Cuando el gobierno navega entre favores y fugas: España en estado de escora
Cuando El Gobierno Navega Entre Favores Y Fugas España En Estado De Escora
Cuando El Gobierno Navega Entre Favores Y Fugas España En Estado De Escora

España lleva demasiado tiempo navegando con el casco abierto y el puente de mando mirando hacia otro lado. La sensación, cada vez más extendida, es que el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, ha convertido la gestión pública en una “derrota sinuosa”, donde los favores se pagan con dinero de todos, y las decisiones se toman como quien ajusta velas para proteger a los suyos, no para mantener el barco del Estado en equilibrio.

El rescate de Plus Ultra y el indulto parcial a Laura Borràs no son dos episodios aislados; son “dos vías de agua abiertas en el mismo costado”; y el Gobierno, lejos de achicar, parece empeñado en “tapar con lonas mojadas lo que ya todo el mundo ve”. 

“Plus Ultra: la maniobra que nadie entiende”

El rescate de Plus Ultra es, para muchos ciudadanos, el ejemplo perfecto de una política que ya no se guía por criterios técnicos, sino por “lealtades de camarote”. Un rescate millonario, rodeado de irregularidades, defendido con una disciplina férrea por parte del Ejecutivo, como si la prioridad no fuera explicar, sino “blindar”.

La pregunta es inevitable: ¿por qué cerrar filas en torno a una operación que huele a gasoil rancio desde el primer día?

Cuando un Gobierno se acerca a lo que huele mal, en vez de alejarse, la confianza pública se evapora como la bruma al amanecer. 

“Laura Borràs o la condena que se diluye en el oleaje”

En paralelo, el indulto parcial a Laura Borràs —condenada por corrupción— ha dejado a muchos jueces con la amarga sensación de que su trabajo puede ser “neutralizado desde tierra firme.” La reducción de la pena, que evita su entrada en prisión, transmite un mensaje devastador: “la justicia es firme solo cuando no molesta al poder”.

¿Hay corruptos de primera y corruptos de segunda? ¿Depende la severidad de la justicia del color político del acusado?

La ciudadanía, que no es tonta, ya ha empezado a responder esas preguntas por su cuenta. 

“Dos varas de medir, dos mares distintos”

Mientras el ciudadano común navega con las normas bien apretadas, pagando impuestos y cumpliendo con la ley, quienes se mueven en la órbita del poder parecen disfrutar de “mareas más suaves”, indultos oportunos y rescates inexplicables.

Es la imagen de un país donde “la justicia no es el faro que guía, sino la luz que se apaga cuando conviene”. 

 “La desmoralización como tormenta perfecta”

Lo más grave no es el daño reputacional, sino la desmoralización colectiva”. Cuando un país empieza a asumir que la corrupción tiene premio, que los favores se pagan con dinero público y que las condenas se negocian, la democracia pierde su esencia.

España no puede permitirse que sus ciudadanos piensen que el Gobierno protege a los suyos, aunque hayan sido condenados, ni que rescata empresas con vínculos dudosos mientras exige sacrificios a quienes sostienen el país con su trabajo. 

“Cuando el barco que escora y la mar que no perdona”

Porque la mar, amigo lector, no entiende de favores. La mar no indulta. La mar no rescata a quien no sabe gobernar su propio barco.

Hoy España navega con “escora evidente”, inclinada hacia el lado donde se acumulan los indultos, los rescates sospechosos y las decisiones que huelen a pago de favores. Y todos sabemos lo que ocurre cuando un barco escora demasiado o rompen su ángulo GZ (máxima escora) , primero se pierde la confianza de la tripulación, luego se pierde el control del timón, y al final, si nadie corrige el rumbo, “a mar acaba dictando sentencia”.

Y la mar, cristiano, y se lo digo ya, que conozco el oficio, “no admite varias varas de medir” y mucho menos que se le falte el respeto como lo está haciendo desde que lo auparon a presidente unos partidos, que nada quieren saber de España, más que sacar adelante sus propios intereses”. Legal si, constitucional, también; pero carente en absoluto de ética y honor, y cuando un gobierno como el actual social comunista  de Pedro Sánchez, pierde su credibilidad y su honor, quien sufre es España, porque a ellos, como desconocen el valor de la palabra “honor” se las trae todo al pairo.

Y mira que esos tristes episodios, yo pensaba que solo ocurrían en las repúblicas bananeras, porque … ¡Casos se ha dado!

¡Qué cosas!

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es