La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución 

Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.  

Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos.

La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna.

Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos.

La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental.

Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia.

Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada.

En definitiva, mi artículo, que insisto es solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito.

“Romper la lanza por la verdad”

 

Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”

 

La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles.

Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.

 

Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.

 

“Historia, estructura y significado profundo”

La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo.

Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”.

La masonería moderna se articula en torno a un principio central: el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”

 

“Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”

 

Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.

 

En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).

 

 

¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”

 

“Discreción, no secretismo”

Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”.

La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería no es clandestina”, publica sus actividades, organiza conferencias, participa en proyectos culturales y humanitarios. Lo que, si es cierto, es su tradición ritual, igual que un marino conserva supersticiones o un carpintero marca la madera antes de cortarla.

 

“Persecuciones, mitos y propaganda”

La masonería en España ha sido perseguida por regímenes autoritarios, desde la Inquisición hasta el franquismo. ¿Por qué? Porque “fomenta el pensamiento crítico, la libertad de conciencia y la igualdad entre personas”, valores incómodos para quienes desean controlar la sociedad.

En España, la represión franquista construyó un enemigo imaginario: “la masonería como conspiración mundial”. Pero los archivos históricos demuestran que las logias españolas eran pequeñas, diversas y dedicadas a actividades culturales, filantrópicas y educativas.

La masonería no gobierna países, no mueve hilos invisibles, no controla economías esos son bulos y puras “machangadas”, como decimos en Canarias. Es, y siempre ha sido, “una asociación filosófica”, con virtudes, defectos y un aura inevitable de misterio.

 

¿NO te has preguntado nunca como, “siento tan mala” ha sido abrazada por grandes figuras históricas como esta selección de personajes de relevancia mundial?

“George Washington — Primer presidente de EE. UU., símbolo de la independencia americana. “Benjamín Franklin” Científico, diplomático, inventor y uno de los padres fundadores. “Simón Bolívar” — Libertador de América, figura clave en la emancipación latinoamericana. “José de San Martín” Estratega militar y libertador del Cono Sur. Voltaire — Filósofo ilustrado, defensor de la libertad de pensamiento. Mozart — Genio musical, autor de obras con simbolismo masónico.” Einstein”científico. “Winston Churchill” — Estadista británico, figura clave en la Segunda Guerra Mundial. “Mark Twain” — Escritor y humorista, crítico social. “Federico García Lorca”.poeta y escritor. José Martí”. — Poeta, periodista y líder del independentismo cubano.  “Mahatma Gandy”. Político, filosofo, pensador. Goya” (probable) — Su relación con logias ilustradas está ampliamente estudiada. “Severo Ochoa. – Medico premio Nobel de medicina, y así cientos y cientos grandes hombre que han dejado huella en la humanidad.

Ya sé que estás pensando que también han existido “masones malos y despreciables”, pero no me niego a ensuciar este artículo de opinión, nombrando a esas manzanas podridas, que por desgracia han existido y existirán en nuestra sociedad siempre, y que por otra parte, yo considero un fracaso de la misma humanidad.

 

“La masonería hoy: entre la tradición y la modernidad”

Las logias actuales funcionan con normalidad en numerosos países. Participan en proyectos culturales, educativos y humanitarios. Su objetivo sigue siendo el mismo: formar personas libres, honestas, justas, responsables y comprometidas con la sociedad”.

La masonería contemporánea se enfrenta a dos retos principales; tales como: “la desinformación”, alimentada por teorías conspirativas y “la pérdida de interés en instituciones filosóficas”, en un mundo acelerado y digital.

Aun así, mantiene su vigencia porque ofrece algo que escasea, como serían los “espacios de reflexión, silencio, estudio y fraternidad”.

 

Dicho todo lo anterior, te aseguro y ya sabes que jamas te he engañado, que la masonería, vista sin prejuicios, no es un laberinto oscuro, sino todo lo contrario un faro”; un faro antiguo, de luz templada, que invita a navegar con criterio, con ética y con respeto.

Un faro que no obliga, no manda, no impone: solo alumbra”. Pero en este caso “al espíritu de las personas de recto proceder en la vida”

Y yo, que he pasado media vida entre cartas náuticas, derrotas y mareas, se bien que “la luz no obliga, solo orienta”. Por eso este tema me atrae: porque tiene ese mismo espíritu de guardia nocturna en el puente del barco, de reflexión serena, de trabajo silencioso y honesto de los viejos lobos de mar, de lo me siento muy orgulloso de ser, y hasta el día que el Todo Poderoso, decida que ha llegado la hora de cambiar los mares terrenales, para seguir navegando eternamente por los celestiales suyos, por él prometido;

Por cierto, Señor: no te des mucha prisa, que aquí todavía me quedan un fleje de  cosas que hacer. Así que, Tú al golpito y como decimos los mauros de Telde… Sigue la variada que es mejor para los dos. Mira qué … ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es