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Teror acoge este sábado 3 de octubre el X Trial de motos puntuable para el Campeonato Regional de Canarias

Las pruebas se desarrollarán en Lomo Los Silos (El Palmar) entre las 15:30 y las 19:30 horas. El evento deportivo permitirá también que los aficionados/as se acerquen a una especialidad que exige una extraordinaria combinación de técnica, concentración y preparación física.

El próximo sábado 3 de octubre, Teror acogerá el X Trial de Teror, una prueba puntuable en el Campeonato Regional de Canarias de Trial 2026,  que reunirá a los especialistas de esta disciplina en las zonas naturales de Lomo Los Silos, en barrio de El Palmar.

La competición, organizada por el Moto Club A Toque de Gas, se desarrollará entre las 15:30 y las 19:30 horas, en un escenario que vuelve a poner en valor las posibilidades que ofrece la orografía del norte de Gran Canaria para la práctica de una de las especialidades más técnicas del motociclismo.

El Trial de Teror alcanza su décima edición manteniendo viva una tradición deportiva que se remonta varias décadas atrás. El municipio ha sido escenario de numerosas competiciones y encuentros de aficionados, gracias a sus particulares condiciones naturales y al trabajo de los clubes y pilotos que han contribuido a mantener esta modalidad en Canarias.

En esta ocasión, las zonas de competición estarán situadas en la calle Lomo Los Silos, donde los participantes tendrán que demostrar su habilidad para superar obstáculos naturales, desniveles y pasos técnicos en los que el equilibrio, la precisión y el control de la motocicleta resultarán determinantes.

El X Trial de Teror llega, además, en un momento importante de la temporada. Después de las pruebas disputadas en La Aldea de San Nicolás y Artenara, y con la cita de Santa Brígida prevista para septiembre, los resultados de Teror tendrán especial relevancia para los pilotos que aspiran a terminar el año en los puestos de cabeza de sus respectivas categorías.

UNA DÉCADA DE TRIAL EN TEROR

Alcanzar la décima edición supone un nuevo hito para el Moto Club A Toque de Gas, una entidad que continúa trabajando por la continuidad del trial en Gran Canaria y por ofrecer oportunidades de competición tanto a los pilotos experimentados como a las nuevas generaciones.

El entorno de Teror, caracterizado por su vegetación, sus desniveles y sus terrenos naturales, proporciona un escenario especialmente apropiado para esta modalidad, en la que no gana necesariamente quien más rápido llega, sino quien consigue completar las zonas acumulando el menor número de penalizaciones.

La prueba permitirá también que los aficionados se acerquen a una especialidad que exige una extraordinaria combinación de técnica, concentración y preparación física.

APOYO INSTITUCIONAL Y COLABORACIÓN EMPRESARIAL

La organización del X Trial de Teror cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Teror, la Federación Interinsular de Motociclismo de Las Palmas, la Federación Canaria de Motociclismo y el Gobierno de Canarias, a través de la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes.

La prueba dispone también del patrocinio de Caballero de Rodas Clínica Dental, Taxis JRS, Roman MX Shop, QuirosSport Las Palmas y La Cocina de Ruty, además de la colaboración del Moto Club Las Palmas Roque Nublo. Una suma de esfuerzos que permitirá disfrutar de una nueva jornada de competición en un municipio estrechamente vinculado a la historia del trial canario.

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Redacción NorteGranCanaria

EL problema sobre la Vivienda en España “Cuando la política llega tarde a la realidad”

¿Qué ocurrirá si el Congreso tumba hoy los llamados «Decretos Maricarmen»? La vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas de nuestro tiempo. No hace falta acudir a complejas estadísticas para constatarlo. Basta con escuchar a los jóvenes que no pueden emanciparse, a las familias que destinan una parte creciente de sus ingresos al alquiler o a quienes viven con la incertidumbre permanente de perder el hogar donde han construido su vida. En este contexto llegan al Congreso los dos Decretos ley que han sido bautizados popularmente como «Decretos Maricarmen», en referencia al caso que ha servido para visibilizar una realidad que afecta a miles de personas y que ha vuelto a situar el problema de la vivienda en el centro del debate público. Sin embargo, la propia tramitación de estas medidas pone de manifiesto las profundas diferencias existentes en torno a cómo afrontar esta crisis. Aunque previsiblemente contarán con el respaldo de quienes sostienen al Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, incluso dentro de la propia mayoría parlamentaria abundan las voces que consideran insuficiente su alcance. Para unos representan un avance necesario; para otros, apenas un parche temporal; y para sus detractores, generan dudas jurídicas, económicas y sociales que no deberían ser ignoradas. La cuestión que me planteo no es tanto quién tiene razón en este debate, sino qué ocurriría si e viernes (hoy), estos decretos no consiguieran superar la votación de convalidación en el Congreso. Desde un punto de vista estrictamente jurídico, la consecuencia sería clara. Como sucede con cualquier Decreto Ley rechazado por la Cámara, perdería su vigencia y dejaría de producir efectos. Las medidas extraordinarias que incorpora desaparecerían del ordenamiento, salvo aquellas situaciones ya consolidadas durante su período de aplicación. Pero las consecuencias irían mucho más allá de lo legal. En el plano político, el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, sufriría un importante revés parlamentario. No tanto por la pérdida de una votación concreta, algo relativamente habitual en una democracia, sino porque evidenciaría las dificultades para articular consensos incluso entre quienes coinciden en el diagnóstico general del problema. Resulta difícil convencer a la ciudadanía de la urgencia de una medida cuando quienes están llamados a impulsarla discrepan sobre su alcance apenas unos días antes de someterla al voto. Desde una perspectiva social, las interpretaciones serían inevitablemente diversas. Muchos ciudadanos percibirían el rechazo como una oportunidad perdida para reforzar la protección de personas especialmente vulnerables. Otros entenderían que se ha evitado la aprobación apresurada de unas medidas que consideran insuficientemente estudiadas o con posibles efectos indeseados sobre el mercado de la vivienda. Y precisamente ahí aparece una de las grandes contradicciones de este debate. Mientras los partidos intercambian reproches y defienden sus distintas recetas, la realidad sigue avanzando a mayor velocidad que la política. El acceso a una vivienda asequible continúa deteriorándose, los precios del alquiler permanecen en niveles difíciles de asumir para numerosos hogares y la oferta pública sigue siendo claramente insuficiente. Por eso tengo la impresión de que el verdadero debate no debería limitarse al éxito o fracaso parlamentario de estos decretos. Porque, aunque finalmente fueran aprobados, nadie parece sostener seriamente que resolverán por sí solos un problema estructural que lleva años acumulándose. Y si fueran rechazados, la crisis de la vivienda seguiría exactamente dónde está hoy. Lo preocupante no sería únicamente que las medidas fueran tumbadas por el Congreso. Lo verdaderamente inquietante sería constatar que, una vez más, los representantes públicos son capaces de coincidir en el diagnóstico de una emergencia social y, al mismo tiempo, incapaces de construir una respuesta sólida, duradera y ampliamente compartida. La sensación que percibe una parte creciente de la ciudadanía es que la política corre siempre varios pasos por detrás de la realidad. El problema de la vivienda no nació ayer ni apareció de repente por la repercusión mediática de un caso concreto. Lleva años agravándose mientras administraciones de distinto signo observaban cómo el acceso a una vivienda digna se transformaba progresivamente en una aspiración cada vez más difícil para miles de personas. Por eso, si los decretos salen adelante, el Gobierno tendrá la obligación de demostrar que no se trata únicamente de una reacción precipitada ante la presión social del momento. Y si son rechazados, toda la responsabilidad no podrá recaer exclusivamente sobre quienes voten en contra. También deberá recaer sobre quienes no fueron capaces de negociar, convencer o construir los consensos necesarios para sacar adelante unas medidas que calificaban de urgentes. Porque cuando una cuestión afecta a uno de los pilares fundamentales de la estabilidad personal y familiar, el fracaso nunca es exclusivamente parlamentario. Es también político. Y quizás ahí resida la principal crítica que puede formularse sobre todo este episodio. Una vez más, el ciudadano contempla cómo las instituciones discuten procedimientos, estrategias y cálculos partidistas mientras miles de personas siguen esperando respuestas efectivas. La vivienda no necesita más eslóganes, ni más gestos de cara a la galería, ni soluciones concebidas únicamente para superar una votación. Necesita políticas serias, previsibles, sostenidas en el tiempo y capaces de sobrevivir a los cambios de gobierno. Mi opinión, tan personal como sincera, de viejo lobo de mar y además mauro de Telde, , es que el verdadero examen no se celebrará hoy viernes en el Congreso. El verdadero examen llegará dentro de unos años, cuando los ciudadanos puedan comprobar si las decisiones adoptadas sirvieron realmente para facilitar el acceso a una vivienda digna o si todo quedó reducido a otro episodio más de confrontación política. Si entonces el problema sigue siendo el mismo, poco importará quién ganó aquella votación. Porque cuando la política llega tarde a la realidad, los vencedores parlamentarios suelen multiplicarse, pero los ciudadanos terminan perdiendo siempre. La cosa está tan fea, que usando una típica expresión canaria le digo al gobierno de Pedro Sánchez… Quiera Dios que acierten con este nuevo novio, poque si no… Aunque, por otra parte, y se lo digo así con la boca llena…, para el tiempo que les queda en este patio… ¡Qué corra la zapatilla! Y como