Coalición Canaria es la única fuerza política que garantiza la defensa de los derechos de Canarias en Madrid

“No se trata de elegir entre Sánchez o Feijóo, se trata de elegir a diputadas valientes e independientes que solo defiendan los intereses de Canarias”, apuntan las nacionalistas

María Fernández y Cristina Valido mantendrán las reivindicaciones que ha defendido Ana Oramas en los últimos 15 años como diputada del Congreso

Los nacionalistas reclaman al gobierno socialista de Pedro Sánchez que transfiera el dinero de las partidas destinadas a Canarias recogidas en los PGE 2023 y que no ha cumplido

Coalición Canaria ha aseverado este viernes ante los medios de comunicación que es la única fuerza política que garantiza la defensa de los derechos de los canarios y las canarias en Madrid, “derechos que no son privilegios sino herramientas imprescindibles para avanzar social y económicamente a la misma velocidad que el resto de España”, puntualizaron las candidatas al Congreso por las dos provincias canarias, María Fernández y Cristina Valido, junto a Ana Oramas, diputada electa del Parlamento de Canarias y hasta ahora portavoz de CC en el Congreso.

En sus intervenciones señalaron que los canarios podrían perder los derechos conquistados si el próximo 23 de julio no hay nacionalistas en el Congreso de los Diputados que defiendan sus intereses; unos intereses que pasan, de manera inmediata, por cumplir con las partidas destinadas a Canarias y que se recogen en la actual ley de Presupuestos Generales del Estado 2023.

Por su parte, María Fernández, aseveró: “Es de vital importancia entender que no se debe apagar la voz nacionalista de Canarias en Madrid porque nos estamos jugando el futuro del Archipiélago. Por desgracia, tenemos que explicar una y otra vez al Estado la singularidad de Canarias”,  y lamentó que el PSOE de Ángel Víctor Torres no haya sabido poner a los canarios y a las canarias por delante de las siglas políticas de su partido.

En este sentido, la nacionalista recalcó: “Pedro Sánchez no ha transferido a Canarias el dinero que se recogía en las enmiendas que Coalición Canaria presentó en los Presupuestos Generales del Estado aprobados este año. Hablamos de casi 200 millones de euros que están guardados en un cajón en Madrid mientras que los canarios esperamos a que lleguen para mejoras la calidad de vida de nuestra gente, entre ellas los fondos destinados a la reconstrucción de La Palma”.

Así, María Fernández subrayó que fue el trabajo de Coalición Canaria el que logró arrancar en Madrid la gratuidad de las guaguas y el tranvía para todos los residentes canarios, “un logro al que renunciaron tanto los socialistas como Nueva Canarias, pero Ana Oramas y yo no nos dimos por vencidas y peleamos con uñas y dientes para que nuestros derechos fueran los mismos que los del resto de españoles que viajaban gratis en trenes de corta y media distancia”.

Además, la diputada hizo hincapié en que la bonificación del 75% del transporte aéreo y marítimo para los residentes canarios debe dejar de ponerse “en tela de juicio”, y dijo: “Un viaje de Gran Canaria a Madrid para la primera quincena de julio cuesta 154 euros por persona si eres residente, y 534 euros si no lo eres. Esa diferencia de precio es la que permitirá a muchas familias canarias poder desplazarse o no a la Península, y mucho más en una situación tan crítica como la actual en la que los alquileres están por las nubes o la cesta de la compra disparada”.

Fernández explicó también que el gobierno socialista de Sánchez no ha actualizado los costes tipo del transporte de mercancías, lo que permitiría el abaratamiento de la cesta de la compra “y un alivio para los bolsillos de los canarios que no se ve reflejado porque los precios de los productos de los supermercados siguen subiendo”. La nacionalista afirmó que “no es una cuestión de partidas económicas, sino de voluntad política que afecta tanto al sector primario como al industrial”, apostilló.

Finalmente, María Fernández subrayó que el Estado ha dejado sola a Canarias ante el repunte migratorio que sufren las Islas, con un 40% más de embarcaciones llegadas a las costas canarias durante la primera quincena de junio, y aseveró: “Sólo los nacionalistas canarios hemos levantado la voz para denunciar que en los 15 primeros días de este mes han llegado hasta Canarias más de 100 inmigrantes al día. El Gobierno de España intenta silenciarnos, pero nosotros vamos a seguir denunciando públicamente lo que sucede en nuestra tierra, una tragedia que se sigue cobrando vidas y un drama humanitario que es responsabilidad también del Estado español”.

Por otra parte, Cristina Valido, afirmó: “Los canarios y las canarias tienen que entender que necesitamos diputados y diputadas valientes e independientes y no obedientes. La única obediencia que tenemos es a esta tierra y a las personas que la habitan, no a ningún partido con sede en Madrid”. Asimismo, insistió en que “somos una tierra alejada e incomprendida, tenemos que explicar una y otra vez quiénes somos, dónde estamos, qué problemas tenemos o qué necesitamos”.           

Valido expuso las partidas pendientes de ser transferidas a Canarias tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado 2023, entre las que se encuentran los 100 millones para la reconstrucción de La Palma; 20 millones para el transporte del plátano de Canarias; y 1,5 millones de euros para el Plan de Atención a la Salud Mental de los afectados por el volcán de La Palma.

La nacionalista exigió el “cumplimiento urgente” de estas enmiendas de Coalición Canaria “que impactan directamente en los bolsillos de los canarios y les hacen la vida más fácil”, y argumentó: “Los nacionalistas nunca nos hemos quedado de brazos cruzados ni con la boca cerrada ante los incumplimientos de otras formaciones políticas con nuestra gente y con nuestra tierra. No tenemos jefes en Madrid, nos debemos a los canarios y a las canarias, y es por ellos y por ellas por los que trabajamos y peleamos cada derecho que nos intentan arrebatar. Lo hemos dicho muchas veces y lo demostramos constantemente: para Coalición Canaria las Islas están por encima de cualquier interés de partido, y el próximo 23 de julio todos tenemos en nuestras manos el poder de elegir Canarias para que Canarias avance”.

Por su parte, la diputada electa de Coalición Canaria por Tenerife al Parlamento de Canarias, Ana Oramas, afirmó que Canarias corre el riesgo de perder el dinero consignado en los PGE 2023 si no se ejecuta antes de las próximas elecciones generales, ya que prácticamente no habría margen de maniobra para su ejecución si las partidas llegan después de que se conforme el próximo Gobierno estatal en el mes de septiembre.

“Los presupuestos eran malos para Canarias hasta que el voto de María Fernández y el mío fueron decisivos para sacarlos adelante porque a Sánchez le faltaban apoyos, lo que nos permitió mejorarlos en la Comisión de Presupuestos. Este es el ejemplo real y la mejor demostración de que es necesario tener voz y voto en Madrid, tanto en el Congreso como en el Senado”, aseveró Oramas.

Asimismo, reprochó a Ángel Víctor Torres que se mantenga en silencio “ante el incumplimiento de su jefe, Pedro Sánchez, con Canarias”, y señaló: “Si un partido con representantes canarios en Madrid, como el Partido Socialista, es capaz de permitir que se pierda dinero para las Islas, ¿cómo vamos a esperar que defiendan nuestra tierra si ponen sus siglas políticas por delante de nuestra gente?”. Con todo, apeló a que la única forma de garantizar que se tenga en cuenta a Canarias, sus singularidades y sus necesidades es mediante la voz de los nacionalistas, “porque la historia ha demostrado que no podemos confiar ni en la derecha ni en la izquierda para defender y luchar por los derechos de los canarios”.

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EE.UU.: El país que camina con un fusil en la mano y un espejo roto en el bolsillo

Una reflexión necesaria sobre la dualidad de una nación forjada entre el mito de la libertad y el peso de su propia sombra. Por desgracia, nos estamos acostumbrando —si no lo estamos ya del todo— a despertarnos cada día con un titular de periódico o un avance de telediario que nos escupe la violencia desatada en la sociedad estadounidense. Como viejo lobo de mar, con mucho salitre acumulado en los ojos y el orgullo de ser de Telde, estas noticias me han empujado a una reflexión que no pretende ser una verdad absoluta, sino la visión madura de quien ha visto mucho mundo y prefiere mirar más allá de la superficie. La sociedad de los Estados Unidos es un escenario de contrastes que marean. Es el lugar donde puede ocurrir un tiroteo masivo y, a la vez, donde nacen las iniciativas ciudadanas que más conmueven al planeta. Es la potencia que interviene militarmente en tierras lejanas mientras lidera esfuerzos humanitarios globales. Se divide internamente hasta el abismo, pero posee una capacidad casi mística para reinventarse. Quizá la clave para entenderlos esté en aceptar que es una nación que convive con su propia sombra: una oscuridad que no la define por completo, pero que es imposible de ignorar. Dos narrativas, un abismo Hoy, Estados Unidos parece fracturado en dos realidades irreconciliables. No hablamos solo de demócratas y republicanos; hablamos de dos visiones del mundo, dos identidades culturales y dos formas opuestas de entender qué significa ser estadounidense. Los medios y las redes sociales han convertido la discrepancia en enemistad. El adversario ya no es alguien con quien debatir, sino alguien a quien temer. Y el miedo, cuando echa raíces, siempre termina abriendo la puerta a la violencia. Comprender esa tensión constante entre la luz y la oscuridad es esencial para descifrar no solo los titulares sangrientos, sino la complejidad de un país que sigue manejando el timón del destino del mundo. Una historia escrita con pólvora Hay países que se construyen sobre mitos y otros que lo hacen sobre heridas. Estados Unidos pertenece a ambos. Se proclama como el “faro de la libertad”, pero su violencia interna brota desde los cimientos. La independencia de la nación no fue un pacto diplomático, sino una guerra que dejó 25.000 muertos, una cifra colosal para finales del siglo XVIII. Poco después, la «Conquista del Oeste» desplazó a más de 60 tribus indígenas, un proceso de exterminio que a menudo se nos vende como una epopeya romántica cuando fue ocupación a sangre y fuego. Luego, la Guerra Civil (1861-1865) con sus 600.000 fallecidos, dejó una herida racial, cultural y económica que todavía late bajo la piel del país. Desde entonces, la guerra parece haberse convertido en un hábito: Cuba, Filipinas, Vietnam, Corea, Irak, Afganistán… Para EE. UU., el conflicto no es un episodio, es una constante. El mito sagrado del arma Para un europeo, resulta incomprensible la vigencia de la Segunda Enmienda. Lo que nació en 1791 como una necesidad de milicias coloniales, hoy es un símbolo sagrado. Con más de 390 millones de armas en circulación —más que habitantes—, el objeto ha pasado a ser identidad. Tres de cada diez adultos poseen una, y la mayoría asegura que jamás renunciaría a ella. Es la frontera mental entre su concepto de «libertad» y la «opresión». El problema es que, cuando un mito se arma, la realidad suele quedar desarmada. Entre Martin Luther King y el supermercado Sería injusto decir que el estadounidense medio es violento. No olvidemos que este es también el país de Martin Luther King, de los movimientos por los derechos civiles y de las protestas pacíficas que han cambiado la conciencia del mundo. Es una nación capaz de lo mejor y de lo peor: de enviar un hombre a la Luna y, al mismo tiempo, permitir que un adolescente compre un rifle semiautomático en un supermercado. La violencia allí no es genética, es estructural. Es una herencia que se filtra en la política y en la vida cotidiana. Estados Unidos avanza con un fusil en la mano (su mito fundacional) y un espejo roto en el bolsillo (su imagen fragmentada). Reflexión final Quizá la pregunta no sea si Estados Unidos es un país violento, sino por qué no ha logrado romper el ciclo histórico que lo ata a ese destino. Todas las naciones tienen sombras, pero no todas permiten que esa sombra les marque el paso a pie juntillas. Ojalá Dios ilumine a esa gran nación y les ayude a corregir el rumbo, porque sus errores nos pasan factura a todos. Comprender lo que ocurre allí requiere mirar más allá del telediario y analizar las raíces de un país que, para bien o para mal, ha diseñado el mundo en que vivimos. Y para despedirme, como solemos decir por mi tierra: “De verdad que siento, compadre, el royo aquí jincado, pero es que este Julio González el de Telde, cuando coge la tablilla, pega el hombre a hablar y no hay quien lo pare”. ¡Qué cosas!