Wicked por Luis Alberto Serrano
Oscars2025-10wicked-cuadrada

Director: Jon M. Chu

Guion: Winnie Holzman, Dana Fox, Winnie Holzman y Gregory Maguire (basada en su novela «Wicked: Historia de una bruja mala»

Intérpretes: Cynthia Erivo, Ariana Grande y Jeff Goldblum

Sinopsis:
Basada en la primera parte del musical del mismo nombre en el que se narra el origen de las brujas de la tierra de Oz (la recreada en la película «El mago de Oz»). Aquí, nacida de color verde e inadaptada socialmente por su color, Elphaba entra con su hermana en la escuela de Brujas. Ahí conoce a Galinda con la que entabla una amistad de necesidades mutuas. Poco a poco, va descubriendo sus poderes sobrenaturales.

MI CRÍTICA:

Reconozco que la vi con prejuicios. Y eso no es bueno. Aunque, en mi defensa, diré que algunos eran buenos y otros malos. Entre los malos: no me gustan las películas en las que se ponen a cantar por la cara. Me suelen ralentizar demasiado las tramas y me sacan de las emociones de la película. No en todas, no se me alarmen, pero sí en muchas. En esta, las canciones me molestaron mucho. Que sí, que podrían ser muy buenas, pero me hacían la película cada vez más tediosa. Ninguna nominada al Óscar. Les recomiendo que vean los números musicales de «Emilia Pérez» (Jacques Audiard, 2004). Cortitos, originales y hacen avanzar la trama. Sin ellos, te pierdes algo de los datos que necesitas para seguir el conflicto.

            Otro prejuicio es la cantidad de dinero que pagaron en promocionarla. Hace muchos años, un buen amigo, distribuidor cinematográfico, me dijo que cuando tienen que emplear mucho dinero en promocionar es porque tienen que hacer dinero rápido, que el “boca a boca” no va a funcionar. Pues, para mi gusto, aquí la clavó. Como todos los consejos que me dio siempre. La insistencia de promocionarla en TV no me presagiaba nada bueno. Y, hay que salvar el prejuicio que tenía al pensar que yo no soy el público al que va dirigida esta historia. Y eso que intenté verla con los ojos de un niño. Lo juro.

            Creo que, en la noche de los Óscar, va a ser la gran perdedora. Quizás la salven la dirección artística y el vestuario. Impresionantes. Eso no cabe duda. Además, para el británico Nathan Crowley director de arte, es la séptima nominación. Ya le va tocando. Y para Lee Sandales, decorador, es la tercera. Segunda nominación para Paul Tazewell por el diseño de vestuario. Los veo muy ganadores.

            El guión, quizás porque es la primera parte de algo, se me queda flojo. Muy flojo. Se me hizo empalagosa hasta decir “basta”. A lo mejor hay demasiadas secuencias explicativas para el resultado que veremos en la segunda parte, pero lo que ha quedado es una narración insulsa, en exceso previsible (que es una de las cosas que más odio) y con una historia para tener a niños un poco más grandes que bebés pegados a la pantalla. Eso ya lo hacía genial Pocoyó sin decorados y no era tan caro.

            Las interpretaciones tampoco son de Óscar. La de Cynthia Erivo, apoyada por efectos especiales, no la veo justificada de ninguna de las maneras. La de Ariana Grande, tampoco, pero reconozco que supo sacarme algunas risas de vez en cuando y fue lo único que disfruté de la película. Cuando hacía que su pelo se soltara al viento, se me recordaba a una drag queen en un número musical y me resultaba adecuadamente y ridículamente gracioso. No la veo con opciones a Óscar, porque la interpretación de Zoe Saldaña (que es la única nominada que he visto) ya ganó los Critics Choice Awards y la creo más vencedora.

            Es que no puedo escribir mucho más. Es una película en la que se esforzaron mucho. Se ve, pero al ritmo de un guion de estudiante de primero de academia. Ah, se me olvidaba, los números musicales tienen unas coreografías que, intuyo, quieren rememorar los musicales escénicos y hacer un homenaje a aquellas películas antiguas de la época de «El mago de Oz» (Victor Fleming y King Vidor, 1939) en la que está inspirada. Y no, no les funcionó o, por lo menos, a mí no me gustaron en absoluto.

NOTA: Aburrida, con exceso de canciones que no me dicen nada… le pongo un 4.

10 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Actriz Protagonista (
Cynthia Erivo)
Mejor Actriz Secundaria (
Ariana Grande)
Mejor Montaje (
Jyron Kerstein)
Mejor Sonido (
Simon Hayes, Nancy Nugent Title, Jack Dolman, Andy Nelson y John Marquis)
Mejor Banda Sonora Original (
John Powell y Stephen Schwartz)
Mejores efectos Espaciales (
Pablo Helman, Jonathan Fawkner, David Shirk y Paul Corbould)
Mejor Dirección de Arte (
Nathan Crowley (Diseño de Producción) y Lee Sandales (Decoración))
Mejor Vestuario (Paul Tazewell)
Mejor Maquillaje y Peluquería (
Frances Hannon, Laura Blount y Sarah Nuth)

Suscribete a nuestro newsletter

Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica