Juan Jimenez Cpncejal Del Ayuntamiento De Guía
Juan Jimenez Cpncejal Del Ayuntamiento De Guía
Los proyectos públicos no tienen dueño

He tenido muchas responsabilidades y denominaciones a lo largo de mi trayectoria pública, pero pocas veces he visto un escenario tan cercano a un auténtico esperpento político como el que estamos viviendo. La ciudadanía nos exige buena gestión, tanto de lo que encontramos al llegar a una administración como en la planificación del futuro. Eso es lo esencial y lo que verdaderamente importa.

A lo largo de mi vida política he propuesto, impulsado y ejecutado numerosos proyectos; también he continuado iniciativas que otros habían dejado encaminadas y, del mismo modo, he visto cómo otros culminaban proyectos que yo mismo había gestionado. Así funciona la administración pública: con normalidad, con responsabilidad y con sentido de continuidad. Porque cuando uno asume un cargo lo hace para garantizar que lo necesario salga adelante, no para detenerlo ni para apropiárselo.

Por eso quiero dejar claro, de forma serena pero contundente, que los proyectos públicos no tienen dueño. Algunos pudieron ser inicialmente promovidos por quienes hoy intentan atribuirse todo el mérito, pero fuimos otros quienes asumimos la responsabilidad de continuarlos, mejorarlos y ejecutarlos. Y lo hicimos igual que ellos, en su momento, ejecutaron proyectos heredados de gobiernos anteriores porque el interés general así lo exigía.

Así se construye un municipio que avanza: dando continuidad a lo útil, evitando que lo necesario se frene por razones políticas y cumpliendo con las expectativas de la ciudadanía. No desde el oportunismo ni la nostalgia del poder perdido, sino desde la responsabilidad y la coherencia.

Por eso sorprende, y en ocasiones entristece, ver cómo algunos tratan ahora de reescribir el pasado, de presentar como propios logros que nunca culminaron o insinuar que nada sería posible sin ellos. Ese intento de apropiación, que revela el desasosiego por lo que no supieron o no quisieron ejecutar en su momento, es lo que alimenta el espectáculo político que hoy presenciamos.

La ciudadanía no necesita conflictos artificiales ni disputas sobre quién puso la primera piedra. Necesita gestión, seriedad, visión de futuro y la capacidad de resolver problemas reales. Necesita que sigamos trabajando, culminando proyectos y planificando los que vendrán, vengan de donde vengan.

Ese es, y seguirá siendo, mi compromiso con Guía: gestionar con responsabilidad, construir sin mirar atrás y servir al interés general por encima de cualquier cálculo partidista.

Juan Jiménez Suárez

Concejal de Vías, Obras e Infraestructuras

Ayuntamiento de Santa María de Guía

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La madre que me parió por Esteban Rodríguez García

Hay expresiones que nacen del alma y guardan verdades eternas. “La madre que me parió” es una de ellas. Dicha con ternura, con asombro o con memoria, nos devuelve al origen, al primer abrazo, al primer cuidado, a esa presencia que nos sostuvo antes incluso de saber quién éramos. Con motivo del Día Internacional de la Madre, quiero rendir tributo a mi madre y, a través de ella, a todas las madres. También a todas las personas que, sin haber parido, han ejercido de madre: quienes han cuidado, acompañado, protegido, alimentado, escuchado y sostenido la vida de otros con entrega silenciosa. Madre es una palabra profundamente vinculada al cuidado, a la atención, al hogar, al crecimiento. Madre es símbolo de vida, de ayuda, de presencia. Es canal por donde la vida llega, pero también raíz desde la que muchas vidas aprenden a mantenerse en pie. Una madre no solo da vida; muchas veces enseña a vivirla. Mi madre representa para mí a esa madre universal, eterna, que continúa más allá de la muerte física. Cuando su cuerpo se disuelve en el tiempo, su espíritu permanece latente en quienes la amaron, la conocieron o recibieron algo de ella. Basta con nombrarla para sentir su presencia. Basta con recordarla para que vuelva su sonrisa, su manera de estar, esa energía serena que todavía acompaña. Ella fue ejemplo vivo de superación y resiliencia. Tenía la capacidad de sobreponerse a los acontecimientos con una calma que no era resignación, sino sabiduría. Respondía a la vida desde la atención plena, desde una serenidad sencilla, desde una sonrisa capaz de abrazar el alma. Su fuerza no hacía ruido, pero sostenía. Su forma de cuidar no imponía, pero dejaba huella. Su presencia tenía ese poder indestructible que sigue impulsando a continuar, incluso en la adversidad. Por eso, celebrar a la madre es celebrar la vida cuidada, la vida acompañada, la vida sostenida por manos que muchas veces dieron más de lo que tenían. Es reconocer la memoria de quienes ya partieron y agradecer a quienes todavía están. Es mirar con gratitud a todas esas personas que han hecho del cuidado una forma de amor. Feliz Día de la Madre a todas las madres y a todas las personas que, sea cual sea su condición, han ejercido la maternidad desde el amor, la presencia y la entrega.