El Festival Altos de Gáldar arranca este 17 de enero con una serie de conciertos en las medianías del municipio
Cartel Festival Altos De Gáldar

– Cuatro actuaciones donde la música, la tradición y la cultura se dan cita en Fagajesto, Caideros, Juncalillo y Saucillo durante las próximas semanas

El Festival Altos de Gáldar recorrerá durante las próximas semanas los pagos de Saucillo, Fagajesto, Caideros y Juncalillo. Organizado por la Concejalía de Medianías, que dirige Carlos Ruiz Moreno, y con la colaboración de las Concejalías de Desarrollo Socioeconómico, Comunicación y Turismo, lideradas por Tine Martín y Ulises Miranda, respectivamente, la cita musical se enmarca en el Plan de Dinamización financiado por el programa La Cumbre Vive del Cabildo de Gran Canaria, destinado a revitalizar los barrios y pagos afectados por los incendios forestales de 2019.

El Festival ofrece cuatro jornadas musicales que destacan por su diversidad y la calidad de su cartel, dinamizando a través de la cultura y la música la zona más rural de Gáldar, fuertemente azotada por el incendio ocurrido en agosto de 2019. Los conciertos tendrán lugar en espacios icónicos de cada localidad y comenzarán este viernes, 17 de enero, a las 20:00 horas en la Plaza de Fagajesto, con ‘Todas las lunas de enero’, una actuación que reúne sobre el escenario a artistas canarias como Thania Gil, Luz Mila Valerón, Yeray Rodríguez, Sonia Pérez, Laura Martel, Tania Cantallops y Adriana Medina.

Posteriormente, el sábado 18 de enero, a las 20:00 horas, la Carpa de Caideros acogerá la actuación de la reconocida Parranda de Teror. El festival continuará el sábado 25 de enero, a las 18:00 horas, en la Plaza de Juncalillo con el concierto ofrecido por Pedro Manuel Afonso. El cierre de las jornadas musicales será el domingo 26 de enero, a las 18:00 horas, en la Plaza de Saucillo con la presentación de la artista Alba Pérez.

El Festival fue aplazado en 2020 debido a la crisis sanitaria generada por la Covid-19. Tras dos primeras ediciones en formato online, en 2023 se realizó por primera vez de forma presencial, y en esta nueva edición regresa a los Altos de Gáldar.

Suscribete a nuestro newsletter

Crisis Migratoria
Opinión Política
Redacción NorteGranCanaria

Pedro Sánchez se niega a declarar la emergencia mientras Ceuta se desborda

Ceuta vive una de las mayores crisis migratorias de los últimos años. En apenas unos días han accedido a la ciudad alrededor de 1.500 personas, una cifra que ha desbordado los recursos asistenciales, los dispositivos de seguridad y la capacidad de acogida de una ciudad de poco más de 80.000 habitantes. El propio presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, ha definido la situación como una «emergencia humanitaria y social» y ha solicitado formalmente al Gobierno de España la declaración de una emergencia nacional y la creación de un mando único que coordine la respuesta del Estado. Sin embargo, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha rechazado esa posibilidad. La explicación oficial es jurídica: la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil no contempla las crisis migratorias como supuesto para declarar una emergencia de interés nacional. Según el Ministerio del Interior, esa figura está reservada para catástrofes naturales, accidentes tecnológicos o situaciones similares, por lo que considera que el marco legal actual no permite activar ese mecanismo. Esa es la posición oficial. Pero el debate político y social va mucho más allá de la interpretación de una ley. Cuando una frontera exterior de España y de la Unión Europea registra miles de entradas irregulares en pocos días, los centros de acogida se encuentran completamente saturados y los servicios públicos trabajan al límite de sus posibilidades, resulta legítimo preguntarse si el Estado está respondiendo con la rapidez y contundencia que exige una situación excepcional. Las autoridades ceutíes llevan días alertando de un auténtico colapso operativo. El Gobierno local ha reclamado más medios, la derivación urgente de personas acogidas hacia otros territorios y una implicación mucho mayor del Estado para evitar que la situación siga deteriorándose. Diversos medios locales reflejan además la enorme preocupación existente entre instituciones y ciudadanos por la presión que soporta la ciudad. Es evidente que gestionar una crisis migratoria exige respeto absoluto a la legalidad nacional, europea e internacional y la protección de los derechos humanos. Pero también es cierto que el Estado tiene la obligación de garantizar el control efectivo de sus fronteras, preservar la seguridad ciudadana y asegurar que ninguna ciudad quede desbordada por una situación extraordinaria. Algunos califican lo que ocurre en Ceuta como una «invasión». Ese término tiene una fuerte carga política y jurídica y no forma parte de la terminología utilizada oficialmente por el Gobierno de España. Lo que sí es un hecho objetivo es que la presión migratoria registrada durante los últimos días es extraordinaria, ha superado ampliamente la capacidad de respuesta de la ciudad y ha obligado al presidente ceutí a reclamar una actuación excepcional del Estado. La gran pregunta sigue sin respuesta: si una situación de este calibre no merece una actuación extraordinaria del Estado, ¿qué tendría que ocurrir para que el Gobierno considerase que se han alcanzado los límites de la capacidad ordinaria de respuesta? Mientras Madrid insiste en que el ordenamiento jurídico no permite declarar una emergencia nacional por una crisis migratoria, en Ceuta continúan llegando personas, los recursos siguen tensionados y crece la sensación de que la ciudad afronta prácticamente sola una crisis que afecta a toda España y, por extensión, a toda la Unión Europea. Porque Ceuta no es únicamente una ciudad autónoma. Es una frontera española. Y proteger una frontera española constituye una responsabilidad irrenunciable del Estado.