Siempre con nosotros, también, en Navidad
A esa hora, ni los más solitarios se encontraban ya en la calle, salvo él. Aparcó en un vacío callejón sin salida, al lado de la rotonda. En días normales, estaría a tope de coches, y, en verano, más todavía. Pero esta noche, no. Se bajó sin prisa, cruzó y







