El Puerto de Sardina vivió ayer, sábado 19 de septiembre, una de las jornadas más esperadas de sus fiestas. Desde las 18:00 horas, la Romería Marinera llenó sus calles de música, tradición, color y un profundo sentimiento de pertenencia.
La comitiva reunió a carretas, agrupaciones, romeros, vecinos y visitantes en una tarde marcada por la participación y el ambiente festivo.
Las imágenes dejaron numerosos momentos para el recuerdo: trajes tradicionales, carretas cuidadosamente engalanadas, música canaria, encuentros entre amigos y familias y escenas que reflejan la estrecha relación de Sardina con sus costumbres.
Porque una romería es mucho más que un recorrido festivo. Detrás están las horas de preparación, quienes cuidan cada detalle, las familias que mantienen viva la tradición y las generaciones que han aprendido a querer estas celebraciones como parte de su propia historia.
Durante el recorrido se sucedieron los saludos, los abrazos y las muestras de alegría, mientras la música acompañaba el paso de la comitiva y convertía las calles del barrio marinero en punto de encuentro.
La parte musical contó con la participación de La Parranda El Vaso Obrero y la A.F. Farallón de Tábata, dos agrupaciones que pusieron música y sentimiento a una jornada especialmente vinculada a las raíces y al folclore popular.
Uno de los momentos más emotivos llegó con la ofrenda a los santos patronos. A ella se sumaron los Vecinos de la Calle Severo Ochoa, la Familia Domínguez Mendoza y Puerto de Sardina, Tradición que se arrima, aportando cada uno su particular muestra de cariño y respeto dentro de uno de los actos más simbólicos de estas fiestas.
También nos acompañó Nicolás Mederos Díaz, “Chano”, concejal del Ayuntamiento de Gáldar y vecino del Puerto de Sardina, quien acudió al acto tanto como representante municipal como por su vinculación personal con el lugar en el que reside y con unas fiestas que siente como propias.
Durante su intervención dirigió unas palabras cargadas de sentimiento y cariño hacia Sardina, sus vecinos y sus costumbres. Un mensaje cercano, nacido desde el conocimiento de quien vive estas celebraciones desde dentro y comparte con sus vecinos el apego a unas tradiciones profundamente arraigadas en el Puerto.
Sardina mantiene una relación inseparable con el mar, con sus celebraciones y con unas costumbres transmitidas de generación en generación. Ese vínculo pudo sentirse durante toda la tarde, tanto entre los participantes como entre quienes acompañaron el recorrido desde las calles.
Tras la ofrenda y las actuaciones folclóricas llegó el tenderete vecinal, prolongando la convivencia, y posteriormente la Verbena del Romero, con Juan Antonio Castro y Mixtura Cromática, tal y como contemplaba el programa de las fiestas.
