En La Casa de Colón de Las Palmas, se inauguran las Jornadas de Sensibilización contra la Trata con Fines de Explotación Sexual

¿Dónde estamos frente a la trata con fines de explotación sexual? ¿Con qué herramientas contamos para combatirla y cuáles necesitamos para seguir avanzando? Estas son algunas de las preguntas que centrarán las Jornadas de Sensibilización contra la Trata con Fines de Explotación Sexual, que se celebrarán los días 23 y 24 de septiembre en la Casa  de Colón. Organizadas por el Programa Oblatas Daniela – Las Palmas bajo el lema ‘Nuevos retos’., las jornadas reunirán a voces procedentes de la investigación, el feminismo, la intervención social y el ámbito de la defensa de los derechos de las mujeres. El programa combina la presentación de investigaciones académicas con mesas de debate y ponencias destinadas a analizar las nuevas formas que adopta la violencia sexual y el sistema prostitucional y las estrategias necesarias para hacerles frente.

La edición de este año parte de una preocupación compartida por quienes trabajan directamente con las mujeres: la necesidad de revisar las herramientas existentes y buscar nuevas formas de respuesta ante una realidad que cambia y que, al mismo tiempo, continúa dejando a muchas mujeres en situaciones de extrema vulnerabilidad. “Estamos en un momento crítico en el que se banalizan las violencias y explotaciones hacia mujeres y niños y debemos armarnos con los mejores instrumentos que tengamos a nuestro alcance, ya que carecemos de las leyes necesarias para combatir la esclavitud del siglo XXI y una de las más aberrantes violencias que sufren las mujeres y niñas en el mundo”, señala Begoña Vera Guanche,organizadora de las jornadas.

La jornada arrancó con la intervención de Alicia Bolaños Naranjo, jefa de servicio de Museos del Cabildo de Gran Canaria, quien subrayó el papel de la cultura como herramienta para la transformación de la sociedad y reivindicó la necesidad de construir una cultura con perspectiva de género y libre de cualquier forma de violencia. A continuación, la directora del Instituto Canario de Igualdad (ICI), Ana Padrón Brito, puso el foco en los retos específicos a los que se enfrenta Canarias en materia de trata y explotación sexual y destacó que «romper la cadena de la explotación requiere un compromiso firme por parte del conjunto de la sociedad y de las instituciones».

En la misma línea, la concejala delegada de Igualdad, Diversidad y Participación Ciudadana, Betsaida González Rodríguez, incidió en la importancia de reforzar la sensibilización social ante las nuevas formas de captación y de ejercer la violencia. «La violencia es siempre la misma, pero la manera de ejercerla cambia», señaló. Por su parte, Asunción Bartolomé Díez, directora del Programa Daniela-Oblatas en Canarias, recordó que la explotación sexual constituye una de las formas más violentas de violencia que sufren las víctimas de trata y representa la gran mayoría de los casos atendidos. Bartolomé cerró esta presentación agradeciendo especialmente a las mujeres supervivientes de trata su contribución para poner el foco sobre esta realidad, aportar su mirada sobre la sociedad y dar voz a la injusticia que sufren las mujeres víctimas de explotación sexual.

Tras el arranque, se procedió a la presentación de las investigaciones de los doctorandos Paula Lirola Jiménez, que abordó la violencia sexual serial desde un enfoque de género y el análisis de agresores y víctimas, y Yeray Martín González, que centró su intervención en el acoso sexual y sexista en el ocio nocturno. Ambos ponentes coinciden en hablar de la pornificación de la cultura, en la imitación de modelos no sancionados y cómo esto afecta a las mujeres de todas las esferas y en todos los ámbitos de su vida.

Por la tarde, la mesa redonda La caja de herramientas reunió a la doctora en Sociología Esther Torrado, a la abogada Cristina Puigdengolas, junto a la experta en ciber igualdad y ética digital, Ana Lidia Fernández Layos, en un espacio destinado a reflexionar sobre los recursos disponibles para afrontar la trata y las violencias sexuales. La jornada concluirá con la intervención de Amelia Tiganus, activista y superviviente de trata, que ofrecerá la ponencia La revolución de la ternura: sexualidad saludable frente al sistema prostitucional.

El jueves 24, las jornadas continuarán con las investigaciones de la socióloga Alba Cabrera Meneses, sobre la cultura de la violación y su impacto en la percepción de la violencia sexual, y Juan Vianney Trujillo González, que analizará la violencia machista en la juventud de Canarias y las causas y consecuencias de su incremento en el marco de la socialización patriarcal. La tarde estará protagonizada por una mesa redonda con la psicóloga forense Laura Redondo, filósofa experta en violencias machistas, Begoña Vera Guanche y la investigadora Sandra Sedano, antes de cerrar esta edición con la intervención de la escritora Rosa Cobo, que abordará las Nuevas rutas del abolicionismo de la prostitución.

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Redacción NorteGranCanaria

IA sí o IA no

“Porqué no se le pueden poner puertas al campo” Durante semanas, el debate sobre la “inteligencia artificial” ha vuelto a encender tertulias, columnas y sobremesas. Hay quien la ve como una amenaza existencial, un monstruo digital capaz de devorar empleos, identidades y hasta la propia condición humana. Otros, en cambio, la consideran un avance inevitable, una herramienta poderosa que, bien usada, puede multiplicar nuestras capacidades. Yo, que he pasado media vida en la mar y la otra media escribiendo sobre ella, no puedo evitar recordar que este debate no es nuevo. Cambian los nombres, cambian los artefactos, pero el miedo al progreso es siempre el mismo. Recuerden que en 1633 casi mandan a la hoguera al astrónomo   Galileo Galilei, por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. Y el pobre hombre, para salvar de morir chamuscado tuvo que retractarse de su teoría heliocéntrica ante el Tribunal de la Santa Inquisición, aunque diciendo…. “Y sin embargo se mueve”, y como en aquel tiempo “los sabios de la iglesia” se parecían mucho a los actuales alumnos de la LOGSE socialista, no supieron interpretar sus palabras y gracias a ello, le perdonaron la vida.    “Cuando la mar también temió a la tecnología” Quienes hoy se escandalizan con las IA se parecen mucho a aquellos que, en mis primeros años de navegación, protestaban por la llegada de la “navegación por satélite”. Decían que se perdería el romanticismo, y que los oficiales se volverían torpes; que la mar castigaría a quienes confiaran en “máquinas que no sienten el viento”. Y, sin embargo, el tiempo puso cada cosa en su sitio. La navegación satelital no solo no destruyó la profesión, sino que “la hizo más segura, más precisa y más humana”, porque liberó al marino de tareas repetitivas y le permitió concentrarse en lo esencial; esto es, gobernar el barco y cuidar de su gente. Lo mismo ocurrió con las “calculadoras astronómicas”, con “las curvas de las llamadas, tablas americanas de estabilidad portátiles”, o con los primeros “ordenadores de a bordo”. Cada avance fue recibido con recelo, y cada avance terminó siendo imprescindible. Hoy, dudo que exista un solo barco en el mundo sin GPS, y también dudo que, muchos oficiales sepan usar un sextante como lo hacíamos nosotros. Pero eso no es decadencia: “es evolución”. “La IA como nueva herramienta de navegación humana” La inteligencia artificial es, en esencia, “una herramienta”. No es un oráculo, no es un demonio, no es un sustituto de la inteligencia humana. Es un instrumento que amplifica nuestras capacidades, igual que lo hizo el radar, el GPS o las cartas electrónicas facilita el trabajo. Acelera cálculos complejos. Democratiza el acceso al conocimiento y además permiten que un ciudadano normal, un estudiante o un profesional tenga a mano un asistente capaz de sintetizar información, explicar conceptos y ayudar a pensar. La IA no piensa por nosotros, solo “nos obliga a pensar mejor”.    “La ciencia sin conciencia: el riesgo real” Ahora bien, sería irresponsable ignorar los riesgos. La historia nos recuerda que, “la ciencia sin conciencia es la ruina del espíritu”, como decía Rabelais. El uranio, por ejemplo, prometía energía limpia y terminó también en Hiroshima. La química prometía fertilidad y terminó en gases de guerra. La informática prometía libertad y terminó en vigilancia masiva. La IA no es diferente. Puede ser usada para manipular, para desinformar, para automatizar injusticias, para amplificar desigualdades. Pero ese riesgo “no es argumento para frenar el progreso”, sino para gobernarlo con ética, regulación y responsabilidad. La solución nunca ha sido prohibir la herramienta, “sino educar al artesano” (pensamiento mesiánico)   “No se le pueden poner puertas al campo” La inteligencia artificial ha llegado, y no se va a marchar. Podemos discutir cómo regularla, cómo integrarla, cómo evitar abusos. Pero pretender detenerla es tan absurdo como prohibir el GPS en los barcos o volver a las tablas logarítmicas por decreto. La humanidad siempre ha avanzado cuando ha abrazado el conocimiento, no cuando lo ha temido. Y si algo he aprendido en la mar es que “el progreso es como la marea”, puedes ignorarlo, puedes protestar, puedes incluso intentar frenarlo… pero al final, ni se para ni espera, y sube y baja igual.   “El horizonte verdadero” Porque al final —y esto lo sabe cualquiera que haya hecho guardias largas en el puente de un barco, “el horizonte nunca es el que parece”. El aparente es solo una línea engañosa, dibujada por la luz y la distancia. El verdadero está más allá; donde la mar se junta con la voluntad, donde el futuro se abre como una derrota limpia y donde cada avance, por polémico que sea, termina siendo parte de la travesía humana. La inteligencia artificial es exactamente eso; “un horizonte verdadero”. No el que algunos ven con miedo, ni el que otros deforman con alarmismos, sino el que se revela cuando uno se atreve a mirar más lejos, más hondo y con menos prejuicios. Quien navega sabe que el barco que teme avanzar se queda a merced del oleaje. Quien se atreve, en cambio, descubre que el mar siempre recompensa al que confía en su rumbo. Por eso defiendo la IA a capa y espada, porque es viento nuevo en las velas, porque es carta actualizada en un mundo que cambia, porque es faro en noches de incertidumbre, y porque negar su avance sería renunciar al horizonte verdadero que nos corresponde como especie. La mar enseña que “solo avanza quien se atreve”. La historia confirma que “solo progresa quien no teme aprender”, y la IA, como toda marea que llega para quedarse, nos invita a seguir navegando hacia adelante, sin miedo, sin supersticiones y con la serenidad de quien sabe que el futuro no se detiene… “Se conquista”. La IA no es un enemigo; por el contrario, es un nuevo instrumento de navegación para la vida moderna. Si la usamos con conciencia, será una aliada formidable. Si la usamos sin ética, será un peligro. Pero renunciar a ella sería como navegar de noche