No todos los héroes llevan capa; a veces, simplemente están sentados en la mesa de al lado.
Jhonatan e Isidro son compañeros en la unidad de tráfico de la Guardia Civil de Santa María de Guía, pero el pasado domingo no les tocaba trabajar. Solo querían disfrutar de una comida tranquila en un conocido restaurante de Arucas, charlar y desconectar. Sin embargo, el destino tenía otros planes.
En mitad del almuerzo, la calma se rompió de golpe. Los gritos de auxilio desde una mesa cercana congelaron el ambiente: un hombre de 86 años se estaba asfixiando con un trozo de carne. No hubo tiempo para dudas. A pesar de estar fuera de servicio y vestidos de calle, el instinto y el entrenamiento se impusieron. Los dos agentes saltaron de sus sillas y corrieron a ayudar. Mientras uno llamaba rápidamente al 112, el otro no perdió ni un segundo y comenzó a realizar la maniobra de Heimlich. Fue un momento de tensión máxima, pero funcionó. Lograron que el hombre expulsara el alimento y, trabajando en equipo, lo mantuvieron estable y tranquilo hasta que llegaron los sanitarios.
Al final, lo que iba a ser una comida cualquiera se convirtió en el mejor regalo para una familia que hoy respira aliviada. Los parientes del hombre no han dejado de agradecerles su rápida reacción. Y es que, aunque ese día no llevaran el uniforme puesto, Jhonatan e Isidro demostraron que se es guardia civil las 24 horas del día.