31 Muro Hoyo
31 Muro Hoyo
El Ayuntamiento demolerá este miércoles los muros de una vivienda en El Hoyo por peligrosidad
Durante la mañana, la GC-21 a la altura de El Hoyo permitirá el tráfico sólo en dirección subida a Teror. La bajada se desvía por el camino de la Fuente Agria y la carretera de Arucas GC-43.
El Ayuntamiento de Teror procederá este miércoles 1 de abril a la demolición controlada de los muros de contención de una vivienda situada en Calle Camino Viejo del Hoyo, debido a la situación de riesgo grave e inminente para la seguridad, pudiendo afectar directamente a la carretera GC-21.
Está previsto que el derribo se ejecute a partir de las 8:00 horas durante la mañana, por lo que se restringirá el tráfico rodado en esta zona de la GC-21 a la altura de El Hoyo (antigua fábrica Eidetesa), permitiendo la circulación solo en dirección subida a Teror, mientras que la bajada desde Casco a la capital deberá realizarse por la calle José Miranda Guerra en dirección a la Fuente Agria y Puente del Molino, para enlazar con la GC-219. Otra vía alternativa en dirección a Arucas es la GC-43. La carretera permanecerá totalmente abierta el fin de semana.
El área de Vías y Obras del Ayuntamiento de Teror ha realizado el seguimiento técnico del estado de los muros afectados y de su entorno, habiéndose constatado un desplazamiento paulatino del muro respecto a su posición original, fisuración estructural y descalce en la base del muro, indicios evidentes de inestabilidad estructural avanzada. Según el informe técnico, la evolución observada permite concluir que “la situación ha derivado hacia un estado de colapso inminente”. Los daños observados responden a un fallo estructural del muro, asociado a empujes de tierras y deficiencias constructivas y de mantenimiento.
Desde el pasado 25 de marzo se adoptaron medidas provisionales de seguridad, consistentes en la correspondiente señalización de peligro en la vía pública, balizamiento y acotación de la zona afectada, corte del carril de subida en dirección casco de Teror y regulación del tráfico mediante la instalación de semáforos provisionales.
Dada la existencia de una situación de riesgo grave y ruina inminente, que requiere actuación inmediata, el Ayuntamiento de Teror ha propuesto la emisión de Orden de Ejecución subsidiaria para la eliminación del riesgo mediante la demolición controlada de los dos muros de contención inestables, uno paralelo a la vía pública, con una longitud aproximada de 18,50 metros y otro transversal, en el tramo comprendido desde la arista hasta la grieta existente, donde se localiza la zona de inestabilidad.
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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!