Ahora Guía exige explicaciones a Juntos por Guía por devolver 373.000 euros en ayudas a vivienda
Vista De Guía De Gran Canaria
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Ahora Guía pide a Juntos por Guía que explique por qué durante su gestión se devolvieron más de 373.000 euros de una subvención destinada a los vecinos para la rehabilitación de viviendas

Ahora Guía respalda la gestión del concejal de Urbanismo y Vivienda, José Manuel Santana, y destaca el trabajo realizado para que los beneficiarios puedan mantener las subvenciones concedidas

Ahora Guía ya no se sorprende por la torpeza política de Juntos por Guía a la hora de intentar convertir en confrontación política cualquier actuación del Ayuntamiento que tenga como objetivo ayudar a los vecinos y vecinas de Santa María de Guía.

En esta ocasión, las críticas se dirigen contra la gestión del concejal de Urbanismo y Vivienda, José Manuel Santana, por el dispositivo puesto en marcha para atender a las personas beneficiarias de las ayudas a la rehabilitación de viviendas.

Desde Ahora Guía creemos que, antes de hablar de supuesto “uso partidista”, Juntos por Guía debería explicar a los vecinos qué ocurrió con la subvención correspondiente a la anualidad 2022.

El Instituto Canario de la Vivienda concedió al Ayuntamiento de Santa María de Guía una subvención directa de 545.697,58 euros, destinada a la rehabilitación de viviendas de titularidad privada dentro del programa para combatir la despoblación rural del Plan de Vivienda de Canarias 2020-2025. A esta cantidad se sumaron 75.000 euros aportados por el Ayuntamiento, alcanzando una dotación total de 620.697,58 euros.

La subvención de 2022 fue abonada anticipadamente el 17 de enero de 2022. Sin embargo, posteriormente el Ayuntamiento tuvo que reintegrar 349.569,93 euros el 15 de marzo de 2024, correspondientes a parte de la subvención anticipada, y otros 23.725,87 euros en concepto de intereses de demora, ingresados el 17 de mayo de 2024. En total, se devolvieron 373.295,80 euros.

Ese es el verdadero perjuicio que, a juicio de Ahora Guía, debería explicarse a los guienses. Más de 373.000 euros de una subvención destinada a mejorar las viviendas de los vecinos que tuvieron que ser reintegrados, incluidos los correspondientes intereses de demora.

Frente a esta realidad, nuestro concejal de Urbanismo y Vivienda, José Manuel Santana, nunca ha ocultado las dificultades encontradas en la tramitación. Al contrario, ha reconocido públicamente que el expediente se había alargado más de lo deseable y ha explicado que la falta de personal, el elevado número de solicitudes y la complejidad de los informes técnicos hicieron que la tramitación fuese más larga de lo previsto.

Esa es la diferencia entre reconocer los problemas y trabajar para solucionarlos, o intentar utilizarlos políticamente.

Desde Ahora Guía queremos poner en valor el trabajo realizado por José Manuel Santana y por todo el equipo técnico y político del Ayuntamiento. En un tiempo récord se ha organizado la atención a más de 170 personas beneficiarias, facilitándoles la aceptación de la subvención, resolviendo dudas y explicándoles cómo continuar con cada una de sus ayudas.

¿Es eso hacer política partidista? Para Ahora Guía, no. Eso es hacer política útil. Es atender a los vecinos. Es poner la Administración al servicio de las personas.

Nuestro objetivo es muy claro: trabajar para que los beneficiarios puedan mantener sus ayudas y no devolver ni un solo céntimo de los fondos destinados a nuestros vecinos si existe la posibilidad de evitarlo.

Y quizá Juntos por Guía debería preguntarse por qué ahora se está haciendo este esfuerzo para salvar expedientes y ayudar a los beneficiarios, mientras que durante la gestión anterior se terminó devolviendo una cantidad tan importante de dinero. Convendría recordar que, en septiembre de 2024, durante la anterior gestión, se recurrió a una asistencia externa para realizar únicamente 60 visitas sobre un total de 255 solicitudes, una circunstancia que, cuando menos, debería ser objeto de explicación pública cuando se pretende cuestionar la capacidad de gestión actual.

Resulta especialmente llamativo que Juntos por Guía hable ahora de “uso partidista” de las ayudas. Quizás deberían revisar su propia memoria y recordar determinadas actuaciones de su candidato, Pedro Rodríguez, durante la campaña electoral, cuando se produjeron reuniones con vecinos para presentar proyectos, o cuando se enviaron cartas a personas usuarias de los servicios sociales recordándoles las prestaciones que estaban recibiendo, cuando estas no son favores de ningún partido político, sino derechos de los ciudadanos.

Desde Ahora Guía no vamos a entrar en esa forma de hacer política. No todos somos de la misma condición ni entendemos la política de la misma manera. Nosotros preferimos estar al lado de los vecinos, escucharlos, atenderles y buscar soluciones.

Por eso, desde Ahora Guía queremos agradecer especialmente el trabajo del gran equipo humano de nuestra Administración, tanto de los trabajadores municipales como de los responsables políticos, que están trabajando codo con codo para sacar adelante estos expedientes.

Porque detrás de cada expediente hay una persona, una familia y un proyecto de mejora de su vivienda. Y porque los recursos públicos no pueden convertirse en una herramienta de confrontación política, sino en una respuesta efectiva a las necesidades de la ciudadanía.

Desde Ahora Guía seguiremos respaldando el trabajo de José Manuel Santana y del equipo municipal para que las ayudas lleguen a quienes tienen derecho a ellas, resolver los problemas que encontremos y defender hasta el último euro destinado a nuestros vecinos.

Menos acusaciones y más trabajo. Menos política partidista y más soluciones.

Porque cuando hablamos de ayudas a la rehabilitación de viviendas no hablamos de partidos políticos. Hablamos de personas, de familias y de recursos públicos que deben llegar a quienes los necesitan. Y ese es, y seguirá siendo, el único objetivo de Ahora Guía.

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Jk5022, 18 Años Después, La Memoria De Una Tragedia Que No Debe Olvidarse
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Redacción NorteGranCanaria

JK5022: 18 años después, la memoria de una tragedia que no debe olvidarse

Hay fechas que no envejecen. El calendario avanza, las ciudades cambian, los aviones siguen despegando y aterrizando cada día y las generaciones se suceden. Pero hay una tarde que permanece detenida en el tiempo para cientos de familias. El 20 de agosto de 2008, a las 14:24 horas, el vuelo JK5022 de Spanair debía abandonar Madrid y poner rumbo a Gran Canaria. Era un viaje más. Para sus pasajeros significaba vacaciones, regreso a casa, trabajo, reencuentros o, simplemente, continuar con la vida. Pero nunca llegaron. A bordo del McDonnell Douglas MD-82, matrícula EC-HFP, viajaban 172 personas. 154 murieron y 18 sobrevivieron. Detrás de esas cifras hay nombres, rostros, familias, proyectos, conversaciones que quedaron interrumpidas y abrazos que nunca volvieron a producirse. Dieciocho años después, recordar el JK5022 no consiste únicamente en mirar hacia atrás. Consiste en preguntarnos qué ocurrió, qué pudo fallar y, sobre todo, qué debemos aprender para que una tragedia semejante no vuelva a repetirse. El vuelo que nunca llegó a Gran Canaria había partido de Barcelona y había llegado previamente a Madrid-Barajas. Desde allí debía continuar hacia Gran Canaria. La salida estaba prevista inicialmente para las 13:00 horas. Sin embargo, durante los preparativos apareció una anomalía relacionada con la indicación de temperatura de la sonda RAT. La tripulación decidió regresar a la plataforma. Los pasajeros permanecieron a bordo mientras se examinaba el avión. Los técnicos detectaron una avería relacionada con la calefacción de la sonda y realizaron las actuaciones contempladas por los procedimientos de mantenimiento y por la MEL, la lista que permite operar una aeronave con determinados equipos inoperativos bajo condiciones específicas. El problema que terminaría siendo decisivo, sin embargo, estaba en otro lugar. Quizá ahí comienza una de las grandes lecciones del JK5022: una emergencia no siempre nace de un único fallo. A veces comienza con algo aparentemente menor y termina convirtiéndose en una sucesión de circunstancias en la que varias barreras de seguridad dejan de funcionar. El despegue se produjo a las 14:23:19. El MD-82 inició la carrera, recorrió aproximadamente dos kilómetros de pista y levantó el morro, pero había comenzado aquella carrera con los flaps y slats retraídos. Los flaps y slats son dispositivos hipersustentadores. Durante el despegue modifican la configuración aerodinámica del ala para proporcionar la sustentación necesaria a velocidades relativamente bajas. No son un detalle menor: forman parte de la configuración esencial de la aeronave para despegar con seguridad. Cinco segundos después de abandonar el suelo se activó la alarma de pérdida. El avión apenas alcanzó unos doce metros de altura, alrededor de 40 pies. Perdió velocidad y altitud, se inclinó y comenzó a desviarse hacia la derecha. En la cabina quedó registrada una pregunta que, escuchada hoy, resulta estremecedora precisamente por su sencillez: «¿Fallo de motor?» La tripulación intentó recuperar el control, pero no hubo tiempo. El avión terminó impactando contra el terreno, se fragmentó y posteriormente se produjo un incendio de enormes proporciones. En apenas unos segundos, un vuelo comercial se había convertido en una de las mayores tragedias de la aviación española. El lugar de la tragedia Cuando los servicios de emergencia llegaron al lugar, habían pasado apenas unos instantes. Ante ellos se abría un escenario de destrucción y dolor que nadie podía haber imaginado. Centenares de profesionales participaron en las labores de asistencia: sanitarios, policías, bomberos y conductores de ambulancias acudieron al lugar del accidente. Se organizaron dispositivos de emergencia, hospitales de campaña y traslados a distintos centros hospitalarios de Madrid. Pero frente a la magnitud de la tragedia, la palabra que quedó fue supervivencia. Solo 18 personas sobrevivieron. Para ellas comenzaría otra historia, marcada en muchos casos por heridas físicas y psicológicas que irían mucho más allá de aquel día. Para las familias de los fallecidos comenzaba una espera todavía más cruel: la identificación de sus seres queridos. El lugar destinado a recibir a los familiares se convirtió en un espacio de dolor. Allí llegaron personas que pocas horas antes pensaban estar esperando a alguien en Gran Canaria y que terminaron esperando una confirmación que jamás habrían querido recibir. No fue simplemente un error humano La investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) estableció como causa inmediata del accidente el despegue con los flaps y slats retraídos. Pero quedarse únicamente con esa frase sería demasiado sencillo para explicar una tragedia tan compleja. El MD-82 disponía de un sistema diseñado precisamente para evitar una situación como aquella: el TOWS, un sistema de advertencia de configuración para el despegue. Su función era alertar a la tripulación si determinados elementos necesarios para el despegue no estaban correctamente configurados. Pero aquella alarma no sonó. La investigación concluyó que el TOWS no funcionó, aunque no pudo establecer de manera concluyente cuál fue el mecanismo exacto que provocó su fallo. También se estudiaron la avería de la sonda RAT, diversos elementos eléctricos, las actuaciones de mantenimiento y el posible papel del disyuntor K-33, relacionado con el sistema de advertencia. No pudo demostrarse de manera concluyente que la desconexión de aquel disyuntor fuera la causa del fallo del TOWS. Y esta precisión importa. Porque recordar el JK5022 exige hacerlo con rigor, sin convertir una tragedia compleja en una explicación cómoda. Lo que sí quedó claro fue que una barrera de seguridad diseñada para advertir de una configuración incorrecta no cumplió su función. Y ahí aparece una de las grandes lecciones de la aviación moderna: las personas pueden equivocarse. Por eso existen listas de comprobación, alarmas, procedimientos de mantenimiento, sistemas redundantes, supervisión, formación y controles. La seguridad no depende de que una persona sea perfecta. Depende de que el sistema sea capaz de impedir que un error humano aislado termine convirtiéndose en una catástrofe. En el JK5022 confluyeron varias circunstancias. La aeronave había sufrido problemas previos relacionados con la sonda RAT. Se produjeron actuaciones de mantenimiento, hubo decisiones operativas y existían procedimientos y listas de comprobación. Finalmente, el sistema de advertencia de configuración de despegue no proporcionó la alerta que debía haber proporcionado. El resultado fue irreversible.