La fragilidad y la falta de seguridad del mayor

La fragilidad y la falta de seguridad , características presentes en muchas de las personas mayores, hacen que el colectivo de la tercera edad sea uno de los más atractivos a la hora de engañar, estafar o robar. El ejemplo más actual lo hemos vivido estos días con la desarticulación de una banda que robaba a pensionistas a la salida del banco, los esperaban en los portales de sus viviendas y allí eran atracados.

Hay muchas personas mayores que durante el día pueden ser muy independientes y hacer diferentes tareas, salir a la calle e ir al banco, cajero, pero dado los últimos acontecimientos se sienten asustados y desprotegidos por los hurtos como puede ser su pequeña pensión por la falta de escrúpulos de algunas personas.

En una sociedad centrada en valores como la juventud, la producción y el consumo, la jubilación marca el primer paso hacia la clasificación social como “persona mayor”, “viejo”, “anciano”, la definición económica como “pasivo” y la valoración política de “votante pasivo”. Al mismo tiempo se producen una serie de cambios vitales que van más allá del mero hecho de cumplir años. Adaptarse a tales cambios no es tarea fácil y va a depender de los recursos personales, familiares y sociales que las personas mayores tengan. Es éste uno de los momentos en los que se manifiesta más su vulnerabilidad.

Yo me quedo con la imagen de las personas mayores como receptoras de ayuda, cuidados y apoyo económico que como cuidadoras de otras personas y donantes de su tiempo, energía, conocimientos, apoyos afectivos, materiales y económicos a la familia y a la sociedad.

Mucho tenemos que meditar y por encima de todo, que hacer, para frenar los abusos que se comenten en contra de los adultos mayores, no les neguemos la dicha de gozar de su familia, de ver crecer a sus nietos y de convivir con sus descendientes, porque recordemos que lo que se siembra, se cosecha.

Pedro Lorenzo Rodríguez Reyes.

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Cubierta Del Libro De Franck González
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Franck González nos redescubre el mito del creador Antonio Padrón

El día 30 de julio se presenta en la Casa Museo Antonio Padrón, Centro de Arte Indigenista su volumen ‘Antonio Padrón. Notas para una biografía’ que edita el Cabildo grancanario  El Departamento de Ediciones de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario presenta el día 30 de julio, a las 19:00 horas, en la Casa Museo Antonio Padrón, Centro de Arte Indigenista, el volumen titulado ‘Antonio Padrón. Notas para una biografía’, del historiador del Arte y actual director del citado centro museístico situado en Gáldar, Franck González, en cuyas páginas reivindica un cambio de percepción de la figura del mencionado artista (Gáldar, 1920-1968), a la vez que su autor formula un completo recorrido por el tejido social y artístico de Gran Canaria a mediados del siglo XX. Hay que destacar que hace más de treinta los años que no se publicaba una nueva monografía que recogiera los avances en la investigación sobre el citado pintor, tras la última acometida por Eduvigis Hernández y publicada en 1994 por el Gobierno de Canarias. En la presentación del citado libro, que se edita en el contexto de los 40 años que cumple la casa museo que, a partir de octubre, desarrollará un intenso programa de actividades para celebrar dicha efeméride, estarán presentes Octavio Pineda, responsable del Departamento de Ediciones, y Javier Pueyo, conservador y coordinador del MUBEA Gran Canaria. Museo de Bellas Artes. Franck González, director de la Casa Museo Antonio Padrón, Centro de Arte Indigenista desde el año 2023, aborda en las más de 500 páginas del libro los cimientos sobre los que se ha construido el mito de Padrón, a partir de un monumental trabajo de investigación sustentado en fuentes primarias, muchas de ellas inéditas. La necesidad de este volumen responde a un vacío historiográfico de más de tres décadas, durante las cuales los avances en el conocimiento documental sobre Padrón no habían sido integrados de forma adecuada en una síntesis de carácter biográfico. Este libro nos ofrece un nuevo estado de la cuestión, a partir de un criterio metodológico evidente: la construcción de una vida de artista desde las huellas que dejó en su propio tiempo, privilegiando las fuentes contemporáneas frente a los textos retrospectivos posteriores. González explica que ‘Antonio Padrón. Notas para una biografía’ nace de la necesidad de actualizar el conocimiento sobre el artista galdense a partir de una revisión profunda de las fuentes documentales. El director de la Casa-Museo Antonio Padrón señala que “el objetivo del libro es construir una vida del artista desde las huellas que dejó en su propio tiempo”, privilegiando la documentación contemporánea frente a las interpretaciones retrospectivas que han condicionado algunas lecturas posteriores sobre su figura. Según anota el conservador Javier Pueyo en el prólogo de la edición, “uno de los aportes más significativos de este trabajo radica en la revisión crítica de la imagen de Antonio Padrón como figura aislada. La unión entre su arraigo en Gáldar y una supuesta desconexión del panorama artístico insular, ha sido una constante en buena parte de los estudios precedentes, operando con mucho éxito durante décadas. Sin embargo, el análisis sistemático de las fuentes que realiza Franck González permite desmontar esta interpretación, al mostrarnos a un Padrón plenamente integrado en las dinámicas culturales de su tiempo. Desde sus años de formación en Las Palmas, inserto en un contexto marcado por el bullicio cultural de la Segunda República, hasta su etapa madrileña y su posterior regreso a Gran Canaria, la trayectoria de nuestro artista se desarrolla en constante relación con instituciones públicas y privadas, espacios de recreo social y redes intelectuales. Su participación en exposiciones colectivas e individuales, su interesante vinculación con el mundo literario y su conocimiento del panorama artístico contemporáneo evidencian una conciencia cultural que se hace patente cada vez que lo entrevista y que, evidentemente, desborda cualquier lectura tendente al aislamiento más introspectivo”. Tres grandes bloques de estudio  González organiza el índice de su obra en tres grandes bloques temáticos: ‘Gran Canaria, 1920-1943’,’Madrid, 1943-1951’ y ‘Gran Canaria, 1951-1968’. En el primero se refiere a su vinculación con círculos culturales y su contacto con las primeras manifestaciones de la «modernidad artística» en la isla, en la que el efervescente panorama cultural de finales de la Segunda República, la añorada «Edad de Plata», se interrumpe abruptamente por la Guerra Civil y sus tremendas consecuencias sobre el tejido artístico insular, que forja la denominada «cultura de retaguardia», donde los Amigos del Arte «Néstor de la Torre» se erigen en los auténticos protagonistas para que se mantengan los espacios de producción y circulación cultural hasta 1944. En el segundo documenta con precisión la inserción de Antonio Padrón en el ámbito académico –en la Escuela Central de Bellas Artes de San Fernando– para obtener el título de profesor de Bellas Artes, su contacto con instituciones como el Museo del Prado y su relación con otros artistas. La última parte del libro, que aborda el regreso de Antonio Padrón a Gran Canaria en 1961, hasta su inesperada muerte en 1968, nos aproxima a un Padrón que recurre a una intensa actividad expositiva, participación continuada en diferentes iniciativas culturales y una inserción efectiva y activa en el tejido artístico insular, frente a la secular y extendida interpretación de esta última etapa del creador como de repliegue interior. Para Javier Pueyo, la importancia de este título, por su alcance y su rigor, está llamado a convertirse en referencia y en una aportación de indudable valor para el conocimiento de Antonio Padrón y, en un sentido más amplio, para la historiografía artística de Canarias. “Nos encontramos ante una obra que no clausura el estudio de Antonio Padrón, sino que lo reactiva, proporcionando nuevas herramientas interpretativas y abriendo líneas de investigación que habrán de ser exploradas en los próximos años”, señala Pueyo en el prólogo de la publicación. Frack González, director de la casa museo que el cabildo grancanario abriría en julio de 1986, espera que su estudio pueda abrir las puertas a un mejor y más profundo conocimiento del artista natural de Gáldar.