UNIDOS por Gran Canaria celebra en su Consejo Insular que se oficialice su propuesta de que Gran Canaria sea sede del mundial de fútbol
  • El presidente de Unidos Por Gran Canaria, Lucas Bravo de Laguna, ha celebrado que, tras mucho insistir, el Cabildo se haya decidido a tomarse en serio su propuesta de que Gran Canaria sea una de las sedes del Mundial de 2030. 

En la tarde de ayer se ha celebrado la reunión del Consejo Insular de Unidos por Gran Canaria, donde, tras la aprobación de nuevas altas, que redundan en el incesante goteo de nuevas incorporaciones a las filas de la formación grancanaria, se ha puesto de manifiesto la incidencia de las propuestas que el partido hace en las diferentes instituciones.

Concretamente, Lucas Bravo de Laguna, se ha congratulado de que, tras mucho insistir, parece que el Cabildo de Gran Canaria ha decidido tomarse en serio la propuesta de su partido de que la isla sea una de las sedes españolas del Mundial de España y Portugal 2030, en caso de que nuestro país resulte, finalmente, elegido, como parece ser que sucederá.

El presidente de Unidos por Gran Canaria ha recordado que llevan desde febrero insistiendo en esta propuesta, y que contó con el respaldo unánime de los partidos con representación en el Cabildo de Gran Canaria, sin que el grupo de gobierno hiciera nada hasta ayer, aunque, realmente, la propuesta ya fue planteada por su partido en 2019, pero, en aquel entonces, no contó con la misma cobertura por parte de los medios que ahora, y aprovechó para agradecer a la Unión Deportiva Las Palmas su adhesión a la propuesta.

Para Bravo de Laguna, la iniciativa de Unidos por Gran Canaria, puede ser un hito histórico, ya que se trataría del mayor evento celebrado en Canarias, y tendría una repercusión mediática para Gran Canaria muy difícil de cuantificar, porque más de cinco mil millones de personas verían este evento por televisión, y decenas de miles de aficionados llegarían a la isla para ver a su selección, lo que inyectaría una considerable cantidad a la economía grancanaria y atraería a un nuevo turismo, marcando un antes y un después en la historia de Gran Canaria, abriéndola a mercados a los que, hasta ahora, no ha accedido.

También ha intervenido el candidato a la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, Enrique Hernández Bento, que ha ahondado en la política de reducción del gasto superfluo de las instituciones que defiende su partido; que aboga por la eliminación de la lista regional en el Parlamento de Canarias, ha anunciado que, si es alcalde de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, eliminará la mayor parte de los cargos de confianza y asesores. Según Hernández Bento, los políticos no deben vivir de espaldas al resto de ciudadanos, y, mientras estos últimos viven una situación muy difícil, es inmoral que la Administración Pública despilfarre tanto dinero en empleados innecesarios elegidos a dedo por los diferentes partidos políticos.

Finalmente, Lucas Bravo de Laguna se ha dirigido a los miembros del Consejo para anunciarles que en septiembre se celebrarán dos otres reuniones de este órgano para aprobar nuevas afiliaciones y la constitución de varios consejos locales.

[ngg src=»galleries» ids=»54″ display=»pro_mosaic»] 

Suscribete a nuestro newsletter

Articulos
Redacción NorteGranCanaria

IA sí o IA no

“Porqué no se le pueden poner puertas al campo” Durante semanas, el debate sobre la “inteligencia artificial” ha vuelto a encender tertulias, columnas y sobremesas. Hay quien la ve como una amenaza existencial, un monstruo digital capaz de devorar empleos, identidades y hasta la propia condición humana. Otros, en cambio, la consideran un avance inevitable, una herramienta poderosa que, bien usada, puede multiplicar nuestras capacidades. Yo, que he pasado media vida en la mar y la otra media escribiendo sobre ella, no puedo evitar recordar que este debate no es nuevo. Cambian los nombres, cambian los artefactos, pero el miedo al progreso es siempre el mismo. Recuerden que en 1633 casi mandan a la hoguera al astrónomo   Galileo Galilei, por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. Y el pobre hombre, para salvar de morir chamuscado tuvo que retractarse de su teoría heliocéntrica ante el Tribunal de la Santa Inquisición, aunque diciendo…. “Y sin embargo se mueve”, y como en aquel tiempo “los sabios de la iglesia” se parecían mucho a los actuales alumnos de la LOGSE socialista, no supieron interpretar sus palabras y gracias a ello, le perdonaron la vida.    “Cuando la mar también temió a la tecnología” Quienes hoy se escandalizan con las IA se parecen mucho a aquellos que, en mis primeros años de navegación, protestaban por la llegada de la “navegación por satélite”. Decían que se perdería el romanticismo, y que los oficiales se volverían torpes; que la mar castigaría a quienes confiaran en “máquinas que no sienten el viento”. Y, sin embargo, el tiempo puso cada cosa en su sitio. La navegación satelital no solo no destruyó la profesión, sino que “la hizo más segura, más precisa y más humana”, porque liberó al marino de tareas repetitivas y le permitió concentrarse en lo esencial; esto es, gobernar el barco y cuidar de su gente. Lo mismo ocurrió con las “calculadoras astronómicas”, con “las curvas de las llamadas, tablas americanas de estabilidad portátiles”, o con los primeros “ordenadores de a bordo”. Cada avance fue recibido con recelo, y cada avance terminó siendo imprescindible. Hoy, dudo que exista un solo barco en el mundo sin GPS, y también dudo que, muchos oficiales sepan usar un sextante como lo hacíamos nosotros. Pero eso no es decadencia: “es evolución”. “La IA como nueva herramienta de navegación humana” La inteligencia artificial es, en esencia, “una herramienta”. No es un oráculo, no es un demonio, no es un sustituto de la inteligencia humana. Es un instrumento que amplifica nuestras capacidades, igual que lo hizo el radar, el GPS o las cartas electrónicas facilita el trabajo. Acelera cálculos complejos. Democratiza el acceso al conocimiento y además permiten que un ciudadano normal, un estudiante o un profesional tenga a mano un asistente capaz de sintetizar información, explicar conceptos y ayudar a pensar. La IA no piensa por nosotros, solo “nos obliga a pensar mejor”.    “La ciencia sin conciencia: el riesgo real” Ahora bien, sería irresponsable ignorar los riesgos. La historia nos recuerda que, “la ciencia sin conciencia es la ruina del espíritu”, como decía Rabelais. El uranio, por ejemplo, prometía energía limpia y terminó también en Hiroshima. La química prometía fertilidad y terminó en gases de guerra. La informática prometía libertad y terminó en vigilancia masiva. La IA no es diferente. Puede ser usada para manipular, para desinformar, para automatizar injusticias, para amplificar desigualdades. Pero ese riesgo “no es argumento para frenar el progreso”, sino para gobernarlo con ética, regulación y responsabilidad. La solución nunca ha sido prohibir la herramienta, “sino educar al artesano” (pensamiento mesiánico)   “No se le pueden poner puertas al campo” La inteligencia artificial ha llegado, y no se va a marchar. Podemos discutir cómo regularla, cómo integrarla, cómo evitar abusos. Pero pretender detenerla es tan absurdo como prohibir el GPS en los barcos o volver a las tablas logarítmicas por decreto. La humanidad siempre ha avanzado cuando ha abrazado el conocimiento, no cuando lo ha temido. Y si algo he aprendido en la mar es que “el progreso es como la marea”, puedes ignorarlo, puedes protestar, puedes incluso intentar frenarlo… pero al final, ni se para ni espera, y sube y baja igual.   “El horizonte verdadero” Porque al final —y esto lo sabe cualquiera que haya hecho guardias largas en el puente de un barco, “el horizonte nunca es el que parece”. El aparente es solo una línea engañosa, dibujada por la luz y la distancia. El verdadero está más allá; donde la mar se junta con la voluntad, donde el futuro se abre como una derrota limpia y donde cada avance, por polémico que sea, termina siendo parte de la travesía humana. La inteligencia artificial es exactamente eso; “un horizonte verdadero”. No el que algunos ven con miedo, ni el que otros deforman con alarmismos, sino el que se revela cuando uno se atreve a mirar más lejos, más hondo y con menos prejuicios. Quien navega sabe que el barco que teme avanzar se queda a merced del oleaje. Quien se atreve, en cambio, descubre que el mar siempre recompensa al que confía en su rumbo. Por eso defiendo la IA a capa y espada, porque es viento nuevo en las velas, porque es carta actualizada en un mundo que cambia, porque es faro en noches de incertidumbre, y porque negar su avance sería renunciar al horizonte verdadero que nos corresponde como especie. La mar enseña que “solo avanza quien se atreve”. La historia confirma que “solo progresa quien no teme aprender”, y la IA, como toda marea que llega para quedarse, nos invita a seguir navegando hacia adelante, sin miedo, sin supersticiones y con la serenidad de quien sabe que el futuro no se detiene… “Se conquista”. La IA no es un enemigo; por el contrario, es un nuevo instrumento de navegación para la vida moderna. Si la usamos con conciencia, será una aliada formidable. Si la usamos sin ética, será un peligro. Pero renunciar a ella sería como navegar de noche