Cuando la Música es Magia, la diversidad musical y cultural celebra sus 500 emisiones

Llegó el año de los ceros, pero de los ceros que cuentan, pues van a la derecha. El 2023 ha sido un año de celebraciones para este rinconcito, que suena los martes y los viernes de 20:00 a 21:00 horas en f.m. 107.9 o en Radio Gáldar en directo online bajo la batuta de Cristóbal Pérez Guzmán.

En Febrero ya cumplía los 10 años, en el mes en curso los 500 programas y han querido compartir su alegría. Muchas gracias a los oyentes y a todas las personas que han pasado por el estudio de algún modo.  Que la música y la cultura sigan fluyendo en su espacio! Nyd

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Benigno Benítez Gordillo Un Corazón De Plataneras Y Pinos Marinos En Guía
Personajes Históricos
Redacción NorteGranCanaria

Benigno Benítez Gordillo: un corazón de plataneras y pinos marinos en Guía

Nació en Santa María de Guía en 1934, pero su huella trasciende los años y las fronteras. Benigno Benítez Gordillo fue un hombre de trabajo incansable, cuyas manos sembraron no solo plataneras en la finca de La Pacheca, entre Guía y Gáldar, sino también sueños en los jardines y las piscinas municipales de su pueblo. Durante décadas, Benigno fue la fuerza callada que hizo posible la magia del deporte en Guía. Sus pasos, siempre firmes, se escuchaban en cada rincón de las instalaciones deportivas. Regaba cada jardín con su cariño, cuidaba las piscinas con un ojo vigilante y procuraba que ningún niño quedara fuera del agua. Él no soportaba ver a un niño desconsolado en la puerta de las instalaciones mientras sus amigos disfrutaban de las piscinas. Por eso, muchas veces, buscaba la manera de que aquellos pequeños también pudieran disfrutar de unos días de verano, aunque no fueran socios. Le gustaba profundamente la jardinería. Los jardines de las instalaciones deportivas eran, en buena medida, el reflejo de su dedicación y de sus manos. Los mantenía siempre cuidados, limpios e inmaculados. También fue el encargado de plantar los pinos marinos que todavía hoy se levantan junto al campo de fútbol, árboles que con el paso de los años se han convertido en parte del paisaje y que, de alguna manera, mantienen viva su memoria. Pero la historia de Benigno estuvo estrechamente ligada al deporte de Guía. Durante una temporada llegó a presidir el equipo de lucha Ramón Jiménez, y fue también un gran colaborador del equipo de voleibol de Guía y de la UD Guía de fútbol. Su compromiso nunca buscó protagonismo. Era de esas personas que trabajaban en silencio, que estaban cuando hacían falta y que entendían que ayudar a los demás era una forma de querer a su pueblo. También estuvo vinculado al mítico caballo El Vencedor, al que llegó a cuidar, sumando otra página más a una vida llena de historias y de vínculos con las tradiciones y el deporte de Santa María de Guía. Benigno era una persona muy apreciada y respetada, no solamente en su municipio, sino también en toda la comarca norte de Gran Canaria. Quienes lo conocieron recuerdan a un hombre sencillo, trabajador, generoso y siempre dispuesto a echar una mano. Un hombre de los que entendían que el verdadero valor de una persona no está en lo que posee, sino en lo que deja en los demás. Y Benigno dejó mucho. Dejó jardines cuidados con esmero, dejó árboles que continúan creciendo, dejó piscinas en las que generaciones de niños disfrutaron de sus veranos y dejó, sobre todo, el recuerdo de un hombre que entendió el deporte como una herramienta para unir a las personas. En 1999, el Ayuntamiento quiso reconocer públicamente toda aquella dedicación y puso su nombre al campo de fútbol 7 de Guía. Fue un homenaje merecido a quien durante tantos años había entregado parte de su vida al deporte y a las instalaciones deportivas de su municipio. Hoy, cuando se pronuncia el nombre de Benigno Benítez Gordillo, no solo se habla de un trabajador incansable. Se habla de un hombre que marcó una época en Guía de Gran Canaria. De alguien que estuvo detrás de muchas pequeñas cosas que hicieron más grande la vida de su pueblo. Quizás ese sea el mejor homenaje que puede recibir una persona: que los años pasen y su nombre siga pronunciándose con cariño; que quienes fueron niños recuerden al hombre que les abrió una puerta cuando más lo necesitaban; que los árboles que plantó continúen creciendo hacia el cielo y que, al contemplarlos, alguien pueda decir: “Esos pinos los plantó Benigno”. Porque hay personas que pasan por la vida dejando fotografías, documentos o reconocimientos. Y hay otras, como Benigno, que dejan algo mucho más importante: una huella en el corazón de la gente.