
Mis respetos a una víctima a la que nadie, ni el «Estado», supo proteger
Noelia Castillo no nació para ser un símbolo, pero este país la convirtió en uno. No por voluntad, sino por abandono. Desde los 13 años, cuando el Estado tuvo que hacerse cargo de ella porque su hogar no podía hacerlo (ni cuidados, ni estabilidad, ni alimento), su vida quedó en







