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Más de 70.300 personas viajaron en carnaval con Fred. Olsen Express


● El número de pasajeros entre Tenerife y Gran Canaria entre el 9 y el 18 de febrero
ascienden a 40.300, superando las previsiones iniciales de la naviera, mientras que
14.000 personas viajaron entre Morro Jable y la capital grancanaria.
● Con motivo de Los Indianos la naviera movió a más de 16.000 viajeros entre
Tenerife y La Palma

Más de 70.300 personas escogieron Fred. Olsen Express para viajar en carnaval, entre los
días 9 y 18 de febrero. El número de pasajeros entre Tenerife y Gran Canaria ascendió a
40.300, superando las previsiones iniciales de la naviera en 4.000 personas, pese a que este
año han coincidido las fechas de celebración en ambas capitales.
El primer fin de semana de carnaval, del 9 al 11 de febrero, 12.800 usuarios se desplazaron
con Fred. Olsen Express entre las islas capitalinas, mientras que el segundo fin de semana lo
hicieron 13.600 pasajeros, del 16 al 18.
La jefa de marketing y comunicación de Fred. Olsen Express, Marina González, agradece la
confianza de todos los viajeros que “un año más nos han elegido como el medio de
transporte preferido para disfrutar de estas fiestas tan nuestras. Unas cifras positivas,
incluso habiendo coincidido en fechas las celebraciones de ambas capitales, que nos animan
a seguir trabajando en nuestro compromiso con la conectividad entre islas”.
Por su parte, la línea entre Morro Jable y Gran Canaria destaca con un incremento de 3.000
pasajeros más con respecto al año pasado, siendo también una de las más demandadas
entre el 9 y el 18 de febrero. En total, 14.000 pasajeros realizaron este trayecto coincidiendo
con el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria.
También la celebración de Los Indianos implicó un gran número de desplazamientos en
barco, más de 16.000 personas optaron por la ruta de Fred. Olsen Express entre Tenerife y
La Palma para viajar durante los días previos y posteriores al 12 de febrero, jornada en la
que se celebró esta reconocida cita de la isla bonita.

20 de febrero de 2024

Sobre Fred. Olsen Express
Desde su origen, Fred. Olsen Express mantiene el compromiso por el desarrollo del
transporte marítimo en el archipiélago, a través de un servicio ofrecido por una moderna
flota y basado en la comodidad, la rapidez y la flexibilidad.
Fiel a su vocación de generar riqueza entre la comunidad canaria, la naviera cuenta con un
equipo humano de cerca de 1.000 personas. Actualmente, opera a través de cinco líneas
marítimas interinsulares y una conexión en la costa sur de La Gomera. Desde 2018, también
une el archipiélago con la península ibérica mediante la conexión de Gran Canaria y Tenerife
con Huelva.
Fred. Olsen Express es líder en el mercado interinsular. Realiza una media de 22.000 viajes al
año, y transporta anualmente a más de 3,5 millones de personas, 63.000 mascotas, en torno
a un millón de turismos y alrededor de 1.300.000 metros lineales de carga, es decir, unos
100.000 vehículos de transporte de mercancías.
En línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y la agenda Canaria de
Desarrollo Sostenible 2030, a través de su programa ‘En Armonía con el Mar’ Fred. Olsen
Express aplica la innovación en todos sus procesos para reducir al máximo su huella en el
entorno.
La naviera tiene la accesibilidad entre sus prioridades. Fue, en 2022, la primera en obtener
la certificación en Accesibilidad Universal de AENOR para sus nuevos trimaranes; ampliada
en 2023 a toda su flota e instalaciones.

Articulos
Redacción NorteGranCanaria

José Luis Guerra de Armas: una vida entera caminando al lado de su gente

El sacerdote natural de Arucas se despide este domingo de la parroquia de San Francisco de Asís, en Vegueta, después de 26 años como párroco y 62 años de sacerdocio. A sus 86 años cierra una etapa marcada por la cercanía, la palabra y el acompañamiento a varias generaciones de feligreses. Sesenta y dos años al servicio de una Iglesia que también aprendió a caminar con él Hay despedidas que no parecen despedidas. Quizá porque, después de tantos años, una persona deja de ocupar solamente un lugar y pasa a formar parte de la memoria, de las conversaciones y de la vida cotidiana de una comunidad. Este domingo, 4 de octubre, la parroquia de San Francisco de Asís, en Vegueta, se reúne alrededor de su altar para despedir a quien durante los últimos 26 años ha sido mucho más que su párroco. José Luis Guerra de Armas, natural de Arucas y a sus 86 años, pone punto y seguido a una larga etapa pastoral después de 62 años de sacerdocio en la Diócesis de Canarias. No es una despedida cualquiera. Coincide con la celebración de los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís, una fecha especialmente significativa para una comunidad que ha tenido en José Luis una presencia constante durante más de un cuarto de siglo. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1964 por el obispo Antonio Pildain. Desde entonces, su vida ha estado estrechamente vinculada a la Iglesia grancanaria, donde ha desempeñado diferentes responsabilidades y ha ejercido también como periodista, después de licenciarse en Periodismo por la Universidad de Navarra. Pero probablemente ninguna de esas responsabilidades explica por sí sola el vínculo que ha construido con los feligreses de San Francisco de Asís. Porque a José Luis se le recordará, sobre todo, por su manera de estar. Por las conversaciones, por las homilías, por la palabra pronunciada en el momento oportuno, por la cercanía con la que ha acompañado a tantas personas en momentos felices y también en los más difíciles. Por esa capacidad de convertir la parroquia en un lugar donde uno sabía que podía entrar y sentirse acogido. Durante 26 años, generaciones de feligreses han visto en él al sacerdote que celebraba la Eucaristía, bautizaba a sus hijos, acompañaba a sus familias, despedía a sus seres queridos y compartía con ellos las alegrías y preocupaciones de la vida. Ahora es la comunidad la que quiere acompañarlo a él. José Luis se marcha de la parroquia, pero no parece dispuesto a jubilarse de la vida. Quienes lo conocen saben que el descanso absoluto no parece estar entre sus planes. Él mismo lo resume con una frase que tiene mucho de su personalidad: «Prefiero morir de infarto que de aburrimiento». Quizá también por eso recuerda con especial intensidad aquellos años de juventud que cambiaron su manera de mirar el mundo. París, 1968. Un joven sacerdote que se encuentra con una sociedad en transformación y que descubre nuevas preguntas, nuevas inquietudes y, sobre todo, una nueva manera de sentirse persona. Son sentimientos que ayudan a entender al hombre que hay detrás del sacerdote. Un hombre atento a su tiempo, inquieto, con curiosidad por el mundo y con una mirada que nunca ha querido quedarse al margen de lo que sucedía a su alrededor. Ahora, después de 62 años de sacerdocio, llega el momento de bajar un poco el ritmo. No necesariamente el de dejar de servir. José Luis ha expresado su deseo de continuar colaborando con la Iglesia grancanaria. Porque hay vocaciones que no terminan cuando cambia una responsabilidad. Simplemente encuentran otra manera de seguir estando. Este domingo, mientras la comunidad de San Francisco de Asís celebra a su santo y recuerda ocho siglos de su ausencia, habrá también espacio para agradecer la presencia de un sacerdote que durante 26 años hizo de aquella parroquia una parte esencial de su vida. Los feligreses quieren darle las gracias por su paciencia, por sus palabras, por cada Eucaristía y, sobre todo, por haber caminado junto a ellos durante tantos años. Quizá esa sea la mejor manera de resumir una trayectoria sacerdotal tan larga: no en los cargos desempeñados ni en los años contabilizados, sino en las personas que pueden decir que, en algún momento de sus vidas, José Luis Guerra estuvo allí. Y eso es algo que una despedida no puede borrar. Sesenta y dos años después de aquel 15 de agosto de 1964, el sacerdote de Arucas cierra una etapa. Se lleva consigo muchas historias y deja otras tantas en la memoria de quienes hoy le dicen adiós. La comunidad de San Francisco de Asís le despide con gratitud, pero también con una certeza: quien ha acompañado durante tantos años la vida de los demás nunca se marcha del todo. Que el camino que comienza ahora le regale tiempo, salud, nuevas conversaciones y, sobre todo, mucha «paz y bien».