13 octubre 2026 · 22:57

Ley de presupuestos, cuando la factura llega después

13 de octubre de 2026

“Cuatro años gastando sin actualizar el mapa de las cuentas públicas”

La prórroga permanente de los presupuestos puede haber evitado debates políticos incómodos, pero amenaza con dejar a los próximos gestores ante un escenario de opacidad, desequilibrios ocultos y una incómoda pregunta: ¿cuál es el verdadero estado de la caja?

Durante años Pedro Sánchez ha querido, al respecto, trasladar una sensación de normalidad institucional; nada mas lejos de la realidad institucional.

Si bien es cierto que, en España, no ocurre como en USA; pues aquí Los servicios públicos han seguido funcionando, los pagos se han realizado y las administraciones han continuado anunciando planes, inversiones y actuaciones como si nada extraordinario estuviera ocurriendo. el mal no deja de ser menos por inconstitucional.

Pero detrás de esa aparente normalidad, existe una realidad que conviene examinar con detenimiento. Pues gobernar durante cuatro años consecutivos con presupuestos prorrogados significa administrar el presente con una fotografía económica tomada en el pasado.

Ninguna empresa privada seria, se permitiría funcionar durante tanto tiempo utilizando como principal referencia unas cuentas elaboradas para una realidad ya desaparecida. Sin embargo; eso es exactamente lo que ha ocurrido en la administración pública de este gobierno social comunista presidido por Pedro Sánchez.

Los precios han cambiado. La inflación ha alterado los costes. Han surgido nuevas necesidades sociales. Se han incrementado gastos estructurales. Han aparecido compromisos económicos imprevistos. Y, pese a todo ello, el instrumento fundamental de planificación económica ha permanecido anclado en otro tiempo.

“LA GRAN PREGUNTA ES ¿QUÉ NO ESTAMOS VIENDO?”

Porque el problema no es únicamente que no haya nuevos presupuestos, que ya es grave; el verdadero problema es que la ausencia prolongada de presupuestos actualizados, y que parece no importarle al gobierno actual, que   dificulta enormemente que los ciudadanos conozcan con precisión cuál es la situación real de las finanzas públicas.

Durante estos años se han aprobado modificaciones de crédito, transferencias entre partidas, suplementos, incorporaciones de remanentes y múltiples ajustes técnicos. Todo ello legal, si, y todo ello también posible.

Porque los viejos lobo de mar sabemos que: “Se pues llevar rumbo al oeste hasta encontrar tierra buena, pero sin dejar nunca de tomar alturas.»

Pero cuando las excepciones terminan sustituyendo a la planificación ordinaria aparece una pregunta inquietante: ¿sigue existiendo una visión global y transparente de las cuentas o estamos contemplando únicamente fragmentos dispersos de la realidad?

Porque los presupuestos no solo sirven para gastar dinero. Sirven para mostrar a los ciudadanos dónde se gasta, por qué se gasta y con qué prioridades se hace, y siendo esto tan serio e importante para una nación, Pedro Sánchez y su gobierno social comunista, se lo han pasado por el arco del triunfo, demostrando una falta de rigor y respecto con el mando Constitucional que obliga a tener todos los años un presupuesto nuevo y aprobado por las Cortes

Cuando ese ejercicio de honradez política e institucional desaparece durante años, aumenta inevitablemente el riesgo de opacidad política, que es precisamente lo que ha caracterizado a Pedro Sánchez y su gobierno “Frankenstein”, desde el principio. Cuando mintiendo engañó a toda una nación con aquella famosa frase… “¿Cómo voy a hacer eso? No podría dormir tranquilo en el futuro”. Pues a la vista de los resultados, solo caben dos preguntas; o tiene un sueño tan profundo que para mi lo quisiera, o se infectó del virus de pseudo dictador de república bananera del tipo chavista que tanto le gusta y admira. 

“LA TENTACIÓN DE ESCONDER LOS PROBLEMAS BAJO LA ALFOMBRA”

Las cuentas públicas tienen una peculiaridad que ningún gobierno puede evitar, pues tarde o temprano terminan reflejando la realidad, como sería que, los gastos aplazados no desaparecen, ni las inversiones pendientes; así como las carencias estructurales y las obligaciones futuras, o simplemente permanecen ocultas hasta que alguien se ve obligado a enfrentarse a ellas.

Por eso, existe una creciente preocupación sobre lo que puedan encontrarse quienes asuman la responsabilidad de gobernar en los próximos años.

Claro que siempre cabe la esperanza que, una vez conocida la verdad, resulte o tal vez descubran, que todo está perfectamente saneado, o  por el contrario, que es lo que, por desgracia  nos tememos, aparezca un escenario menos tranquilizador, con unos gastos consolidados sin financiación estable, proyectos comprometidos sin cobertura suficiente, costes estructurales disparados e inversiones imprescindibles que han sido pospuestas una y otra vez para evitar tensiones presupuestarias inmediatas o lo que es lo mismo, “algo similar a los libros de contabilidad de la tropa de Paco Villa y su pandilla”

En política existe una costumbre tan antigua como peligrosa: “trasladar los problemas al siguiente mandato para evitar asumir el coste de resolverlos”. Por ello, la pregunta es si estamos precisamente ante uno de esos casos.

“NO ES UN PROBLEMA TÉCNICO, ES DEMOCRÁTICO”

Resulta tentador presentar esta cuestión como un debate reservado a economistas, interventores o expertos financieros y no propuesto como es el caso, por un “humilde viejo lobo de mar, además mauro de Telde”, que sigue pensando y está convencido de que sería un error.

Pues, y eso lo puede llegar a entender hasta un alumno de la LOGSE socialista; la ausencia continuada de presupuestos actualizados, no constituye únicamente una cuestión contable; es, le guste o no a Pedro Sánchez, aunque su gobierno sea social y comunista, una cuestión democrática.

Los presupuestos representan el principal contrato anual entre gobernantes y gobernados. Son el documento que permite a la ciudadanía conocer las prioridades políticas reales, más allá de los discursos y las declaraciones institucionales.

Cuando durante años, como es el caso, no existe ese debate, tampoco existe una comparación clara entre lo prometido y lo ejecutado.

Claro que, eso de “los incumplimientos en Pedro Sánchez” es ya un clásico y lo viene haciendo desde el mismo día que formó gobierno con los comunistas de Podemos, independentistas catalanes o los Bildu etarras, su gobierno, tan solo un día después de haber jurado ante la nación entera, que eso nunca lo haría, “porque le iba a quitar el sueño”.  Salta a la vista que debe tenerlo “El pollo” muy profundo, como le ocurre a los pseudo dictadores de izquierdas o tipo chavista, a los que tanto adora.

Y queda claro que: “donde disminuye la transparencia, inevitablemente aumenta la desconfianza”. 

“LAS CONSECUENCIAS QUE PUEDEN HEREDAR LOS PRÓXIMOS GESTORES”

Los futuros responsables públicos podrían enfrentarse a un escenario especialmente complejo como sería, la necesidad de realizar ajustes bruscos para equilibrar las cuentas. La aparición de compromisos económicos adquiridos durante años. El incremento de la presión fiscal para compensar desequilibrios. La paralización de inversiones por insuficiencia presupuestaria. El deterioro de servicios públicos, cuyos problemas han sido pospuestos, y la pérdida de credibilidad institucional ante los ciudadanos.

Pero lo más preocupante es que, una parte significativa de esos problemas no haya sido generada por quienes tengan que resolverlos, sino por quienes optaron por no afrontarlos cuando aún era posible hacerlo de forma gradual.

“MÁS TRANSPARENCIA Y MENOS ACTOS DE FE”

Precisamente por ello, resulta imprescindible adoptar medidas extraordinarias de transparencia y control; pues, “No basta con afirmar que las cuentas están saneadas; hay que demostrarlo”.

Por todo ello sería deseable: “1ª Una auditoría pública e independiente” que permita conocer la situación real de las finanzas; las obligaciones futuras comprometidas y los riesgos existentes. “2º. Un informe detallado de ejecución acumulada”, pero no solo de cada ejercicio, sino del conjunto del periodo gobernado mediante presupuestos prorrogados. “3º. Publicación íntegra de compromisos plurianuales” ya que, los ciudadanos tienen derecho a conocer qué pagos e inversiones quedan comprometidos para los próximos años. “4º. Comparecencias periódicas de rendición de cuentas,” explicando de forma comprensible el estado de las finanzas públicas. “5º. “Evaluación externa de las principales partidas de gasto”, para determinar si los recursos empleados han generado realmente los resultados anunciados.

CONCLUSIÓN DE UN HUMILDE VIEJO LOBO DE MAR Y MAÚRO DE TELDE: “LO QUE HA HECHO PEDRO SANCHEZ DURANTE ESTOS CUATRO ULTIMOS AÑOS EQUIVALE A NAVEGAR SIN CARTAS ACTUALIZADAS”

En el mar, un capitán prudente jamás navegaría durante años utilizando cartas náuticas antiguas sin verificar continuamente su posición.

En política debería ocurrir exactamente lo mismo. Pues La prórroga presupuestaria puede ser una solución temporal, pero que nunca debería convertirse es en una forma habitual de gobernar so pena que como decimos en mi pueblo, “termine la cosas convirtiéndose en un “pataje de vergilla”

“Porque cuando se navega demasiado tiempo sin actualizar el rumbo, llega un momento en que nadie sabe con certeza dónde se encuentra el buque”, que es lo que le ha paso a este gobierno social comunista claramente fallido que ha precedido Pedro Sánchez durante los últimos años.

Y cuando finalmente toca revisar la posición real, puede descubrirse que la corriente llevaba años alejándolo silenciosamente de su destino, que es lo que nos tememos, para desgracia de los españoles. Entonces ya no estaremos hablando de un problema presupuestario.

Estaremos hablando de la factura política de la falta de planificación, de la rendición de cuentas diferida y de una cultura institucional que, en demasiadas ocasiones, parece confiar más en la improvisación que en la transparencia.

Y ya que hablamos de navegación política, no puedo sino compartir la referencia colombina. Al fin y al cabo, quienes escribimos artículos de opinión con “la libertad de los condenados” somos un poco pilotos de altura y trabajamos con cartas imperfectas, observamos el horizonte, analizamos corrientes y temporales políticos, y tratamos de señalar los arrecifes antes de que el barco los descubra por las malas.

La diferencia es que Colón buscaba las Indias y encontró un continente. Nosotros, a veces, buscamos una reflexión y terminamos encontrando una verdad incómoda como es la de haber soportado durante casi 8 años a un tipo como este aprendiz a dictador bananero, del tipo Chavista.

Y como hacemos los maúros de Telde cuando terminan el tenderete y callan las guitarra y timples a “cá” el bar de Panchito el Cochino negro un viernes por la noche… ¿Quién pagará la factura de cuatro años sin presupuestos o de haber estado toda la jornada nocturna de puro “belingo” canario?. Porque compadre, al menos en Telde … ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

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