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Gáldar presenta su Plan de Acción como Ciudad Amigable con las Personas Mayores hasta el 2031
La Sala Sábor de las Casas Consistoriales acogió en la mañana de este jueves la presentación del I Plan de Acción de Gáldar como Ciudad Amigable con las Personas Mayores (2026-2031), una estrategia integral fruto de la participación ciudadana y adaptada a los nuevos retos sociales cuyo objetivo es promover la calidad de vida de este colectivo en el municipio.
En el acto intervinieron Julio Mateo Castillo, primer teniente de alcalde; Dolores Delgado Jorge, concejala de Política del Mayor; y Ana Ruano y Gara Sentis, fundadoras de la empresa adjudicataria, Lawarita. El documento, que nace tras un enriquecedor proceso participativo que implicó a la ciudadanía mayor, profesionales del ámbito y población en general, se estructura en cuatro grandes líneas de intervención estratégica. La primera se centra en la transformación del entorno urbano, la movilidad sostenible y la cohesión territorial, para garantizar la autonomía y la conectividad mediante un entorno accesible.
La segunda aborda el ecosistema de cuidados y salud, buscando fortalecer el soporte de cuidados y favorecer alternativas habitacionales y de asistencia para un envejecimiento seguro y digno. La tercera se enfoca en la inclusión, comunidad y ciudadanía digital, para impulsar la participación y reducir la brecha digital; mientras que la cuarta trabaja en la gobernanza transversal y el fortalecimiento institucional para institucionalizar la perspectiva del envejecimiento activo en la gestión municipal.
El primer teniente de alcalde, Julio Mateo Castillo, destacó que «este Plan es el resultado de escuchar durante meses a nuestros mayores, de sentarnos con ellos y con quienes los cuidan para entender qué necesitan de verdad». En este sentido, Mateo subrayó que «Gáldar tiene una deuda de gratitud con quienes nos han dado todo, y este equipo de gobierno está decidido a saldarla con hechos: aceras que no sean un obstáculo, transporte que no aísle a los barrios de medianías y espacios públicos donde nuestros mayores se sientan seguros y acompañados».
Asimismo, el primer teniente de alcalde quiso lanzar un mensaje directo a los vecinos y vecinas de mayor edad: «Que nadie piense que esto es un papel que se queda en un cajón. Vamos a trabajar codo con codo con las colectivos y con cada barrio para que las medidas lleguen al terreno. Nuestros mayores no son el pasado de Gáldar, son parte de su presente y de su futuro, y este Plan es la prueba de que contamos con ellos para seguir construyendo el municipio que todos queremos».
Por su parte, la concejala de Política del Mayor, Dolores Delgado Jorge, señaló que «este Plan es fruto de meses de escucha activa y trabajo conjunto con nuestros mayores, sus familias y los profesionales que los acompañan a diario. Queremos que Gáldar sea un municipio donde envejecer sea sinónimo de vivir con dignidad. Invito a toda la ciudadanía a sumarse a este compromiso, porque una ciudad amigable con las personas mayores es una ciudad mejor para todos».
En la misma línea, Ana Ruano y Gara Sentis, fundadoras de la empresa adjudicataria, Lawarita, coincidieron en señalar que «valoramos muy positivamente este Plan porque nace del diálogo y nos satisface especialmente que se hayan incorporado medidas concretas. Felicitamos al Ayuntamiento de Gáldar por dar este paso».
El Plan se fundamenta en principios transversales como la igualdad de género y la interseccionalidad, la participación y comunidad, la autonomía personal y el envejecimiento activo, la sostenibilidad e innovación social, y la solidaridad intergeneracional. Entre las acciones concretas incluidas en su matriz destacan el mapeo de puntos negros de movilidad peatonal, la mejora de la accesibilidad en recursos públicos, la revisión de líneas de transporte y la creación de un sistema de transporte adaptado para zonas de difícil orografía; la ampliación del Servicio de Ayuda a Domicilio, ayudas para la accesibilidad y el alquiler, y la creación de un órgano para soluciones habitacionales innovadoras como viviendas tuteladas o cooperativas; programas de apoyo a personas cuidadoras y una estrategia municipal contra la soledad no deseada; así como programas escolares de sensibilización, encuentros intergeneracionales, talleres de «Tecnología Útil» y un programa de voluntariado y mentoría digital en TRIC.
Para garantizar el seguimiento y la evaluación del Plan, se creará una Comisión Técnica de Seguimiento, un Observatorio Municipal del Envejecimiento Activo, la Accesibilidad Universal y el Bienestar Social, y se implantará un Panel de Indicadores periódicos para el seguimiento continuo y la rendición de cuentas anual.

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Redacción NorteGranCanaria

EL problema sobre la Vivienda en España “Cuando la política llega tarde a la realidad”

¿Qué ocurrirá si el Congreso tumba hoy los llamados «Decretos Maricarmen»? La vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas de nuestro tiempo. No hace falta acudir a complejas estadísticas para constatarlo. Basta con escuchar a los jóvenes que no pueden emanciparse, a las familias que destinan una parte creciente de sus ingresos al alquiler o a quienes viven con la incertidumbre permanente de perder el hogar donde han construido su vida. En este contexto llegan al Congreso los dos Decretos ley que han sido bautizados popularmente como «Decretos Maricarmen», en referencia al caso que ha servido para visibilizar una realidad que afecta a miles de personas y que ha vuelto a situar el problema de la vivienda en el centro del debate público. Sin embargo, la propia tramitación de estas medidas pone de manifiesto las profundas diferencias existentes en torno a cómo afrontar esta crisis. Aunque previsiblemente contarán con el respaldo de quienes sostienen al Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, incluso dentro de la propia mayoría parlamentaria abundan las voces que consideran insuficiente su alcance. Para unos representan un avance necesario; para otros, apenas un parche temporal; y para sus detractores, generan dudas jurídicas, económicas y sociales que no deberían ser ignoradas. La cuestión que me planteo no es tanto quién tiene razón en este debate, sino qué ocurriría si e viernes (hoy), estos decretos no consiguieran superar la votación de convalidación en el Congreso. Desde un punto de vista estrictamente jurídico, la consecuencia sería clara. Como sucede con cualquier Decreto Ley rechazado por la Cámara, perdería su vigencia y dejaría de producir efectos. Las medidas extraordinarias que incorpora desaparecerían del ordenamiento, salvo aquellas situaciones ya consolidadas durante su período de aplicación. Pero las consecuencias irían mucho más allá de lo legal. En el plano político, el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, sufriría un importante revés parlamentario. No tanto por la pérdida de una votación concreta, algo relativamente habitual en una democracia, sino porque evidenciaría las dificultades para articular consensos incluso entre quienes coinciden en el diagnóstico general del problema. Resulta difícil convencer a la ciudadanía de la urgencia de una medida cuando quienes están llamados a impulsarla discrepan sobre su alcance apenas unos días antes de someterla al voto. Desde una perspectiva social, las interpretaciones serían inevitablemente diversas. Muchos ciudadanos percibirían el rechazo como una oportunidad perdida para reforzar la protección de personas especialmente vulnerables. Otros entenderían que se ha evitado la aprobación apresurada de unas medidas que consideran insuficientemente estudiadas o con posibles efectos indeseados sobre el mercado de la vivienda. Y precisamente ahí aparece una de las grandes contradicciones de este debate. Mientras los partidos intercambian reproches y defienden sus distintas recetas, la realidad sigue avanzando a mayor velocidad que la política. El acceso a una vivienda asequible continúa deteriorándose, los precios del alquiler permanecen en niveles difíciles de asumir para numerosos hogares y la oferta pública sigue siendo claramente insuficiente. Por eso tengo la impresión de que el verdadero debate no debería limitarse al éxito o fracaso parlamentario de estos decretos. Porque, aunque finalmente fueran aprobados, nadie parece sostener seriamente que resolverán por sí solos un problema estructural que lleva años acumulándose. Y si fueran rechazados, la crisis de la vivienda seguiría exactamente dónde está hoy. Lo preocupante no sería únicamente que las medidas fueran tumbadas por el Congreso. Lo verdaderamente inquietante sería constatar que, una vez más, los representantes públicos son capaces de coincidir en el diagnóstico de una emergencia social y, al mismo tiempo, incapaces de construir una respuesta sólida, duradera y ampliamente compartida. La sensación que percibe una parte creciente de la ciudadanía es que la política corre siempre varios pasos por detrás de la realidad. El problema de la vivienda no nació ayer ni apareció de repente por la repercusión mediática de un caso concreto. Lleva años agravándose mientras administraciones de distinto signo observaban cómo el acceso a una vivienda digna se transformaba progresivamente en una aspiración cada vez más difícil para miles de personas. Por eso, si los decretos salen adelante, el Gobierno tendrá la obligación de demostrar que no se trata únicamente de una reacción precipitada ante la presión social del momento. Y si son rechazados, toda la responsabilidad no podrá recaer exclusivamente sobre quienes voten en contra. También deberá recaer sobre quienes no fueron capaces de negociar, convencer o construir los consensos necesarios para sacar adelante unas medidas que calificaban de urgentes. Porque cuando una cuestión afecta a uno de los pilares fundamentales de la estabilidad personal y familiar, el fracaso nunca es exclusivamente parlamentario. Es también político. Y quizás ahí resida la principal crítica que puede formularse sobre todo este episodio. Una vez más, el ciudadano contempla cómo las instituciones discuten procedimientos, estrategias y cálculos partidistas mientras miles de personas siguen esperando respuestas efectivas. La vivienda no necesita más eslóganes, ni más gestos de cara a la galería, ni soluciones concebidas únicamente para superar una votación. Necesita políticas serias, previsibles, sostenidas en el tiempo y capaces de sobrevivir a los cambios de gobierno. Mi opinión, tan personal como sincera, de viejo lobo de mar y además mauro de Telde, , es que el verdadero examen no se celebrará hoy viernes en el Congreso. El verdadero examen llegará dentro de unos años, cuando los ciudadanos puedan comprobar si las decisiones adoptadas sirvieron realmente para facilitar el acceso a una vivienda digna o si todo quedó reducido a otro episodio más de confrontación política. Si entonces el problema sigue siendo el mismo, poco importará quién ganó aquella votación. Porque cuando la política llega tarde a la realidad, los vencedores parlamentarios suelen multiplicarse, pero los ciudadanos terminan perdiendo siempre. La cosa está tan fea, que usando una típica expresión canaria le digo al gobierno de Pedro Sánchez… Quiera Dios que acierten con este nuevo novio, poque si no… Aunque, por otra parte, y se lo digo así con la boca llena…, para el tiempo que les queda en este patio… ¡Qué corra la zapatilla! Y como