Los cambios en las Marías en los últimos años por Julián Melián

Sin duda una de las características que más distingue a la Fiesta de Las Marías, es que aunque siempre ha estado respaldada por el Ayuntamiento de turno, ha sido regida por unos mayordomos que con mayor o menor suerte, pero siempre buena intención, la han ido dirigiendo. Eso ha dado lugar a cambios, a situaciones que yo definiría como únicas, que le dan aún más valor patrimonial como por ejemplo: los cambios de la Rama de Domingo a Sábado; la subida de la gente del casco, del resto del municipio y de visitantes a la Montaña de Vergara a hacer el recorrido con los vecinos de las medianías; la incorporación de los tambores rememorando lo que hacían un par de venerados viejos con sus cajas de guerra, reminiscencias de un Batallón de Milicias de Guía que acompañó año tras año a la Virgen y a los romeros en la procesión; y ya de último la subida a San Roque de la Virgen a buscar a los Romeros.

Todas esas cosas que han ido cambiando la fiesta, la han enriquecido sin duda, puesto que se ha logrado que cada uno de nosotros y nosotras seamos los protagonistas de la fiesta, de la promesa; muchas veces de nuestras propias promesas.

Entre las circunstancias que da una fiesta que ha estado tan viva en los últimos 30 años está nuestra memoria, que nos hace tener la verdad absoluta sobre lo que ha pasado en la fiesta, porque nosotros hemos sido protagonistas. Sin embargo somos conscientes en que no tenemos tan claro los años exactos, son días que se viven demasiadas cosas y muy deprisa; Fechas como en la que se empieza el sábado La Rama o en que se empieza a bajar desde Vergara con los tambores, ya con la colaboración de los mayordomos. Todo ello bulle en nuestra cabeza, año arriba, año abajo y acabamos centrados en discusiones que van creando unos bulos que luego, cuando se van a aclarar, se convierten en difícilmente desmontables por aquello de que “¿me lo vas a decir tú a mí, si yo estaba allí?”. Y más en medio de la fiesta en la que los efluvios de alrededor no dejan, digamos… pensar mucho.

Por ello me dio por ordenar los programas de las fiestas para tenerlo claro y de camino ponérselo en conocimiento a los eternos porfiadores que año tras año nos sentamos en la mesa de los sábados de La Rama y discutimos sobre lo mismo, señal de que nos hacemos viejos, metiendo la discusión entre medio de las historias sobre nuestras idas y venidas gracias a María y a la Langosta.

Para aclarar esto, decir que hasta 1988 la rama (con minúscula) llegaba el sábado en Camión a la tardecita a Guía y la “Banda Juvenil de la Ciudad” acompañaba a las descargas de rama que se hacían en el hospital, en la plaza de San Roque y en la Fachada de la Iglesia.

El domingo a las 8 de la mañana subía la banda (la de Guayedra en 1988) y los papagüevos desde La Plaza hasta el Hospital “donde se reunirán con los romeros procedentes de los distintos barrios” para luego empezar a bajar La Rama (con mayúscula) hacía la Iglesia de Guía.

En el año 1989 sin embargo, en el programa se lee “Sábado 16 día de La Rama” y se explica cómo llegaría la rama a las 16.30 a los puntos habituales de Hospital, San Roque y frontis de la Iglesia, para a las 17 horas empezar La Rama, con el recorrido habitual de subir desde la plaza al Hospital y comenzar la bajada de nuevo hasta la Iglesia. El domingo en la mañana se quedará reservado para la Función, Procesión y Romería.

Vemos pues como 1989 es el primer año en que La Rama se comenzó a hacer el sábado.

Así fue hasta 1995, inclusive, año en que gentes que no eran de la medianía bajaban ya con algunos tambores y acompañaban a los vecinos de los barrios altos en su peregrinación.

Eso, que sirvió de ejemplo y por algún altercado que otro con los jóvenes de la época, llevó a los mayordomos a intentar mejorar la fiesta facilitando la llegada al lugar de origen de la fiesta, la Montaña de Vergara, a vecinos y visitantes para que la fiesta fuera más lucida. Por ello, en 1996, por primera vez se ofertan en el programa de Las Marías guaguas que lleven gente a Vergara de manera gratuita.

Desde ese año, 1996, se ha bajado con tambores y caracolas y el resultado ha sido una fiesta única y diferente y como vemos muy viva.

Debemos ser conscientes de lo que tenemos, de lo que nos ha sido prestado en el tiempo para conservar y mantener. Vuelven a haber, como ha pasado cíclicamente, vientos de desidia y de abandono de nuestra fiesta. Creo que debemos ser conscientes que aunque cualquier tiempo pasado nos parezca mejor, somos los responsables de que esto se mantenga y por supuesto se mejore. Responsables asimismo de que la memoria y el mensaje lleguen a nuestros descendientes y que se sientan tan orgullosos como nos hemos sentido nosotros en estos años.

Ya Las Marías para muchos de nosotros es mucho más que una promesa, es el orgullo de pertenecer a algo distinto y único que además de formar parte de la historia de nuestras familias, es también un escaparate magnífico para ejercer nuestra hospitalidad y la conciencia de ser anfitriones, buenos anfitriones. No debemos abandonar nunca nuestra responsabilidad.

AH…Y QUE VIVAN LAS MARÍAS !!!!

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Prof. Dr. Martín Gozález Y Santiago
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Que una intervención modifique biomarcadores moleculares o fisiológicos no implica necesariamente que produzca beneficios clínicamente relevantes para la persona. La validación definitiva exige demostrar mejoras funcionales, reducción de eventos clínicos o el incremento de la calidad de vida mediante ensayos clínicos adecuadamente diseñados. Esta distinción es imprescindible para interpretar con rigor la literatura sobre hidrógeno molecular. Base mecanística y plausibilidad fisiopatológica Las revisiones disponibles atribuyen al hidrógeno molecular propiedades antioxidantes selectivas, antiinflamatorias, antiapoptóticas y citoprotectoras, además de una posible acción moduladora sobre rutas de señalización celular vinculadas a la homeostasis mitocondrial y la respuesta adaptativa al estrés. 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