Whatsapp Image 2025-03-15 At 132841 1
Whatsapp Image 2025-03-15 At 132841 1
La Policía Nacional prepara un amplio dispositivo de seguridad para cubrir el desarrollo del Carnaval Internacional de Maspalomas 2025
  • Las celebraciones tendrán lugar entre los días 18 y 30 de marzo, con eventos de diferente índole que se desarrollarán principalmente en el núcleo turístico  de Playa del Inglés, destacando especialmente tanto las galas como los mogollones a celebrar en el C.C. YUMBO, junto a la Gran Cabalgata  del sábado 29
  • El despliegue de seguridad movilizará a los más de 400 agentes de la Comisaría Local de Maspalomas, quienes recibirán el apoyo de otras unidades especializadas de la Jefatura Superior de Policía de Canarias

El Carnaval Internacional de Maspalomas es sin duda uno de los más  importantes de las Islas Canarias y en el que aúna de manera más especial e intensa la fiesta carnavalera con el sector turístico canario.

Este evento se va a celebrar próximamente, entre los días 18 y 30 del presente mes de marzo, desarrollándose sus principales eventos en el núcleo turístico de Playa del Inglés, municipio de San Bartolomé de Tirajana, esperándose una asistencia a los mismos superior al medio millón de personas.

A la multitud de espectáculos programados en sus calles y en el centro neurálgico de las fiestas, el Centro Comercial Yumbo, se debe sumar el ambiente festivo y carnavalero que se vivirá en el municipio durante esas fechas.

Comenzando el día 18 con la presentación de candidatas al Carnaval Internacional, la elección de la Gran Dama el 19, la Reina Infantil el 20, diferentes galas como la Gala Drag el 27, la Gran Cabalgata el 29 y el Entierro de la Sardina el día 30. Contando así mismo con los diferentes Mogollones nocturnos que se celebrarán en el citado Centro Comercial Yumbo.

La celebración de todos estos actos y otros muchos más supone un auténtico reto para la seguridad. Al objeto de garantizar la normal celebración de las fiestas y dar una respuesta adecuada, la Policía Nacional lleva trabajando varias semanas intensamente en la preparación de los diferentes dispositivos de seguridad.

Es por esto que la Comisaría de Policía Nacional de Maspalomas se ha confeccionado un operativo especial, activo desde el martes 18 de marzo hasta el domingo 30, donde participarán sus más de 400 agentes pertenecientes a los diferentes servicios y en especial aquellos asignados a labores de prevención y mantenimiento de la seguridad ciudadana, pero también los destinados en labores de investigación de ilícitos penales.

Esta fuerza policial se verá apoyada por diferentes medios humanos y técnicos pertenecientes a la Jefatura Superior de Policía de Canarias, que se irán desplegando de acuerdo a las necesidades generadas por los diferentes eventos a celebrar. De esta manera, las galas y mogollones ubicados en el escenario y aledaños del Centro Comercial Yumbo no solo contarán con la presencia de las unidades propias de seguridad ciudadana de Maspalomas, sino que recibirán el apoyo correspondiente de más de 100 agentes pertenecientes a la Unidad de Intervención Policial (UIP) y la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), dependientes de la Jefatura Superior de Policía de Canarias.

Además, tanto en las noches de carnaval como especialmente durante la celebración de la Gran Cabalgata, se contará con el apoyo del Servicio de Medios Aéreos (helicópteros y drones) en apoyo a las unidades de seguridad ciudadana.

Otras unidades especializadas como Guías Caninos, Subsuelo y TEDAX, se sumarán al dispositivo de seguridad proyectado, el cual se coordinará con el despliegue de otras fuerzas de seguridad públicas como la Policía Local de San Bartolomé de Tirajana, al tiempo que velarán y dirigirán el correcto despliegue de seguridad privada en los eventos en que estén autorizados para ello.

En el día de ayer se celebró una reunión de seguridad para la presentación del mencionado dispositivo en el Centro Cultural de San Fernando, presidida por el Alcalde de San Bartolomé de Tirajana, D. Marco Aurelio Pérez Sánchez.

Así mismo, presentes en dicha reunión estaban el Concejal de Seguridad y Emergencias, D. José Carlos Álamo Ojeda; la Concejala de Eventos y Festejos, Dña. Ylenia Vega; y el Comisario Jefe de la Comisaría Local de Maspalomas, D. Pablo Fernández; así como todas las instituciones que intervienen en la celebración de los actos del Carnaval Internacional de Maspalomas.

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Julio Y Pujol
Articulos
NGC

El Caso Pujol: Doce años para enterrar la justicia bajo la alfombra de la impunidad

Doce años. Se dice pronto, pero es una cifra que pesa. Doce años han transcurrido desde aquel 2014 en el que una denuncia por cohecho, tráfico de influencias y blanqueo de capitales prometía sacudir los cimientos de la clase política. Doce años de titulares, de solemnes promesas parlamentarias de “llegar hasta el fondo” y de una instrucción que parecía eterna. Y ahora, en este 2026, el final ha llegado. Pero no ha llegado para hacer justicia, sino para certificar su defunción. El número doce tiene algo de bíblico, de solemne, de piedra grabada en mármol. Sin embargo, en el Caso Pujol, el doce solo simboliza la incapacidad —o la falta de voluntad— de un sistema para concluir lo que empezó. Tras una década de investigar, revisar, aplazar y volver a revisar, el proceso se archiva. Ha durado tanto que el propio Código Penal habría tenido tiempo de jubilarse por años de servicio. El milagro médico de la «oportuna» amnesia La causa se cierra y se guarda en un cajón con la delicadeza con la que se oculta un jarrón roto que nadie se atreve a tirar para no dar explicaciones. La razón oficial esgrime que el principal investigado ya no posee las «condiciones cognitivas» necesarias para afrontar un juicio. ¡Qué precisión suiza! ¡Qué milagro médico tan puntual! Resulta asombroso cómo la memoria, esa facultad tan humana, decide volverse frágil como el cristal justo cuando el calendario aprieta. Como ciudadano, y especialmente como contribuyente, uno no puede evitar sentir esto como un insulto a la inteligencia. ¿De verdad pretenden que creamos que doce años son suficientes para olvidar dónde se guardó lo ajeno? Ni en doce años ni en cien. La indignación que recorre las calles no es un arrebato emocional; es una conclusión racional frente a un patrón que se repite: cuando ciertos apellidos entran en el juzgado, el tiempo deja de ser un problema para convertirse en el mejor abogado defensor. Una justicia de dos velocidades Mientras el ciudadano corriente —ese «ser humano de a pie» que paga sus impuestos religiosamente y teme la llegada de una carta de Hacienda con tono amenazante— es perseguido hasta el último céntimo, observamos cómo una estirpe entera justifica fortunas en el extranjero apelando a la «herencia del abuelo». Un abuelo que, no lo olvidemos, ya protagonizó episodios oscuros como la quiebra de Banca Catalana, dejando a miles de familias en la ruina mientras los responsables salían indemnes. «La justicia en España no es lenta; es selectiva. El calendario no es un instrumento neutro, es un aliado para quienes saben manejar los hilos del poder.» Es vergonzoso que, en una democracia que presume de modernidad, se repita la historia: un caso de enorme relevancia pública se cierra sin juicio, sin responsabilidades y sin la devolución del dinero presuntamente defraudado. Ni el patriarca, ni la esposa, ni los hijos han tenido que responder ante un tribunal. Es la constatación de que existen dos velocidades: una para el administrado y otra, pausada y comprensiva, para los privilegiados. El espejo incómodo de una nación El mensaje que se envía a la sociedad es devastador: hay quienes nunca pagan. Vivimos en un ecosistema donde la ley parece flexible para unos y un muro infranqueable para otros. El archivo del Caso Pujol no es solo el fin de un procedimiento judicial; es un espejo incómodo que nos muestra una herida abierta en la credibilidad de nuestras instituciones. Como «viejo lobo de mar» y maúro de Telde, no puedo evitar sentir que esto es una bofetada a la confianza de quienes aún creíamos en el rigor del sistema. Doce años después, no nos queda una resolución, nos queda una sátira involuntaria; una tragedia con tintes de comedia que termina siendo una patada en el orgullo de los españoles de bien. Me quedo con el amargor de quien ve cómo la impunidad se convierte en costumbre. Y para aquellos que en la península puedan malinterpretar mis palabras o mi léxico, les invito a distinguir entre un «peninsular» y lo que aquí llamamos, con toda la carga de la palabra, un «godo». Porque hay comportamientos que no entienden de geografía, sino de una prepotencia que ya va siendo hora de señalar por su nombre. Doce años después, lo que queda no es justicia. Es una vergüenza nacional que no estamos dispuestos a olvidar.