
No quiero crecer
He decidido que no quiero crecer.


En el momento en el que la luna alcanzó su punto más alto, me detuve. Allí, en lo alto de aquella roca. No miré atrás ni siquiera un segundo, no tuve dudas. Los de mi tribu, siempre que me veían mirando las estrellas, cuando me escuchaban hablando con ella, solían

Queridos Reyes de Oriente: Fueron muchos los años que pasé esperándoles, intentando no quedarme dormida, con el corazón acelerado de la emoción y, ahora, a mis 39, los sigo esperando igual, con la misma ilusión, pero de otra manera: con pasos sigilosos por la casa, con la luz tenue para









