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Articulos - Julio César González Padrón

España en el radar de China: ¿Oportunidad histórica o nueva dependencia?

14 de abril de 2026
Julio César González Padrón

En cuestión de horas, la noticia ha saltado de las redacciones a todos los telediarios: “China ha puesto a España en el centro de su estrategia inversora a corto plazo”. A primera vista, el titular invita a un optimismo casi automático. En un mundo convulso, donde las grandes potencias redefinen sus alianzas a golpe de incertidumbre, que la segunda economía del planeta ponga sus ojos en nuestro país parece, sin duda, una excelente noticia.

Pero en economía, como en la vida, conviene detenerse un momento antes de descorchar el champán. No todas las oportunidades son lo que aparentan, y no todo capital que desembarca en nuestras costas garantiza un desarrollo real y sostenible. España entra así en un tablero geopolítico mucho más complejo de lo que sugieren los titulares de prensa, y lo hace en una posición ambivalente: somos un destino atractivo, sí, pero también profundamente vulnerable.

La lógica del gigante: ¿Socio o puerta de entrada?

China no elige sus piezas al azar. Su expansión internacional responde a una hoja de ruta milimétrica: asegurar mercados, garantizar suministros y extender su influencia económica allá donde el terreno sea fértil. España ofrece algo difícil de igualar: estabilidad dentro de la Unión Europea, acceso directo al mercado comunitario y una posición geográfica privilegiada.

Somos, en esencia, una puerta. Y ante cualquier puerta, el debate nacional no debería ser solo quién entra, sino bajo qué condiciones se le permite el paso. No podemos olvidar que nuestra relación actual carece de equilibrio: España mantiene un déficit comercial estructural con Pekín. Compramos mucho más de lo que vendemos y esa brecha, lejos de corregirse, podría acentuarse si no jugamos nuestras cartas con astucia estratégica.

Es innegable que la inversión extranjera es un motor de capital, empleo e innovación. Es el relato habitual y, probablemente, veremos proyectos que generen titulares ilusionantes. Sin embargo, surge esa pregunta incómoda que rara vez se formula en los despachos oficiales: ¿Quién controla qué? Cuando el capital se concentra en sectores estratégicos como la energía, la logística o la tecnología, el debate deja de ser puramente contable para volverse político. ¿Cuánta capacidad de decisión estamos dispuestos a ceder a cambio de un crecimiento inmediato? Europa ya ha empezado a hacerse esa pregunta; España no puede permitirse ser la excepción.

El factor canario: Un enclave bajo la lupa

Como escribo para una revista digital canaria, me parece fundamental poner el foco en lo que esto significa para nuestras islas. Si hay un territorio donde esta cuestión adquiere una relevancia crítica, es el Archipiélago. Personalmente, soy de los que ven beneficios potenciales que no podemos ignorar:

  1. Hub logístico internacional: Reforzar nuestro papel como plataforma entre tres continentes, atrayendo infraestructuras de primer nivel.

  2. Inyección en infraestructuras: Financiación para puertos, energías renovables y sistemas de almacenamiento que dinamicen la economía local.

  3. Diversificación real: Una oportunidad para dejar de depender casi exclusivamente del turismo y abrir vías en la industria ligera y la tecnología.

  4. Dinamismo laboral: La llegada de capital suele traducirse en una mayor actividad empresarial y nuevas oportunidades de empleo.

Ahora bien, este «caramelo» no debe ocultar los riesgos que exigen un análisis cauteloso. La presión sobre nuestros recursos y el territorio es real; grandes proyectos pueden chocar frontalmente con la sostenibilidad ambiental y social de las islas. Además, existe el peligro de que nuestras pequeñas y medianas empresas se vean desplazadas por corporaciones globales contra las que es imposible competir en músculo financiero.

El precedente del Puerto de La Luz

No debemos engañarnos: el Archipiélago no es solo un destino de vacaciones; es un enclave geoestratégico de primer orden. La presencia consolidada de la flota pesquera china en el Puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria, no es un hecho aislado. Es un precedente y una señal de cómo funcionan estas dinámicas: primero llega la logística, después la consolidación.

La gran cuestión para Canarias no es si las inversiones llegarán —que llegarán—, sino qué tipo de desarrollo traerán bajo el brazo. ¿Servirán para crear una economía propia y fuerte o terminaremos siendo un simple nodo logístico al servicio de intereses ajenos, con beneficios residuales para el ciudadano canario y un alto coste ambiental?

Tampoco podemos ignorar la controversia que rodea a la actividad pesquera internacional y la sostenibilidad de los océanos, donde la presencia china suele ser cuestionada por su particular forma de interpretar la legislación internacional… un estilo muy «chino», por decirlo de una manera que cada cual entienda como prefiera.

Elegir, no solo ser elegidos

Reducir este debate a un «sí» o un «no» a la inversión sería un error de bulto. No se trata de rechazar la mano que se nos tiende, sino de gestionarla con inteligencia. España, y Canarias de forma muy específica, necesita definir con claridad qué quiere ser en este nuevo orden mundial: ¿Un socio estratégico con voz y voto, o un destino pasivo que se limita a ver pasar los contenedores?

La historia económica está plagada de ejemplos donde el capital extranjero masivo no trajo progreso, sino dependencia estructural. La noticia de este interés de China es, sin duda, relevante y puede ser positiva, pero solo si la abordamos con luces largas. Posicionarse no es simplemente dejarse elegir; es tener la capacidad de elegir nosotros mismos. Ahí radica el verdadero reto.

Y dicho todo lo anterior, recurriendo a las expresiones canarias que tanto nos gustan a los que somos, como yo, un maúro de Telde, añado: quiera Dios que este nuevo «novio» nos salga bueno y formal porque, si no… ¡Vemeria puirsima! Miren que, por ahí más allá, ¡casos se han dado! y luego nos la hemos tenido que envainar hasta el fondo.

¡Qué cosas!

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Politica Local
Redacción NorteGranCanaria

Raúl del Toro traslada a Pesca del Gobierno de Canarias la defensa del litoral aldeano y solicita una reunión informativa en La Aldea

El secretario local de Coalición Canaria plantea la exclusión de las ZIA-GC8 y GC9 de la planificación acuícola y confía en que la evaluación ambiental tenga en cuenta las singularidades de la zona y determine la inviabilidad de este proyecto. El secretario local de Coalición Canaria de La Aldea, Raúl del Toro, mantuvo este lunes una reunión con el director general de Pesca del Gobierno de Canarias, Esteban Reyes Hernández, para trasladar la posición de la formación sobre el futuro del litoral aldeano y abordar las actuaciones que deben desarrollarse en torno al proyecto acuícola previsto en la costa del municipio. En el encuentro participaron también la diputada de Coalición Canaria por Gran Canaria, Vidina Espino, y la secretaria local de Organización de Coalición Canaria La Aldea, Cristina León. Uno de los principales resultados del encuentro ha sido la confirmación por parte de la Dirección General de Pesca de la celebración de una reunión informativa en La Aldea, una petición que la formación local ya había planteado en las alegaciones presentadas ante la Administración. Para Raúl del Toro, este encuentro permitirá que los vecinos y vecinas puedan conocer directamente el contenido del expediente, plantear sus dudas y recibir información de primera mano por parte de los responsables de la Administración. “Creemos que es importante que la Dirección General de Pesca venga a La Aldea y explique directamente a los vecinos en qué punto se encuentra el expediente, cuáles son las competencias de cada órgano y qué pasos quedan por dar. Ante tanto ruido mediático, queremos información de primera mano, transparencia y participación”, señala Del Toro. Durante la reunión, Coalición Canaria trasladó también las principales cuestiones recogidas en las alegaciones presentadas por la formación, en las que se ponen de manifiesto las deficiencias detectadas en el proyecto y se solicita que se deniegue la concesión acuícola proyectada en la ZIA-GC9. Desde Coalición Canaria se entiende que el procedimiento administrativo del proyecto debe continuar su curso y que corresponde al órgano ambiental competente realizar la evaluación de impacto ambiental, dentro del ámbito de la Consejería de Transición Ecológica y Energía. En este sentido, los nacionalistas confían en que durante el proceso de evaluación se tengan especialmente en consideración las singularidades ambientales del litoral aldeano, sus espacios naturales y los valores que justifican su protección, y que el resultado de dicha evaluación determine que el proyecto no debe ser aprobado. En cualquier caso, más allá del expediente actualmente en tramitación, Coalición Canaria ha planteado al director general de Pesca la necesidad de comenzar a estudiar los trámites necesarios para excluir las ZIA-GC8 y ZIA-GC9 de la planificación acuícola de Canarias. Para la formación, el debate debe ir más allá de un proyecto concreto y abordar qué modelo de litoral quiere La Aldea para las próximas décadas. “No queremos que dentro de unos años volvamos a encontrarnos ante el mismo debate con otro proyecto. Creemos que ha llegado el momento, una vez transcurrido el tiempo necesario, de hablar del futuro de las ZIA-GC8 y GC9 y de proponer su exclusión del PROAC”, afirma Del Toro. Esta petición adquiere, además, una especial relevancia en un territorio donde se está impulsando la protección de espacios de enorme valor ambiental y paisajístico, entre ellos Guguy o la Micro Área Marina Protegida de El Roque. Coalición Canaria La Aldea valoran positivamente el encuentro mantenido con la Dirección General de Pesca y asegura que continuará realizando seguimiento del expediente y defendiendo que, a pesar de estar actualmente incluidas en el PROAC, las ZIA-GC8 y ZIA-GC9 no son los lugares adecuados para la práctica de la acuicultura. “Vamos a seguir defendiendo nuestro mar, nuestra pesca y nuestro territorio. La Aldea tiene derecho a decidir qué modelo de municipio quiere para las próximas generaciones”, concluye el secretario local.