El Teatro Consistorial de Gáldar acoge este sábado una conferencia magistral sobre patrimonio cultural en recuerdo a Celso Martín de Guzmán

Concluye este sábado en el Teatro Consistorial de Gáldar los actos conmemorativos en recuerdo del profesor y arqueólogo Celso Martín de Guzmán, con motivo del 25 aniversario de su fallecimiento, organizados por el Ayuntamiento de Gáldar y la Escuela de la ULPGC en Gáldar. A las 20.00 horas, dará comienzo la conferencia magistral “El Plan Nacional como instrumento de salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial en España “ a cargo de María Pía Timón Tiemblo, coordinadora del Plan Nacional de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial; coordinadora del Plan Nacional de Arquitectura Tradicional; y miembro de la Unidad de Etnología del Instituto del Patrimonio Cultural de España

Ha obtenido diversos premios por trabajos de investigación relacionados con el Patrimonio Cultural como el Premio Matías Ramón Martínez convocado por la Asamblea de Extremadura y concedido por el Consejo de Antropología Cultural, Folklore y Patrimonio Etnográfico; el premio Juan de Goyeneche por la Asamblea de Madrid y el premio Nacional de Investigación Marqués de Lozoya en Artes y Tradiciones populares.

Ha publicado alrededor de 10 libros y unos 100 artículos referidos a temas etnológicos. Imparte clases sobre Patrimonio Etnológico a nivel de Máster en diferentes Universidades españolas. Es la representante española del Patrimonio Cultural Inmaterial en la JPI-Cultural Heritage del Consejo de Europa.

Gáldar ha rendido homenaje en este mes de noviembre a la figura de Celso Martín de Guzmán, precursor en el estudio de la arqueología en Canarias y participó en las numerosas campañas realizadas en el importante enclave de la Cueva Pintada de Gáldar. Estudió Filosofía en la Universidad de La Laguna, donde se especializó en Historia. Amplió sus estudios en el Instituto Español de Prehistoria del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y se doctoró en la Universidad Complutense de Madrid, donde ejerció como profesor. Durante cuatro años residió en América y realizó excavaciones arqueológicas en el área andino-patagónica. También ejerció como Profesor en varias universidades. Centró su campo de investigación en las culturas prehistóricas y fue un asiduo colaborador de periódicos y revistas nacionales y extranjeros. Ejerció además como director general de Patrimonio del Gobierno de Canarias bajo la Presidencia de Jerónimo Saavedra.

Su amplio campo de investigación e incansable trabajo, especialmente en las raíces del pueblo canario, tuvo su mayor empeño en el proyecto de recuperación de la Cueva Pintada, siendo promotor de su museo arqueológico. Celso se entregó de lleno a la Cueva Pintada. En el año 1989 redactó el anteproyecto del Parque Arqueológico, seguido en 1991 de la elaboración del Plan Espacial, y en 1992 culminó con Javier Feduchi Benlliure el proyecto del Parque Arqueológico de la Cueva Pintada.

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es