Cuando el gobierno confunde la nacionalidad con un censo de oportunidad

Cuando el gobierno confunde la nacionalidad con un censo de oportunidad, o piensa que todos pertenecemos a ese grupo de sanchitas adoctrinados, que de tanto tragar y tragar barbaridades, van a explotar de un momento a otro.

Hay leyes que se redactan con el corazón, y otras que se redactan con la calculadora.

La llamada “Ley de Nietos” pertenece a esa segunda categoría; la de las normas que huelen más a “estrategia social comunista, tipo sanchista”, que, a justicia, más a maniobra que a memoria, más a pesca de arrastre electoral que a reparación histórica.

Porque aquí, amigo lector, no estamos ante una le; estamos ante una red lanzada al océano del voto exterior”, esperando capturar miles de nuevos electores que jamás han visto España más allá de una postal de la Sagrada Familia.

 

 “La justicia histórica como mascarón de proa”

Se nos presenta la ley como un acto de nobleza: “Vamos a devolver la nacionalidad a los descendientes de los exiliados.” Muy bien. Aplaudamos. Pero cuando uno rasca la pintura, descubre que ese mascarón de proa salta a la vista que es solo, “decoración”.

Porque la justicia histórica, cuando se usa como bandera, exige coherencia. Y aquí la coherencia brilla por su ausencia; se otorga la nacionalidad a personas que no han vivido en España, no viven en España, no vivirán en España y no tienen intención de hacerlo”.

Es como si en mitad de una tormenta el capitán gritara: “¡Todos a cubierta!” y aparecieran cien marineros nuevos que nunca han pisado el barco, pero que exigen decidir el rumbo.

 “Españoles de postal o ciudadanos sin país”

La ley crea una figura peculiar en “el español de postal”, ese que tiene DNI, pero no sabe dónde está Zamora, que puede votar, pero no paga impuestos, que puede influir en la política local de un pueblo que no sabría ubicar ni con “Google Maps”.

Hay municipios donde los votantes en el extranjero superan a los residentes reales”. Es como si en un barco de 20 tripulantes aparecieran 200 polizones exigiendo decidir si se vira a babor o a estribor.

Y claro, luego vienen las sorpresas: mesas electorales asignadas a personas que jamás han pisado el pueblo, censos inflados artificialmente, y decisiones locales condicionadas por quienes no conocen ni el nombre del alcalde.

Esto no es democracia; es una regata amañada de los cabezas pensantes del Sanchismo”, que viendo que el barco se les hunde sin remedio, no saben que parche ponerles a los costados, para que no siga entrándoles agua”

 

 “Derechos sin deberes: el naufragio del contrato social”

La nacionalidad es un pacto. Un contrato entre individuo y comunidad. Pero cuando se concede a personas que no contribuyen fiscalmente, no participan en la vida pública, no comparten las cargas comunes”, ese pacto se convierte en papel mojado.

Se crean ciudadanos de papel, como esos barcos de origami que los niños lanzan al charco; bonitos, simbólicos, pero inútiles para navegar.

Y lo peor es que estos ciudadanos “de papel, sí pueden decidir el rumbo del barco real”. Pueden votar, influir, inclinar la balanza. Sin pagar, sin vivir, sin participar.

Es como permitir que el pasaje decida sobre la maniobra mientras la tripulación se deja la piel en la sala de máquinas.

 

“¿Intencionalidad política? El olor a trapo quemado es evidente”

Aquí llegamos al punto clave. No es una acusación; es una pregunta que ya no se puede evitar.

Porque cuando una ley amplía el censo exterior en cientos de miles de personas, cuando ese censo exterior históricamente vota más a un lado que a otro, cuando la medida se aprueba en un contexto político desesperado como el actual para el PSOE sanchsita, cuando se vende como justicia, pero se aplica como estrategia…

Pues mire usted amigo lector, le digo que, “el olor a gasoil político o a trapo quemado es tan fuerte que hasta los peces lo notan”.

Muchos analistas lo han dicho ya. Esto no es una ley, es “una maniobra de ingeniería electoral; es una descarada operación sanchista, para inflar el censo y alterar el equilibrio democrático”

No afirmo nada. Pero como marino y viejo lobo de mar, sé que cuando el viento cambia de golpe y el capitán sonríe demasiado, es que algo está tramando.

 

 “El Tribunal Supremo: el faro que avisa del bajo”

El Tribunal Supremo ha suspendido cautelarmente la medida. No es una sentencia, pero sí un aviso: “Ojo, que aquí hay un bajo y el barco puede encallar.”

Cuando un tribunal detiene una ley recién aprobada, el mensaje es claro; hay dudas, hay riesgos, hay sombras y, sobre todo, hay prisa política sospechosa.

Porque las leyes justas no necesitan correr. Las leyes justas no necesitan disfrazarse. Las leyes justas no necesitan inflar censos como lo pretende ahora Pedro Sánchez.

 

Conclusión: “una ley que navega sin cartas y con demasiada intención”

La Ley de Nietos podría haber sido una reparación histórica. Pero se ha convertido en una lamentable maniobra electoral sanchista con olor a salitre rancio.”

España necesita memoria, sí. Pero también necesita que esa memoria no se utilice como “anzuelo político partidista”. Y, sobre todo, necesita que quienes deciden su futuro vivan en el país, conozcan sus problemas y compartan sus responsabilidades”.

Porque la democracia, como la mar, no perdona trampas. Y cuando se manipula el censo, cuando se otorgan derechos sin deberes, cuando se usa la historia como arma, la democracia deja de ser travesía y se convierte en naufragio.

Si no la paramos, a este gobierno social comunista que preside Pedro Sánchez, terminará por inventariarse la “ley de cuñados”, Si de la de esos que siempre dan el coñazo en las cenas familiares de navidad. Lo importante es sumar votos que los mantengan en

En conclusión: este gobierno social comunista de tinte “sanchista chavista” ha llegado a tocar fondo, y ya no sabe que inventar para garantizarse algo de flotabilidad. yo creo que, ni con las joyas de Zapatero, la música de David Sánchez, las pibitas de Koldo, Cerdán y Ábalo, unido todas las recomendaciones de los masters de la “catedrática” Begoña Gómez”, no van a conseguir resucitar a este PSOE modelo sanchita, aunque les maqueten los informes las hijas de Zapatero”, y lo que está claro es que el rey Mohamed VI, ya les ha dicho, que lo de devolver el famoso “pendry” con las grabaciones secretas, nada de nada. Que la vida da muchas vueltas y nunca se sabe, como puede acabarse la cosa, y si no lo creen, que se lo pregunten a Marlaska, que, según él, todo al final es solo “subjetivo” y dependerá mucho de la posición en que te pongas”

Y para acabar este artículo de opinión, como a mí me gusta hacerlo, echando mano a las ricas expresiones canarias, te digo… “La próxima vez, Sánchez, este tabaco me lo picas más finito, que lo quiero para la cachimba nueva”

Por otra parte, no digo nada nuevo, porque¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

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Redacción NorteGranCanaria

Pedro Lezcano, más que un poeta: memoria de un hombre comprometido con su pueblo

En el 106.º aniversario de su nacimiento, el recuerdo de sus conversaciones y de su vinculación con el ajedrez permite acercarse a la dimensión humana del escritor y expresidente del Cabildo de Gran Canaria. Hoy, 17 de septiembre de 2026, recordamos el nacimiento, hace 106 años, de alguien especial para nuestra sociedad: Pedro Lezcano. Fue mucho más que un poeta. Un deportista, tanto ante los tableros como en las profundidades marinas; un artista plástico de conversación amable y un firme defensor de las necesidades del pueblo. Probablemente por eso, y por otras experiencias de su vida, decidió dar el paso a la política. En diversas conversaciones me explicó su motivación con unas palabras que todavía recuerdo: «Tenía que devolver a la sociedad un poco de lo que ella me dio». Nuestros encuentros de trabajo transcurrían casi siempre en el mismo lugar, entre aromas de café y aprendizaje. Hablábamos de poesía y pintura y, en ocasiones, las menos, de submarinismo. Pero había un asunto que ocupaba buena parte de aquellas reuniones: el ajedrez. Algo especial recorría su existencia cuando se acercaba a ese juego antiguo, en el que encontraba deporte, razonamiento y arte. En nuestras conversaciones aparecían el enroque, la coronación, la captura al paso o el jaque perpetuo. También las aperturas, desde el gambito de dama hasta la defensa siciliana, y tantas otras posibilidades que se abren sobre un tablero. Recuerdo cuánto le maravilló aquella publicación del gran maestro Dragan Barlov: «Disculpen las aperturas… Los finales… son fundamentales». Llegar a acuerdos con él y con su corporación en materia de ajedrez resultaba asequible. Don Pedro conocía la capacidad de nuestra institución, con Diego Casimiro al frente y un equipo dispuesto a situar a Gran Canaria entre los grandes escenarios del ajedrez mundial. Entendía el valor de aquel trabajo y lo que podía aportar a la isla. Pero, junto al poeta y al representante público, estaba el hombre al que tuvimos la suerte de conocer de cerca. En mi recuerdo permanece como un esposo fiel y un padre tierno, tímido y cariñoso, a veces torpe al demostrar cuanto sentía. Un hombre al que le desbordaba el afecto cuando encontraba la ocasión de expresarlo. Como hermano, era sencillo y capaz de acomodarse a cualquier circunstancia. Como amigo, reflexivo, caballeroso, fraterno y honesto. Tenía espíritu aventurero, valentía, curiosidad y una sensibilidad romántica. Era un buen conversador, de amplias inquietudes intelectuales y buen gusto por la literatura. Antimilitarista y conocedor del teatro, su interés por la cultura se extendía mucho más allá de su propia obra. Un hombre en toda la extensión de la palabra. Y del ajedrez. De una u otra manera, me instruía en distintos campos de la cultura y en la organización de eventos. Aquellas reuniones eran también una oportunidad para aprender de su experiencia, de su manera de escuchar y de su disposición a convertir las ideas en iniciativas. No quiero, ni debo, olvidar lo que vivimos en 1995, durante su presidencia al frente del Cabildo Insular de Gran Canaria. Con un equipo dirigido por Diego Casimiro, la isla acogió en la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria una multitudinaria simultánea de ajedrez. En mi memoria, aquella jornada permanece como un hito de la proyección internacional de Gran Canaria: los tableros ocuparon la calle y el ajedrez se convirtió en una forma de mostrar la isla al mundo. Fue también una expresión de lo que podía conseguirse cuando el respaldo institucional acompañaba al trabajo de quienes conocían y amaban este deporte. Hoy recordamos al esposo, al padre, al hermano, al abuelo y al amigo que dejó huella en quienes compartimos parte de su camino. Su figura pública sigue vinculada a la poesía y al compromiso social; quienes lo tratamos guardamos, además, el recuerdo de sus gestos, sus conversaciones y sus afectos. Este aniversario es una ocasión para volver a ese canario de adopción que hizo de las islas su lugar de pertenencia y de compromiso. Su vínculo con Canarias se expresó en su obra, en su actividad pública y en la atención que prestaba a las necesidades de su gente. Para quienes lo conocimos, don Pedro sigue presente en aquellos encuentros de trabajo, en el aroma del café y en las conversaciones que terminaban regresando al tablero. Allí permanece el hombre de confianza y de respeto que supo ser mucho más que un poeta.