El sindicato denuncia que la pérdida de este material sanitario esencial evidencia una grave falta de planificación, compromete la calidad del servicio público y genera un importante sobrecoste para las arcas públicas.
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas, manifiesta su profunda preocupación tras conocerse, durante el Pleno del Parlamento de Canarias, la destrucción de aproximadamente 3.500 bolsas de plasma donado debido a una pérdida de temperatura en las cámaras de conservación.
El plasma constituye un recurso sanitario estratégico y esencial para la elaboración de hemoderivados como albúmina, inmunoglobulinas y factores de coagulación, medicamentos imprescindibles para el tratamiento de numerosas patologías y para la atención de miles de pacientes. Aunque una parte del plasma donado se destina directamente a transfusión, la mayor parte se utiliza para la fabricación de estos hemoderivados, cuya demanda supera la capacidad de autoabastecimiento de Canarias.
Para CSIF, la pérdida de miles de bolsas de plasma no solo supone el desperdicio de un recurso obtenido gracias a la solidaridad de la ciudadanía, sino que representa un grave perjuicio para el sistema sanitario público y para la salud de la población canaria. Cada donación perdida incrementa la dependencia de la compra de hemoderivados, encarece la asistencia sanitaria y reduce la capacidad del Servicio Canario de la Salud (SCS) para garantizar el abastecimiento de estos tratamientos esenciales.
El sindicato considera especialmente grave que ante el manifiesto deterioro de las cámaras frigoríficas, con más de quince años de funcionamiento ininterrumpido, no se adoptaran las medidas necesarias hasta que el daño ha sido irreversible. La pérdida de temperatura de los productos de plasma almacenados podría haberse evitado puesto que el importante deterioro de las cámaras frigoríficas ya había sido comunicado en 2024.
Esta falta de previsión pone de manifiesto una gestión deficiente de los recursos públicos que tiene consecuencias sanitarias y económicas. No solo se pierde un producto biológico de valor incalculable, imposible de sustituir sin la generosidad de los donantes, sino que además obliga a incrementar el gasto público mediante la adquisición de hemoderivados procedentes del exterior, un coste que podría haberse evitado con una adecuada planificación e inversión en infraestructuras.
Desde CSIF exigimos al Servicio Canario de la Salud y a la Dirección General de Hemodonación y Hemoterapia que asuman las responsabilidades que correspondan y actúen con la máxima transparencia, haciendo públicos los informes técnicos relacionados con este incidente, el número definitivo de bolsas destruidas y el impacto económico derivado tanto de esta pérdida como de la compra extraordinaria de hemoderivados necesaria para cubrir las necesidades asistenciales.
Asimismo, reclamamos la elaboración urgente de un plan de inversión que garantice la renovación de las infraestructuras de los Bancos de Sangre de Canarias, la disponibilidad de sistemas alternativos de conservación, el refuerzo de los recursos humanos y materiales y una planificación eficaz que permita avanzar hacia el autoabastecimiento de sangre y plasma con todas las garantías de calidad y seguridad.
CSIF recuerda que la sanidad pública debe sustentarse sobre la anticipación, la prevención y la buena gestión de los recursos. La protección de la salud de la ciudadanía no puede quedar expuesta por decisiones tardías o por la falta de inversiones en infraestructuras esenciales.
Finalmente, el sindicato hace un llamamiento a la ciudadanía para que continúe donando sangre y plasma, así como a las instituciones públicas y privadas para que faciliten y promuevan las campañas de donación. La solidaridad de los donantes merece el máximo respeto y debe ir acompañada de una gestión rigurosa que garantice que cada donación llegue a quienes más la necesitan.