Alberto Delgado conquista el Torneo Internacional de Lagoa con la Selección Española Juvenil

Muy buenas sensaciones para el jugador del Km13 Balonmano Gáldar

El jóven Alberto Delgado ha retornado este martes a Gáldar tras la disputa de su primer Campeonato Internacional con la Selección Española de Balonmano juvenil. El Torneo 4 Naciones Lagoa disputado esta pasada semana en la localidad situada en Faro, región del Algarve portugués, reunió a varios de las mejores selecciones europeas. Los conjuntos juveniles de Noruega, Austria, España y la anfitriona Portugal lucharían en este exigente torneo preparatorio.

La andadura de “Los Hispanos” juveniles arrancó en la tarde del jueves donde Alberto debutó ante la afamada Selección de Noruega. Los Españoles dirigidos por Javier Fernández consiguieron una cómoda victoria por 22-31. El extremo galdense contó con bastantes minutos en pista alcanzando la cifra de tres goles en este primer encuentro.

El segundo compromiso tendría lugar el viernes ante la Selección de Austria. El jugador del Km13 Balonmano Gáldar pudo aumentar su participación, pudiendo además realizar una mayor aportación ofensiva logrando cuatro goles en su cuenta particular para acabar venciendo 41-20.

Tras dos triunfos, el sábado llegaba la hora de la verdad, con el claro objetivo de lograr su primer torneo como internacional sub-19 teniendo como rival al combinado portugués ante su público. Los Hispanos supieron imponer su juego en las fases más decisivas del partido para finalizar 34-36 y acabar conquistando el título. El galdense, muy activo en labores defensivas, sumó tres goles para finalizar con un total de diez su participación. Muy buenas sensaciones para un jugador que aspira a participar en el Campeonato Mundial de Balonmano Sub-19 que se celebrará el próximo agosto de 2023 en Croacia. Un gran número de jugadores luchan por lograr un puesto en una selección que posee varias generaciones con un notable nivel, pero Alberto Delgado con su trabajo diario e incombustible promete seguir luchando por seguir superándose en el mundo del balonmano

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
Articulos
NGC

El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!