Teodoro Sosa, Alcalde De Gáldar, Y Julio Mateo, Primer Teniente De Alcalde, En Una D Las Calles Asfaltadas En La Montaña
Teodoro Sosa, Alcalde De Gáldar, Y Julio Mateo, Primer Teniente De Alcalde, En Una D Las Calles Asfaltadas En La Montaña
Gáldar arranca un histórico plan de asfaltado de cerca de 600.000 euros en 25 calles
El Ayuntamiento de Gáldar ha puesto en marcha un ambicioso e histórico plan de repavimentación en el municipio que alcanza una inversión global cercana a los 600.000 euros y que llega a 25 calles de once barrios: Sardina, San Isidro, La Montaña, La Punta, Cañada Honda, Becerril/Rojas, Barrial, Marmolejos, El Agazal, Los Silos y Barranquillo del Vino.
Por un lado, ya está en marcha una intervención en Becerril y La Montaña con una inversión de más de 80.000 euros, en concreto en las vías Doctor Rodríguez Guerrero, Inspector Juan Rodríguez, los aparcamientos de la Avenida de Los Canteros y próximamente en Carmelita la Maestra.
Por otro lado, en los próximos meses comenzará un proyecto de renovación del asfalto en 21 calles con una actuación sobre una superficie de reasfaltado de 24.492 metros cuadrados. El alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, y el primer teniente de alcalde, Julio Mateo Castillo, acudieron en la mañana de este jueves a conocer el inicio de los trabajos.
El primer edil destacó la importancia de este plan como parte de la estrategia municipal de mejora continua de las infraestructuras: “Estamos ante un esfuerzo inversor muy importante que nos permite actuar en distintos puntos del municipio de manera simultánea. Son obras necesarias que mejoran la seguridad, la movilidad y la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas. Este es el camino que hemos marcado: escuchar, planificar y actuar para seguir transformando Gáldar”, indicó.
Por su parte, el primer teniente de alcalde, Julio Mateo Castillo, subrayó el alcance de las actuaciones y su impacto directo en los barrios: “Estamos desarrollando intervenciones muy demandadas por la ciudadanía, mejorando calles que necesitaban una actuación. Seguimos trabajando barrio a barrio para dar respuesta a necesidades reales y mejorar el día a día de nuestros vecinos y vecinas”.
Este plan de asfaltado, desarrollado a través de la Concejalía de Urbanismo, cuenta con financiación del Cabildo de Gran Canaria y permitirá seguir avanzando en la modernización del municipio y atendiendo a las demandas vecinales.
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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!