
Misiles y drones sobre Jerusalén
La primera noche que fuimos al Muro de las Lamentaciones era jueves y había una multitud que lanzaba vigorosas imprecaciones junto a la pared del Templo, se movía con frenesí mientras leía y hasta vociferaba los libros sagrados junto a sus niños. El viernes, sábado y domingo no había gente.








