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Libro de poemas de Mariló Álvarez, Sentimientos del alma

Siempre estarás en mis recuerdos

En las lunas…las estrellas…

En la magia…

En la magia que son los sentimientos… Mariló Álvarez

El pasado viernes día 5 de mayo el Teatro del Círculo Mercantil de Las Palmas de Gran Canaria, se vistió de lujo para la presentación del segundo libro de poemas de Mariló Álvarez, Sentimientos del alma. Y disfrutamos de un  espectáculo delicado y elegante a cargo de un bello grupo de mimos, amenizados con violín y piano.  

El origen de este poemario titulado Sentimientos del alma, se gestó hace algunos años en que, por un tiempo, Mariló Álvarez Ruiz, se interrogaba acerca de la vida, de la felicidad y los infortunios. Navegaba en un mar de confusiones, tanto que creyó que la existencia dejó de serle tan fiel como ella lo había soñado. Entonces, su hija Malole, la preserva de esos momentos y busca el camino de la poesía, de esos poemas que su madre tenía guardado en gavetas. Y juntas ordenan y seleccionan poemas y más poemas con la promesa de que debía publicarlos. Porque como la poeta me ha confesado muchas veces:

-Yo he escrito desde muy joven, pero sin pensar en publicar. He escrito para mí. 

 Y vuelve a trabajar, a escribir poesía, a tejer igual que Sherezade, palabras y palabras que se agolpan durante noches y noches. Se prepara para vivir, pues la palabra no es lo contrario del silencio, es su consumación. Se prepara para explorar en los secretos del corazón, indagar en su interior, en su alma. Y en ese monólogo encuentra sentimientos y emociones, los secretos imposibles de borrar, los anhelos, los deseos incumplidos, los afectos, todos esos recuerdos que constituyen la esencia de una vida.

Escribir de nuevo, sobre la poesía de Mariló Álvarez es hacer un viaje a los sótanos desconocidos del ser humano. A los sueños, la nostalgia, la ternura, a esos versos repletos de sensualidad bajo los cuales se esconde la pasión, la ruptura, la soledad, la pena, en la que la poeta abre el corazón para expresar sentimientos que no es tarea fácil y menos si estos proceden del alma. 

…Y sueños errantes/ recorriendo rosas rotas/ pétalos de tristeza/ que van alfombrando estelas/ tus silencios me trastornan/ mis locuras encendidas/ como agujas desgarradas/ siempre están tejiendo mantos/ tejiendo penas que sin querer se me van…/ Y… de mi garganta sin plumas brota un lamento/ brota un llanto, un llanto en vano/ Un poema que nunca leerás…

Y ahonda en los deseos femeninos para retomar los sentimientos, en los que el perfil del hombre se diluye, quizás para reflejar solo el Amor. Un amor espontáneo que se apoya en su Arcadia privada, en los símbolos de la naturaleza: llena de sonidos, de olores, donde la magia de la luna y las estrellas revolotean entre mariposas y ríos de flores, entre nubes que la arrastran y la bambolean.  

Me escribiste cientos de folios/ sólo para decirme cómo era el amor/ uniste miles de palabras/ que juntas decían cosas hermosas/ hablaban de sentimiento y pasión/. Creaste para mí un mundo mágico/ en donde sólo existían lunas que soñaban, / lunas que iluminaban nuestras noches/ cubriéndolas con su plata/ envolviendo ilusiones que nos brotan/ que nos brotan desde el alma…

Un libro editado por la editorial Begingbook  Ediciones, con una preciosa portada e ilustraciones en su interior del pintor plástico Ángel Gustavo Cabrera. Y en la solapa una magnífica fotografía de Osvaldo Cipriani, que destaca la belleza y madurez de Mariló. Dos amigos con una gran categoría humana.

En sentimientos del alma nos encontramos un libro confesional, repleto de reflexiones amorosas en las que está presente la memoria, el viaje inconsciente, la evocación, la tristeza, la desesperación, la angustia, la felicidad, el amor, la soledad, la muerte.

Cuando mi cuerpo se muera/ mis recuerdos volaran/ porque quieren reposar/ en luces de luna llena. Y cuando yo ya no exista/ mis sueños si existirán/ y se me harán realidad/ para que al fin yo los viva…

Y para cerrar la presentación, Mariló Alvarez nos cautivó recitando una media docena de poemas, con su voz tan cantarina que recuerda el vuelo de los sueños.

Felicidades a Mariló Alvarez Ruiz y que el libro tenga un largo recorrido, a Victoria Pérez, la nueva Presidenta del Círculo Mercantil, a Vicente Gómez. El cantautor Luis Fajardo, musicó, como él sólo sabe hacerlo, dos poemas de la poeta, al Grupo de Teatro, a los socios y a todas las amigas y amigos que forman parte de esta Sociedad Recreativa en donde durante muchos años disfrutamos de Bailes, Carnavales, Fiestas de Fin de Año y su amplia Vida Cultural.

Rosario Valcárcel, escritora

Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

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Redacción NorteGranCanaria

José Luis Guerra de Armas: una vida entera caminando al lado de su gente

El sacerdote natural de Arucas se despide este domingo de la parroquia de San Francisco de Asís, en Vegueta, después de 26 años como párroco y 62 años de sacerdocio. A sus 86 años cierra una etapa marcada por la cercanía, la palabra y el acompañamiento a varias generaciones de feligreses. Sesenta y dos años al servicio de una Iglesia que también aprendió a caminar con él Hay despedidas que no parecen despedidas. Quizá porque, después de tantos años, una persona deja de ocupar solamente un lugar y pasa a formar parte de la memoria, de las conversaciones y de la vida cotidiana de una comunidad. Este domingo, 4 de octubre, la parroquia de San Francisco de Asís, en Vegueta, se reúne alrededor de su altar para despedir a quien durante los últimos 26 años ha sido mucho más que su párroco. José Luis Guerra de Armas, natural de Arucas y a sus 86 años, pone punto y seguido a una larga etapa pastoral después de 62 años de sacerdocio en la Diócesis de Canarias. No es una despedida cualquiera. Coincide con la celebración de los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís, una fecha especialmente significativa para una comunidad que ha tenido en José Luis una presencia constante durante más de un cuarto de siglo. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1964 por el obispo Antonio Pildain. Desde entonces, su vida ha estado estrechamente vinculada a la Iglesia grancanaria, donde ha desempeñado diferentes responsabilidades y ha ejercido también como periodista, después de licenciarse en Periodismo por la Universidad de Navarra. Pero probablemente ninguna de esas responsabilidades explica por sí sola el vínculo que ha construido con los feligreses de San Francisco de Asís. Porque a José Luis se le recordará, sobre todo, por su manera de estar. Por las conversaciones, por las homilías, por la palabra pronunciada en el momento oportuno, por la cercanía con la que ha acompañado a tantas personas en momentos felices y también en los más difíciles. Por esa capacidad de convertir la parroquia en un lugar donde uno sabía que podía entrar y sentirse acogido. Durante 26 años, generaciones de feligreses han visto en él al sacerdote que celebraba la Eucaristía, bautizaba a sus hijos, acompañaba a sus familias, despedía a sus seres queridos y compartía con ellos las alegrías y preocupaciones de la vida. Ahora es la comunidad la que quiere acompañarlo a él. José Luis se marcha de la parroquia, pero no parece dispuesto a jubilarse de la vida. Quienes lo conocen saben que el descanso absoluto no parece estar entre sus planes. Él mismo lo resume con una frase que tiene mucho de su personalidad: «Prefiero morir de infarto que de aburrimiento». Quizá también por eso recuerda con especial intensidad aquellos años de juventud que cambiaron su manera de mirar el mundo. París, 1968. Un joven sacerdote que se encuentra con una sociedad en transformación y que descubre nuevas preguntas, nuevas inquietudes y, sobre todo, una nueva manera de sentirse persona. Son sentimientos que ayudan a entender al hombre que hay detrás del sacerdote. Un hombre atento a su tiempo, inquieto, con curiosidad por el mundo y con una mirada que nunca ha querido quedarse al margen de lo que sucedía a su alrededor. Ahora, después de 62 años de sacerdocio, llega el momento de bajar un poco el ritmo. No necesariamente el de dejar de servir. José Luis ha expresado su deseo de continuar colaborando con la Iglesia grancanaria. Porque hay vocaciones que no terminan cuando cambia una responsabilidad. Simplemente encuentran otra manera de seguir estando. Este domingo, mientras la comunidad de San Francisco de Asís celebra a su santo y recuerda ocho siglos de su ausencia, habrá también espacio para agradecer la presencia de un sacerdote que durante 26 años hizo de aquella parroquia una parte esencial de su vida. Los feligreses quieren darle las gracias por su paciencia, por sus palabras, por cada Eucaristía y, sobre todo, por haber caminado junto a ellos durante tantos años. Quizá esa sea la mejor manera de resumir una trayectoria sacerdotal tan larga: no en los cargos desempeñados ni en los años contabilizados, sino en las personas que pueden decir que, en algún momento de sus vidas, José Luis Guerra estuvo allí. Y eso es algo que una despedida no puede borrar. Sesenta y dos años después de aquel 15 de agosto de 1964, el sacerdote de Arucas cierra una etapa. Se lleva consigo muchas historias y deja otras tantas en la memoria de quienes hoy le dicen adiós. La comunidad de San Francisco de Asís le despide con gratitud, pero también con una certeza: quien ha acompañado durante tantos años la vida de los demás nunca se marcha del todo. Que el camino que comienza ahora le regale tiempo, salud, nuevas conversaciones y, sobre todo, mucha «paz y bien».