He tenido muchas responsabilidades y denominaciones a lo largo de mi trayectoria pública, pero pocas veces he visto un escenario tan cercano a un auténtico esperpento político como el que estamos viviendo. La ciudadanía nos exige buena gestión, tanto de lo que encontramos al llegar a una administración como en la planificación del futuro. Eso es lo esencial y lo que verdaderamente importa.
A lo largo de mi vida política he propuesto, impulsado y ejecutado numerosos proyectos; también he continuado iniciativas que otros habían dejado encaminadas y, del mismo modo, he visto cómo otros culminaban proyectos que yo mismo había gestionado. Así funciona la administración pública: con normalidad, con responsabilidad y con sentido de continuidad. Porque cuando uno asume un cargo lo hace para garantizar que lo necesario salga adelante, no para detenerlo ni para apropiárselo.
Por eso quiero dejar claro, de forma serena pero contundente, que los proyectos públicos no tienen dueño. Algunos pudieron ser inicialmente promovidos por quienes hoy intentan atribuirse todo el mérito, pero fuimos otros quienes asumimos la responsabilidad de continuarlos, mejorarlos y ejecutarlos. Y lo hicimos igual que ellos, en su momento, ejecutaron proyectos heredados de gobiernos anteriores porque el interés general así lo exigía.
Así se construye un municipio que avanza: dando continuidad a lo útil, evitando que lo necesario se frene por razones políticas y cumpliendo con las expectativas de la ciudadanía. No desde el oportunismo ni la nostalgia del poder perdido, sino desde la responsabilidad y la coherencia.
Por eso sorprende, y en ocasiones entristece, ver cómo algunos tratan ahora de reescribir el pasado, de presentar como propios logros que nunca culminaron o insinuar que nada sería posible sin ellos. Ese intento de apropiación, que revela el desasosiego por lo que no supieron o no quisieron ejecutar en su momento, es lo que alimenta el espectáculo político que hoy presenciamos.
La ciudadanía no necesita conflictos artificiales ni disputas sobre quién puso la primera piedra. Necesita gestión, seriedad, visión de futuro y la capacidad de resolver problemas reales. Necesita que sigamos trabajando, culminando proyectos y planificando los que vendrán, vengan de donde vengan.
Ese es, y seguirá siendo, mi compromiso con Guía: gestionar con responsabilidad, construir sin mirar atrás y servir al interés general por encima de cualquier cálculo partidista.
Juan Jiménez Suárez
Concejal de Vías, Obras e Infraestructuras
Ayuntamiento de Santa María de Guía