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¿El silencio solo se protege en algunas calles de Guía? Un vecino pide el mismo respeto para todos

2 de noviembre de 2026

Un lector de NorteGranCanaria.com cuestiona que se adopten medidas contra el ruido en determinadas zonas mientras otros barrios, como Las Huertas, siguen soportando molestias que considera igualmente preocupantes.

A nuestra redacción ha llegado la queja de un vecino de Santa María de Guía que, por petición expresa, desea mantener su identidad en el anonimato. Su reflexión plantea una pregunta que merece ser escuchada: ¿Por qué se adoptan medidas específicas para proteger del ruido a los residentes de una calle mientras en otras zonas del municipio también existen problemas de contaminación acústica?

La cuestión surge después de que el Ayuntamiento de Santa María de Guía hiciera público, el pasado 21 de octubre, un llamamiento para respetar la señal que prohíbe el uso del claxon en la calle Hierro, en el barrio de Becerril. La medida se adoptó a petición de una familia con un menor que presenta alta sensibilidad sensorial.

Una decisión que nuestro lector asegura comprender y respetar plenamente. De hecho, considera necesario proteger a quienes sufren especialmente las consecuencias de los ruidos fuertes e inesperados.

Pero a continuación plantea una cuestión: «¿Acaso en el resto de las calles de Guía no viven también personas sensibles al ruido, mayores, enfermos o familias que necesitan tranquilidad?»

Las Huertas, otro ejemplo de molestias por ruido

El vecino pone como ejemplo la zona de Las Huertas, donde, según su testimonio, los ruidos relacionados con la actividad de un supermercado cercano pueden llegar a resultar especialmente molestos.

Relata que, en determinadas ocasiones, los camiones de reparto encuentran dificultades para acceder o realizar sus maniobras debido a vehículos estacionados. Y, en lugar de bajarse a preguntar por el propietario del coche que obstaculiza el paso, algunos conductores recurren repetidamente al claxon.

A estos episodios, añade el funcionamiento de los motores frigoríficos de los vehículos de transporte, las operaciones de carga y descarga y otras molestias que, según asegura, afectan al descanso y a la tranquilidad del vecindario.

El lector considera que en determinados momentos podrían superarse los niveles de ruido permitidos, aunque no disponemos de mediciones acústicas que permitan confirmar esa circunstancia.

Una protección que debería alcanzar a todo el municipio

La reflexión del vecino no pretende cuestionar la necesidad de proteger a una persona con alta sensibilidad sensorial. Todo lo contrario. Lo que plantea es que esa misma preocupación debería extenderse a otros puntos del municipio donde también se producen molestias.

«Si hay justicia para unos, tiene que haberla para todos», resume.

Y es precisamente aquí donde surge el debate.

El Ayuntamiento ha pedido públicamente empatía, sensibilidad y colaboración ciudadana para evitar el uso innecesario del claxon en la calle Hierro. Una petición razonable que debería servir también para recordar que la tranquilidad y el descanso son necesidades compartidas por todos los vecinos, independientemente de la calle en la que residan.

Conviene recordar, además, que el artículo 110 del Reglamento General de Circulación ya prohíbe, con carácter general, el uso inmotivado o exagerado de las señales acústicas. Es decir, tocar insistentemente el claxon por impaciencia no está permitido simplemente porque una calle carezca de una señal específica.

¿Por qué en unas calles sí y en otras no?

El lector considera que el Ayuntamiento debería revisar la situación acústica de otros barrios, especialmente aquellos en los que conviven viviendas, establecimientos comerciales y circulación habitual de vehículos pesados.

No se trata necesariamente de instalar señales de prohibición en todas las calles, sino de estudiar dónde existen problemas reales, comprobar si se cumplen los límites acústicos y adoptar las medidas oportunas.

Porque también hay que diferenciar entre un ruido inevitable, derivado de una actividad comercial realizada dentro de la legalidad, y otro perfectamente evitable, como tocar repetidamente el claxon para reclamar que alguien retire un vehículo.

En este sentido, nuestro lector solicita que el Ayuntamiento examine lo que ocurre en Las Huertas y valore si resulta necesario mejorar la vigilancia, ordenar las operaciones de carga y descarga o establecer medidas que reduzcan las molestias.

Una pregunta para el Ayuntamiento de Santa María de Guía

Desde NorteGranCanaria.com trasladamos esta inquietud vecinal con el propósito de abrir una reflexión constructiva.

Proteger a una persona especialmente vulnerable es necesario. Extender la preocupación por el bienestar y el descanso al conjunto de la ciudadanía también debería formar parte de la gestión municipal.

Nuestro lector no pide que se retire la señal de la calle Hierro ni que se deje de proteger a quienes más lo necesitan. Pide algo mucho más sencillo: que las administraciones escuchen también a los vecinos de otros barrios.

Porque, como él mismo recuerda, «el derecho al descanso y a la tranquilidad no debería depender de la calle en la que uno viva».

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