Palabra y Verso lleva ‘El dulce ron que las embriaga’ a la Feria del Libro de Tenerife
  • La presentación, que contará con la participación de las autoras y autores del libro, tendrá lugar el viernes, 14 de octubre, a las 21,15 horas en el Espacio Elsa López de la Feria del Libro en La Laguna

La Feria del Libro de Tenerife acogerá este viernes, 14 de octubre, a las 21,15 horas la presentación de la antología El dulce ron que las embriaga. Poetas actuales de Canarias y Venezuela’, el segundo tomo de la colección Palabra y Verso bajo el sello editorial Beginbook Ediciones.

El libro, que aúna las voces poéticas de 60 autores actuales de Canarias y Venezuela, constituye el segundo tomo de la colección Palabra y Verso, una apuesta del grupo literario auspiciada por la periodista Josefa Molina Rodríguez, presidenta y miembro fundador de la Asociación de Escritoras y Escritores Palabra y Verso.

Para este tomo, se ha contado, además, con la participación del poeta canario, Antonio Arroyo Silva, quien ha coordinado, junto a Molina, la participación de las autoras y autores que conforman la obra.

Esta antología está dedicada a la figura del poeta venezolano, Armando Rojas Guardia y cuenta con la participación especial del poeta, premio Nacional de Literatura 1985 de Venezuela y premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2018, Rafael Cadenas.

El tomo, con una extensión de más de doscientas páginas, acoge en sus páginas las composiciones poéticas de un total de 31 autoras y autores actuales de Canarias y 29 del país hermano, Venezuela.

Esta segunda obra junto a las obras ‘Antología Palabra y Verso’ y ‘52 voces para el Universo’, conforman hasta el momento la colección Palabra y Verso, editado por Beginbook Ediciones.

La presentación de ‘El dulce ron que las embriaga. Poetas actuales de Canarias y Venezuela’ tendrá lugar el viernes, 14 de octubre, a las 21,15 horas en el Espacio Elsa López, en la Plaza de la Concepción de La Laguna, en el marco de de la Feria del Libro que se celebra en el municipio de La Laguna del 13 al 16 de octubre.

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Eclipses Ciencia, Historia, Comportamiento Humano… Y Un Presidente Viajando Más Que Un Albatros De Lanzarote
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Redacción NorteGranCanaria

Eclipses: ciencia, historia, comportamiento humano… y un presidente viajando más que un albatros de Lanzarote

El eclipse como fenómeno científico: lo que realmente ocurre Un eclipse —ya sea solar o lunar— no es más que, en esencia, “un juego de sombras cósmicas”. La Tierra, la Luna y el Sol se alinean con una precisión que haría llorar de emoción a cualquier ingeniero naval acostumbrado a cuadrar pesos y estibas. Se le llama “Eclipse Solar,” cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, y “Eclipse lunar” cuando es la Tierra la que se interpone entre el Sol y la Luna. La mecánica es simple, pero el impacto psicológico, cultural y social es enorme. Para el pueblo llano, un ejemplo práctico: Imagínese usted, lector, que está en la cubierta de un barco y de repente el sol se apaga como si alguien hubiera cerrado la escotilla del cielo. No hay tormenta, no hay nubes, no hay aviso. Solo oscuridad repentina. ¿Quién no se inquietaría?   ¿Pero cómo interpretaron los eclipses las civilizaciones antiguas? Los eclipses a lo largo de la historia de la humanidad, han sido vistos como “mensajes divinos, malos presagios, avisos de guerra, señales de renovación o incluso batallas celestiales”. Por ejemplo, “en Mesopotamia”, los astrónomos babilonios registraron eclipses desde el siglo VIII a.C. Creían que anunciaban la muerte o caída de un rey. Tanto es así que, en ocasiones, “colocaban un “rey sustituto” temporal” para engañar al destino. En la “China antigua”, pensaban que un “dragón celestial devoraba el Sol”. La población golpeaba tambores y cacerolas para espantarlo. Curiosamente, sus registros son tan precisos que hoy sirven para estudiar variaciones en la rotación terrestre, y es que estos chinos, de siempre han sido unos “fieras mirando al cielo y las estanterías de sus tiendas”, por eso tienen los ojos, como lo tienen y la inmensa mayoría usa gafas. Jajajaja. En la “Grecia clásica”, con Tales de Mileto, que, por cierto, el tío era un sibarita, llega la primera predicción científica de un eclipse (585 a.C.). Para él, el eclipse era solo un fenómeno natural, pero también un símbolo de cambio político. Los “Mayas y aztecas”, lo interpretaban como un “desorden cósmico” que exigía rituales para restaurar el equilibrio. Para mí que, éstos fumaban cosas raras y no sabían que inventar para hacer un sacrificio humano. Jajajajaja En el antiguo “Egipto”, el eclipse era la lucha entre Ra y Apofis, la serpiente del caos. La verdad es que nunca nos enteramos quien ganó la batalla. En resumen, y ahora en serio, el “ser humano siempre ha temido lo que no comprende, y ha venerado lo que le sobrecoge”.   ¿Y Cómo reaccionamos hoy? Estudios sobre comportamiento humano La ciencia moderna ha estudiado cómo los eclipses afectan al comportamiento humano. No hablamos de magia, sino de “psicología social”. Así; podemos destacar, el “Efecto de comunidad”; pues los eclipses generan un sentimiento de unión. Millones de personas miran al cielo al mismo tiempo. Convirtiéndose en un fenómeno que refuerza la identidad colectiva. “Euforia y ansiedad” ya que, algunos estudios de la “American Psychological Association”, muestran que los eclipses pueden provocar “picos de emoción”, comparables a eventos deportivos o religiosos. “Impacto económico”, sin alejarnos demasiado en el tiempo comprobamos como en Estados Unidos, el eclipse total de 2017 generó “más de 200 millones de dólares” en desplazamientos, turismo y consumo. Es decir que un simple “eclipse puede mover más dinero que un puente festivo”. En cuanto a la “Política y percepción pública”, es cierto que, los eclipses no cambian gobiernos, pero sí pueden influir en la narrativa política. Un líder que aparece “conectado” al fenómeno puede ganar simpatías; uno que lo usa de forma ostentosa puede perderlas. Será por eso de que nuestro “figura” el Pedro Sánchez, movilizó a todo un equipo de gente y familiares incluidos, usando el Falcon, para dejar La Mareta e ir a un pueblo de la península a contemplarlo en primera línea, mientras en Ceuta, la gente seguía viviendo aterrorizada por falta de soluciones a sus problemas como consecuencia de la invasión mora de hace unos días.   En cuanto a la Fauna y flora: ¿Qué les pasa durante un eclipse? Pues los animales reaccionan como si fuera un “anochecer repentino”; pues, las aves dejan de cantar; las vacas regresan al establo; los insectos nocturnos salen; los peces cambian patrones de alimentación; los perros se inquietan; las abejas reducen su actividad casi al instante. La flora, en cambio, responde menos, pero se han observado que, cierran temporalmente los pétalos en algunas especies y experimentan cambios en la fotosíntesis por la caída brusca de luz. En resumen: “La naturaleza interpreta el eclipse como un falso atardecer”.   “Hasta aquí he querido ser lo más científico que mis humildes conocimientos y formación como “viejo lobo de mar”, me han permitido; pero en lo sucesivo, me voy a darme el gusto de hablar con la “libertad de los condenados”, como tanto me gusta”. Así que ya no hablo de ciencia. Ahora, hablaré como el “ciudadano libre y valiente”, el marino jubilado que ha visto más amaneceres que muchos ministros en horas de despacho. Y lo digo con la serenidad del que ha mandado barcos en temporales: “Lo que hizo Pedro Sánchez con el eclipse es un ejemplo perfecto de cómo un gobernante puede perder el norte”. Movilizar un Falcón, escoltas, ministros, y pedir un cordón de seguridad que bloquea un pueblo entero desde primera hora de la mañana para no tener que escuchar la canción del verano… ¡Pedro Sánchez H… de P…!  ¿Para qué? ¿Para ver un eclipse? No es ilegal. Pero es “indecente, insensible y profundamente elitista”. Mientras un pueblo amanecía “cabreado”, sin poder circular, sin poder abrir negocios, sin poder llevar a los niños al colegio, el presidente y su familia viajaban desde La Mareta como si fueran “turistas de lujo del cosmos,” escoltados por un operativo que ni en Ceuta se ha visto en los momentos más críticos de la invasión mora. Y uno, que ha navegado temporales de verdad, no puede evitar pensar: “¡Carajo!, ¿Qué clase de líder necesita