13 enero 2026 3:36 am

Desde Carrizal de Tejeda: una felicitación con fondo y una llamada urgente a la responsabilidad pública

Desde lo más recóndito de las medianías de Gran Canaria, en el núcleo de Carrizal de Tejeda, Nieves María Palomo Díaz y Tomás Mario Molina Molina alzan la voz con la serenidad de quien ama su tierra, pero también con la preocupación legítima de quienes conviven a diario con un problema que no admite más dilaciones: los desprendimientos que amenazan la seguridad de vecinos y visitantes.

En estas fechas marcadas por el balance del año que termina y los deseos de futuro, su mensaje no se limita a una felicitación protocolaria. Es, ante todo, un gesto profundamente humano. Un saludo navideño que nace desde el respeto institucional, pero que no renuncia a señalar una realidad conocida, reiterada y todavía no resuelta.

Carrizal de Tejeda, como tantos otros pagos de medianías, no es solo un punto en el mapa. Es hogar, memoria, esfuerzo y arraigo. Sus carreteras, laderas y accesos forman parte de la vida cotidiana de quienes allí residen, y también de quienes se desplazan por motivos laborales, familiares o turísticos. Los desprendimientos, especialmente en épocas de lluvias o cambios bruscos de temperatura, no son un hecho aislado ni imprevisible: son un riesgo recurrente, documentado y advertido en múltiples ocasiones.

La preocupación expresada por Nieves María y Tomás Mario no es alarmista ni oportunista. Es una demanda razonable: que se adopten medidas preventivas y correctoras antes de que ocurra una desgracia. La seguridad vial y la protección de las personas no deberían depender de la suerte ni de la reacción posterior a un accidente. La planificación, el mantenimiento y la inversión en infraestructuras seguras son obligaciones básicas de cualquier administración responsable.

Y, sin embargo, el mensaje que trasladan estos vecinos no está cargado de reproches, sino de esperanza. Con la llegada de las fiestas, desean transmitir un sincero “Felices Fiestas” y un próspero 2026, confiando en que el nuevo año traiga no solo buenos deseos, sino también decisiones concretas y eficaces.

Este tipo de mensajes, nacidos desde lo local y lo cotidiano, recuerdan algo esencial: las políticas públicas se miden en su impacto real sobre la vida de las personas. Escuchar a quienes habitan el territorio, especialmente en zonas rurales y de medianías, no es un gesto de cortesía, sino una necesidad para gobernar con criterio y justicia.

Desde Carrizal de Tejeda, la felicitación está hecha. Ahora, la responsabilidad de actuar está clara.

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