El director de la Agrupación Musical Guayedra, Juan Ramón Martín Trujillo, ha sido hoy el encargado de abrir las fiestas de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, patrona de Agaete, con un pregón que ha sido una oda a la música y al valor de las bandas. En sus palabras, Martín Trujillo ha reivindicado la música y las bandas como “punto de encuentro entre generaciones y comunidades” y herramienta para “trasmitir valores, cooperación, disciplina y respeto a la tradición”.
“La música tiene la capacidad de modificar nuestro estado interior casi de manera inmediata. Una canción energética puede revitalizar el ánimo; una melodía triste puede facilitar el llanto; un coral tranquilo puede inducir paz”. La música, ha dicho, “no solo expresa emociones, las provoca físicamente”. Esta magia de la música “ha acompañado a la humanidad desde tiempos remotos como una herramienta para comunicar, comprender y transformar las emociones”, siendo “mucho más que una simple correspondencia” porque “implica estructuras cognitivas, recuerdos, expectativas y vínculos sociales”. La música “es un acto social total, pues articula vínculos comunitarios, identidades y emociones compartidas”, ha defendido.
Acompañado del párroco de la Iglesia de la Concepción, que celebra su 510 aniversario, José Antonio Socorro ha compartido las palabras del pregonero, compartiendo su amor por la música y su fuerza para generar unión. “La Inmaculada Concepción ha sido uno de los temas marianos más fecundos en la historia de la música”, que en Agaete ha estado marcada por Tomasito, “mi tío Tomás”, ha expresado Martín Trujillo, con palabras de agradecimiento y el caluroso aplauso de los asistentes.
“En todas las celebraciones ha estado una banda de música. Qué sería de nuestras fiestas sin una banda”, ha reflexionado. “Es deber de todos cuidarlas, valorarlas y respetarlas”. Juan Ramón Martín Trujillo no solo lleva Agaete en su raíz, sino que, como ha explicado, “en mi trayectoria como músico profesional, Agaete siempre ha estado presente” ya que son “muchos valores inculcados desde mis comienzos, aprendidos en tantas y tantas actuaciones y ensayos. Nuestras fiestas, nuestras tradiciones, son sin duda un claro ejemplo de valores, que se transmiten de generaciones en generaciones”.
Las bandas de música “han desempeñado y desempeñan un papel fundamental en la educación musical a lo largo de la historia. En muchos casos, las bandas han servido como plataforma para la formación de músicos jóvenes, proporcionándoles una base sólida en teoría musical, técnica instrumental y experiencia en conjunto”.
Quien hoy dirige la Agrupación Musical Guayedra, empezó en el mundo de la música como muchos de los que hoy le acompañan en cada ensayo y concierto, de niño, con ilusión y mucho esfuerzo. Como ha recordado, su escuela fue la Academia, su primer instrumento un “alto trompa de los años 40”, y su “primer profesor don Manuel García, Manolito zapatero de profesión”.
Con un maestro zapatero de profesor, hoy José Ramón Martín imparte clases de trompeta en el Conservatorio Profesional de Música de Las Palmas de Gran Canaria, siendo el ejemplo de que un joven con interés y ganas “puede dedicarse profesionalmente a la música” si así lo desea.
Con palabras de agradecimiento a quienes “han hecho posible que nuestra Agrupación continúe su andadura desde 1978: don Isidro García y don Jerónimo Martín”, ha expresado su reconocimiento a “la parroquia y sus párrocos que han colaborado en la cesión del espacio para poder ensayar, así como al Ayuntamiento “por seguir contando con nosotros para la celebración de los actos en nuestro municipio” pero, sobre todo, “a los componentes y sus familias por contribuir y apoyar este maravilloso proyecto de hacer música”.
Sus palabras han dado paso a un concierto, que ha regalado a los/as asistentes la música de todas las generaciones que late en la Agrupación Musical Guayedra, de la que su director y pregonero se ha confesado orgulloso.


