de quienes compartieron con él tantos momentos en la plaza.
Sasito García no fue únicamente un vecino más; fue un símbolo de cercanía, bondad y humanidad. Su recuerdo permanece vivo en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de conocerlo y compartir su amistad.
Por todo ello, desde la Asociación Cultural Movimiento Norte de Gran Canaria consideramos que Sasito García es plenamente merecedor de un reconocimiento permanente en el lugar donde transcurrió gran parte de su vida. La instalación de un busto en la plaza de Guía constituiría un justo homenaje a una persona que forma parte del patrimonio humano y sentimental de nuestro pueblo y cuyo recuerdo seguirá vivo en las generaciones presentes y futuras.
