Arucas Celebra El Vii Encuentro De Las Lenguas Extranjeras
Arucas Celebra El Vii Encuentro De Las Lenguas Extranjeras
Arucas celebra el VII Encuentro de las Lenguas Extranjeras

*El grupo de gobierno aplaude la iniciativa enfocada al estudio de idiomas en los centros educativos de la comarca noroeste de Gran Canaria 

El alcalde de Arucas, Juan Jesús Facundo, acompañado de miembros del grupo de gobierno municipal, Esther Suárez, Beatriz Herrera y Marisa Santana, ha inaugurado este miércoles, la VII Edición del Encuentro de las Lenguas Extranjeras. La jornada también ha contado con la asistencia de Donovan Mc Lean, responsable de Plurilingüismo y Educación Intercultural del Gobierno de Canarias y Alicia Quintana, Responsable de Centros del Profesorado.

Este encuentro tiene como objetivo compartir los resultados del proceso de aprendizaje de idiomas adquiridos a lo largo del curso escolar, impartido por el profesorado participante en el Seminario “Teachers On The Web”, marco de referencia en el que se inscribe el evento.

Los niños y niñas, procedentes de seis centros educativos en Guía, Gáldar y Arucas,  que cursan desde primero de Educación Primaria y hasta segundo de la ESO, han exhibido sus conocimientos de los idiomas inglés, francés y, por primera vez, también de alemán.

En esta ocasión han participado el CEIP La Goleta, CEIP Santidad, IES Santiago Santana Díaz del municipio de Arucas; CEIP Miguel de Santiago, CEIP Juan Arencibia Sosa del municipio de Guía; y CEIP Alcalde Diego Trujillo del municipio de Gáldar.

El Alcalde de Arucas felicitó al cuerpo docente por su esfuerzo e implicación en el proceso de aprendizaje de competencias lingüísticas entre el alumnado. También tuvo palabras para los menores, a quienes alentó a estudiar diferentes idiomas. El conocimiento de las lenguas extranjeras, añadió, no solo es una herramienta fundamental hoy en día, sino que, además, son ventanas a otras culturas.

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Escribir desde la orilla del silencio: El grito del autor ante el Día del Libro

Cada 23 de abril, el calendario nos invita a rendir honores a la palabra escrita. Es una fecha que, sobre el papel, debería ser un reconocimiento sincero a la vocación literaria. Sin embargo, para muchos de nosotros —especialmente en nuestra tierra canaria—, esta jornada se vive con un inevitable matiz de desencanto. Es la celebración de un ecosistema que parece haber olvidado su motor principal: el autor. Mi vida transcurrió en la mar. Como marino mercante, aprendí a entender los silencios del océano. En paralelo, casi como un refugio íntimo durante las largas travesías, fui cultivando la escritura. Con el tiempo, esa afición se convirtió en una parte esencial de mi identidad; una manera de preservar historias, tradiciones y la memoria viva de nuestras islas. Hoy, ya jubilado, cuento con 15 libros publicados que abarcan desde la novela y el ensayo hasta tratados sobre nuestro léxico canario. A pesar de las segundas y terceras ediciones, me sigo considerando un humilde escritor novel que escribe con lo que yo llamo la “libertad de los condenados”. El laberinto institucional: ¿Dónde está el escritor? A pesar del esfuerzo y el compromiso con nuestra identidad, surge una pregunta incómoda: ¿Qué lugar ocupa realmente el escritor novel en nuestra sociedad? La respuesta es, a menudo, desalentadora. Existe una brecha evidente en el apoyo de las administraciones públicas. Es paradójico observar cómo se destinan recursos ingentes a deportes, carnavales o ferias sectoriales, mientras la creación literaria queda abandonada a la iniciativa individual. El escritor se enfrenta a un camino solitario, sin el respaldo necesario para dar a conocer su obra. Si bien es justo reconocer gestos como el del Cabildo de Gran Canaria, que facilita un punto de venta, no es suficiente. Una librería institucional que vende a comisión no soluciona el problema de fondo: la invisibilidad física en los eventos de relevancia. ¿Feria del Libro o Feria del Librero? No me malinterpreten: las ferias anuales son necesarias, pero tal vez su nombre sea impreciso. Hoy por hoy, se asemejan más a una «Feria del Librero». Los ayuntamientos organizan eventos pensados para la venta comercial, olvidando a los autores noveles o a quienes apuestan por la autoedición, negándoles un espacio o una caseta propia. Lo que propongo es una implicación real en todo el proceso, desde que el manuscrito toma forma hasta que llega al lector. Porque la cultura no se defiende solo instalando casetas para que las autoridades se cuelguen una medalla; se defiende poniendo al creador en el centro, especialmente si es un vecino del municipio que escribe sobre su propia realidad. «Un pueblo que no facilita la difusión de sus escritores corre el riesgo de perder su memoria y su identidad.» La resistencia a través de la red Para que mis libros sean económicamente accesibles, he tenido que «saltarme» los eslabones tradicionales. Al eliminar los márgenes que se llevan editores, distribuidores y grandes superficies —que pueden alcanzar hasta el 60% o 70% del precio final—, logro que la obra llegue al lector por un precio justo. Gracias a la era digital, utilizo la venta online y plataformas como Amazon para subsistir. Pero sin el apoyo de las instituciones locales en las ferias presenciales, el camino se vuelve una pendiente demasiado empinada. Es por esto que el 90% de los futuros talentos literarios abandonan: no todos tienen la fortuna de ser jubilados y poder escribir por puro «amor al arte». Un compromiso con el futuro Canarias posee un patrimonio narrativo extraordinario marcado por el mar y la tradición. Pero ese patrimonio necesita voces que lo cuenten, y esas voces necesitan ser escuchadas. De lo contrario, como decimos aquí, sucederá aquello de “a conejo huido, palos a la madriguera”. Este Día del Libro no debe limitarse a actos simbólicos. Debe ser un momento de reflexión y compromiso. No pedimos privilegios ni protagonismo desmedido; reclamamos oportunidades y un apoyo coherente con la importancia de la cultura. Ojalá llegue el día en que escribir en Canarias no sea un acto de resistencia, sino una labor acompañada y valorada. Mientras tanto, seguiremos escribiendo. El escritor, por ley natural, morirá algún día, pero su obra quedará latente y viva. Mi más sincera felicitación a todos esos valientes que se atreven a expresarse a través de la literatura y no mueren en el intento. A ellos les dedico aquellas palabras que Don Quijote le decía a Sancho: «Sábete Sancho, que la virtud que vale por sí sola se hereda o se cultiva, pero de la ignorancia… ¡Apártate!, que es la madre de todos los males».