Fernando Miñarro inaugura ‘Arqueología Galáctica’, exposición que permanecerá en la Sala del Sábor hasta el 24 de junio

La Sala del Sábor de las Casas Consistoriales acogió en la tarde de este viernes la inauguración de la exposición de pintura y escultura ‘Arqueología Galáctica’, de Fernando Miñarro Mena, arquitecto que ha expuesto en diferentes ciudades del Archipiélago y que afronta en Gáldar su primera muestra en Gran Canaria. El acto contó con la participación de Carlos Ruiz, concejal de Museos del Ayuntamiento de Gáldar, y Ulises Miranda, concejal de Turismo; así como de Pedro Rodríguez, alcalde de Santa María de Guía y Tanausú Santos, concejal guiense. La exposición permanecerá abierta hasta el 24 de junio y tiene el siguiente horario: los lunes de 08:00 a 14:30 horas, los martes y miércoles de 08:00 a 19:00 horas, los jueves y viernes de 8:00 a 19:30 horas y los sábados y domingos de 10:00 a 18:00 horas.

El artista dio las gracias al Ayuntamiento de Gáldar «por la gran oportunidad de mostrar aquí mi obra y por primera vez en Gran Canaria», y detalló que la exposición cuenta «10 cuadros y 15 esculturas y se muestra el trabajo que llevo desarrollando estos años en una serie que denomino POLINOS, que son polígonos que presentan alguna deformidad, y que ya se ha expuesto en La Gomera y El Hierro y luego continuaré en otras islas». «Trabajar en dos y en tres dimensiones me permite seguir explorando lo que me interesa, que es la transformación de la materia a lo largo del tiempo. Que la geología que hay en la Tierra se va deteriorando, erosionando y vuelve de otra manera», reflexionó.
 
A través de ese sugerente y sugestivo título, Fernando Miñarro invita a reflexionar sobre lo que vemos y cómo lo miramos. De esta manera recupera una larga tradición filosófica y plástica alrededor del proceso de observación, la percepción de la realidad que fraguó el esqueleto teórico de la abstracción, hace ya más de un siglo. En su propuesta se dan cita la materia física y la estelar en las formas cerámicas y en sus lienzos coloridos de geometría cósmica. El artista forja su criterio en una sólida base teórica y experimental, gracias a la influencia de su padre. Arquitecto, Doctorando y Máster en el Laboratorio de Fabricación Digital, inició su carrera profesional en Londres, y a su regreso a Madrid se especializó en la Tecnología BIM, cursando un Máster de REVIT Manager.

Realizó su primera exposición de pintura en 2019, POLINOS en la sala de arte La Casa Articulada de Santa Cruz de Tenerife, donde muestra por primera vez composiciones ligeras y sutiles, y desde ese momento Miñarro toma una trayectoria de exploración que afronta la búsqueda de un proceso hacia la abstracción. Desde 2019 es seleccionado como Artista Emergente del PHE FESTIVAL y el programa de Arte ARTEXPRES Jazz Café, y ARTE LATERAL en Madrid. Expone en Tenerife, Fuerteventura, La Gomera y El Hierro y ha sido seleccionado para la exposición del Premio de Artes Plásticas Manolo Millares 2024 de la Fundación Caja Canarias.

Exposición "Arqueología Galáctica"

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es