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El real decreto “Mari Carmen” sobre la vivienda

El difícil “café para todos» 

“Del parche al proyecto y mientras, la vivienda sigue esperando una solución de Estado”

La vivienda en España se ha convertido en el principal termómetro del malestar social.

Jóvenes incapaces de emanciparse, familias atrapadas por alquileres desorbitados, una oferta menguante y una sensación creciente de que el acceso a una vivienda digna ha dejado de ser un derecho para convertirse en un privilegio.

En este contexto, el Gobierno ha aprobado dos reales decretos en materia de vivienda, fruto de una negociación agónica entre PSOE y Sumar que incluso retrasó la celebración del propio Consejo de ministros.

La pregunta es inevitable: ¿estamos ante una respuesta eficaz al problema o, simplemente, ante un nuevo ejercicio de parcheo político?

 

“Dos decretos y demasiadas dudas”

Las medidas aprobadas incluyen la ampliación de la protección frente a los desahucios hasta 2030, la regulación de los alquileres de temporada y por habitaciones, la prórroga extraordinaria de contratos de alquiler y la renovación automática de determinados arrendamientos, entre otras iniciativas.

Sobre el papel, muchas de estas medidas responden a demandas sociales legítimas.; por lo que, resulta en principio difícil oponerse a una mayor protección de las familias vulnerables o a combatir determinadas prácticas especulativas, y el problema surge cuando se analiza el conjunto.

Porque el acceso a la vivienda no es únicamente un problema de regulación; es, sobre todo, un problema de oferta.

España lleva años construyendo menos vivienda de la que necesita, mientras aumenta la presión demográfica en las grandes ciudades y zonas turísticas. Y todo apunta a que ninguno de los dos Decretos parece afrontar de manera decisiva esa raíz estructural.

La sensación que deja el paquete aprobado es la de una intervención destinada a “aliviar síntomas sin atreverse a operar la enfermedad.”

 

“El difícil papelón de, café para todos»

Más revelador que el contenido de los decretos ha sido el proceso que ha conducido a ellos.

El Gobierno ha intentado construir un equilibrio imposible entre sensibilidades contrapuestas, como el de intentar satisfacer a los movimientos sociales e inquilinos movilizados, tranquilizar a propietarios e inversores, mantener la cohesión entre PSOE y Sumar y, además buscar una posible mayoría parlamentaria para la convalidación definitiva ¡Toma ya!

 

El resultado recuerda a la vieja expresión española del «café para todos»; un conjunto de concesiones parciales diseñado para que nadie se sintiera excluido.

Sin embargo, la política demuestra con frecuencia que cuando se pretende contentar a todos se corre el riesgo de decepcionar también a todos.

 

La izquierda más crítica considera insuficientes las medidas porque no intervienen con mayor contundencia el mercado inmobiliario. Los sindicatos de inquilinos exigían actuaciones todavía más ambiciosas. Por su parte, sectores liberales y conservadores advierten de que una excesiva regulación puede retraer aún más la oferta de alquiler y generar el efecto contrario al deseado.

No parece, por tanto, que haya surgido un consenso social alrededor de la reforma.

 

“¿Otro fracaso político del Gobierno social comunista de Pedro Sánchez?”

Calificar estas medidas como un fracaso absoluto de este gobierno social comunista que preside Pedro Sánchez, sería probablemente exagerado.  Porque hay que reconocer que algunas de ellas pueden ofrecer alivio temporal a miles de personas y responder a situaciones socialmente muy delicadas.

Pero, por otra parte, tampoco puede afirmarse que constituyan una gran victoria política.

La imagen proyectada por el Ejecutivo ha sido la de un Gobierno que negocia hasta el último minuto consigo mismo, que necesita dividir el paquete en dos decretos para intentar salvar obstáculos parlamentarios y que llega a la aprobación bajo la presión de protestas ciudadanas y de una crisis social cada vez más evidente.

Más que transmitir la sensación de una estrategia planificada, el proceso ha dado la impresión de responder a una urgencia política, y esa percepción suele ser peligrosa para cualquier gobierno.

 

“El gran obstáculo: el Congreso”

Ahora llega la parte verdaderamente complicada.

Un Real Decreto-Ley no concluye su recorrido en el Consejo de ministros, necesita ser convalidado posteriormente por el Congreso para mantenerse vigente y ahí aparecen las incertidumbres.

El Ejecutivo deberá reunir una mayoría parlamentaria compleja, en la que conviven formaciones con visiones radicalmente distintas sobre la propiedad privada, la regulación del mercado del alquiler y el papel del Estado en la vivienda.

Distintas informaciones apuntan precisamente a que el Gobierno diseñó parte de las medidas pensando en facilitar esa futura.

La experiencia reciente tampoco invita al optimismo; pues, un Decreto anterior sobre vivienda ya encontró serias dificultades parlamentarias y terminó decayendo al no obtener el respaldo suficiente.

Por ello, hablar hoy de éxito, así a la ligera, pienso honradamente que, sería prematuro.

“La vivienda necesita algo más que Decretos”

Quizá el principal problema de la política española de vivienda es que continúa abordándose desde la urgencia.

Cada nuevo conflicto social genera una reacción normativa. Cada caso mediático produce un nuevo anuncio. Cada tensión parlamentaria desemboca en una nueva negociación.

Pero la vivienda no puede resolverse únicamente mediante “Decretos de emergencia”.

Mas, por el contrario, requiere planificación a largo plazo, seguridad jurídica, colaboración entre administraciones, incremento sustancial de la vivienda pública, agilización urbanística, incentivos a la construcción y mecanismos eficaces para movilizar vivienda vacía sin expulsar inversión y oferta del mercado.

En definitiva, necesita una lo que se dice, “una auténtica política de Estado”.

 

“De esta manera, llegamos a una primera conclusión”

Los dos Decretos aprobados esta semana pueden ofrecer protección inmediata a determinados colectivos y responder a algunas demandas ciudadanas legítimas. Eso es innegable. Pero también es legítimo preguntarse si constituyen una solución real al problema de la vivienda o simplemente una nueva capa de regulación sobre un sistema que continúa generando escasez y frustración.

Más que un fracaso rotundo, parecen reflejar las dificultades de un Gobierno que intenta gestionar una emergencia habitacional con herramientas parciales y consensos frágiles.

La verdadera prueba no será la fotografía del Consejo de ministros ni los titulares de hoy. Será comprobar dentro de unos años si hay más viviendas accesibles, más jóvenes emancipados y menos familias dedicando la mitad de su salario al alquiler.

Si eso no ocurre, estos decretos pasarán a la historia como otro parche más en una crisis que España lleva demasiado tiempo posponiendo resolver.

 

 

“Y como conclusión alternativa, podemos añadir que…”

En política, tan importante como gobernar es transmitir la sensación de que se sabe hacia dónde se gobierna. Y precisamente ahí es donde este episodio deja más sombras que luces, pues Pedro Sánchez, y su gobierno social comunista, actúa siempre como “un pollo sin cabeza”

Los dos Decretos aprobados por el Gobierno contienen medidas que pueden aliviar situaciones concretas y ofrecer protección temporal a miles de ciudadanos. Nadie debería minusvalorar ese aspecto. Sin embargo, la impresión general que dejan no es la de una estrategia nacional de vivienda cuidadosamente diseñada, sino la de una improvisada suma de concesiones negociadas al límite del tiempo, bajo la presión de la calle, de los socios parlamentarios y de las propias discrepancias internas del PSOE “auténtico y el Sanchista”

La imagen de un Consejo de ministros retrasado por negociaciones de última hora y de un paquete dividido en dos decretos para intentar salvar obstáculos políticos proyecta más la idea de una operación de supervivencia parlamentaria, “tipo camarote de los hermanos Mark, o de maricón el ultimo”, que la de un plan sólido para resolver uno de los mayores problemas estructurales del país.

 

Quizá el verdadero problema no sea el contenido concreto de los Decretos, sino lo que revelan: la dificultad de construir una política de vivienda coherente, estable y con visión de largo plazo. Cuando una crisis se combate exclusivamente a golpe de urgencias, de rectificaciones y de equilibrios entre socios enfrentados, el riesgo es que las soluciones nazcan ya con fecha de caducidad.

Por eso, más que preguntarse si estos Decretos beneficiarán a unos u otros colectivos, conviene plantearse una cuestión más profunda; si después de ocho años de “desgobierno social comunista”, varias reformas legislativas sobre vivienda, España está hoy más cerca de solucionar el problema o simplemente ha perfeccionado el arte de administrarlo.

La respuesta, a juzgar por el creciente malestar social, los precios disparados y la dificultad de acceso a una vivienda digna, resulta incómoda para todos, y especialmente para quien gobierna. Porque cuando una sociedad continúa exigiendo soluciones con la misma intensidad que hace años, quizá el problema ya no sea la falta de Decretos, sino la ausencia de un rumbo claro.

Por ello me ratifico en que… «Pedro Sánchez ha perfeccionado el arte de administrar los problemas, en lugar de resolverlos” y a los últimos acontecimientos me remito; corrupción familiar e institucional, Ceuta, aislamiento internacional etc. etc.

Yo sinceramente, no me cansaré de decir que esta legislatura está en la sala de “paliativos” y seguir emperrado en mantener al enfermo con vida, es estúpido y desde luego egoísta, porque ni España ni los españoles, nos merecemos este calvario, al que nos tienen sometidos este gobierno social comunista que preside Pedro Sánchez, el cual posiblemente pasará a la historia, superando incluso a Zapatero, como el peor gobernante que haya tenido España desde del traidor de Fernando VII.

 

Y para dejar claro, que quien escribe este articulo es un mauro de Telde, me dirijo al propio Sanchez, como lo haríamos en mi pueblo…. “Lárgate de una puñetera vez, chiquillo del diablo, mal rayo te parta, y no te me pongas con la corcova para detrás, que tampoco es mucho lo que te pedimos”. Tampoco te me hagas ahora “el choni” , que también llegado el momento te podemos echar, dándote una patada en el “culo” en las próximas elecciones. Que… ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Trump y las dictaduras que no ha logrado derribar

“Parece que, al rubio pistolero americano, se le ha encasquillado el colt 45 largo” “Pedro Sánchez no es el único que incumple sus promesas electorales”  “El rubio pistolero de la lejana aldea del salvaje oeste americano Donal Trump”, se presentó ante buena parte de su electorado y mundo entero, como el líder capaz de restaurar el poder de Estados Unidos y enfrentarse a los regímenes, que él consideraba enemigos de la libertad. Así a voz de pronto, más parecía la llegada de un nuevo Mesias redentor, que de un “chulo rubio pistolero americano, dispuesto a usar su Colt 45 largo y cargarse al primero que se le pusiera delante y no le gustar su mirada” Pero hay una vieja costumbre en la política moderna que se resume en “prometer más de lo que se puede cumplir”. Y pocas veces se ha visto con tanta claridad como en el caso de Donald Trump, un hombre que llegó al poder presentándose como negociador implacable, pacificador mundial y azote de todas las dictaduras incómodas, aunque solo para los Estados Unidos. Entre sus promesas figuraban “meter en cintura” a Cuba, Venezuela e Irán. Regímenes que, según sus propias palabras, estaban condenados a doblegarse ante la presión de Washington. Años después, conviene preguntarse…  ¿Qué quedó de aquellas proclamas que parecían anunciar un vuelco histórico? La respuesta es incómoda y bastante, por cierto. Pero, como viejo lobo de mar, que además arrastra de por vida el ser un mauro de Telde y siguiendo mi estilo marinero voy a intentar analizar caso por caso,     “Cuba: la realidad contra la propaganda” El caso cubano resulta especialmente significativo. 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Y mientras tanto pasan los años, cambian los presidentes estadounidenses y Cuba continúa donde estaba, con un pueblo cada vez más jodido y unos gobernantes diciéndoles “Patria o muerte”, como si esa proclama fuera a quitarles el hambre y sacarlos de la mayor de las miserias jamas vista en Cuba. Al menos, al pueblo llano, porque las elites del partido comunista, siguen viviendo como Dios. ¡Faltaría más! ¡Que por algo son comunistas! Trump ha llegado a afirmar que el régimen cubano se encuentra sometido a una presión sin precedentes y que terminará cayendo. Pero la historia demuestra algo que demasiados estrategas se niegan a aceptar: “el hambre puede debilitar a un pueblo, pero no necesariamente derriba a quienes lo gobiernan”. Los cubanos soportan apagones, escasez, salarios insuficientes y una emigración que ha vaciado barrios enteros. Sin embargo, quienes administran el poder siguen conservando los instrumentos esenciales para perpetuarse. Y ahí radica el error de cálculo de quienes, desde cómodos despachos a miles de kilómetros de distancia, creen que el sufrimiento social produce automáticamente cambios políticos. No querido pistolero rubio americano. has olvidado, que por las venas de los cubanos circula sangre española, que nada tiene que ver con la anglosajona, por ejemplo. Hoy por hoy no hay nada que indique que un régimen vaya a desaparecer simplemente porque la población esté cansada. Si así fuera, muchas dictaduras habrían desaparecido hace décadas. Por lo tanto, que rubio pistolero americano, cambia el rollo, que esa película ya la hemos visto muchas veces e incluso en “fémina” que en el Cine Cervantes de Telde la daban los miércoles por medio duro. Eso sí, las pulgas que agarrabas en la sala, no te las cobraban. Era una gentileza de la casa. Jajajajaja. “Venezuela: otra profecía incumplida” Con Venezuela ocurrió algo parecido, con la única diferencia, de que el país es rico en petróleo. Y que conste que, por tratarse de mi segunda patria, me duele particularmente y sobremanera Se anunciaron aislamientos internacionales, sanciones demoledoras y desplomes inminentes. Se habló una y otra vez del final del chavismo como si se tratara de una cuenta atrás irreversible. Sin embargo, la realidad volvió a desmentir a los profetas. Los sistemas políticos no se derrumban únicamente porque una potencia extranjera, USA como es el caso, lo desee. Se sostienen mediante estructuras de poder, intereses internos y alianzas internacionales, mucho más complejas que cualquier discurso electoral. Y en este caso, salía más efectivo y económico hacer “Santa” a Decy Rodríguez, meter en la cárcel al subnormal del Nicolas Maduro, y darles una palmadita en la espalda a los militares, que ayudar a que se cumpliera la voluntad de un pueblo que sufría la tiranía chavista. Pero de ello y más extensamente hablaré otro día. Porque los “pendejos venezolanos” -añadió el rubio pistolero- Bien se merecen lo que tienen, y aunque no me gusta, que nadie llame “pendejos” a mis hermanos venezolanos, tengo que admitir que al menos en esta ocasión, algo de razón tienen “el pistolero rubio americano”. Porque si los cubanos mantienen al menos su dignidad; los venezolanos están demostrando vergonzosamente, para los que amamos Venezuela, como este viejo lobo de mar que suscribe, que no dan “palo al agua” y, por lo tanto, se merecen lo que les ha caído encima; que insisto, me duele en lo más profundo de mi corazón y me pregunto… ¿Dónde y cuándo “panas”, fue, que se les apagó la llama de la hombría isleña?   “Irán: la arrogancia de creer que todo tiene un precio” El caso iraní, refleja además otro error frecuente de la política