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Articulos - Julio César González Padrón

La ley no puede ser rehén del ruido político

21 de mayo de 2026
Julio César González Padrón

Desde que se diera a conocer la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por parte del juez de la Audiencia Nacional, asistimos, con una mezcla de estupor y vergüenza, a un espectáculo profundamente preocupante para un país democrático como España. Escuchar las declaraciones públicas de dirigentes políticos —diputados, senadores, presidentes autonómicos, alcaldes e incluso miembros del Ejecutivo— cuestionando sin el menor reparo la actuación del magistrado Luis Calama, encargado de la instrucción, produce una profunda indignación. Frente a este despropósito, escribo desde la convicción de que la sociedad española posee una madurez y un respeto institucional muy superiores a los demostrados por quienes han reaccionado de forma tan lamentable. No asistimos a un debate jurídico legítimo ni a una crítica técnica. Se trata de un ataque frontal, emocional y desmedido contra un pilar esencial de nuestro Estado de derecho: la independencia judicial.

Conviene recordar quién es el juez encargado de este caso. Don Luis Calama es un magistrado de perfil discreto, alta preparación y reconocido prestigio, especializado en cibercrimen, fraudes tecnológicos y complejas investigaciones económicas. Tratar de dibujarlo como un jurista de «tres al cuarto», como se intenta desde ciertos sectores de la política, es un burdo ejercicio de manipulación.

España no es una república bananera. Desacreditar descaradamente a un juez por el simple hecho de que una resolución resulte incómoda es inaceptable. Las acusaciones que se investigan —supuestos delitos de organización criminal, falsedad documental y tráfico de influencias, penados con hasta ocho años de cárcel por su extrema gravedad— exigen máximo rigor. Mirar para otro lado y esperar a que el tiempo entierre las responsabilidades es incompatible con un sistema democrático sano.

La Justicia no es un instrumento al servicio de ningún partido político, por más que declaraciones como aquella del presidente Pedro Sánchez —«¿de quién depende la Fiscalía?»— inviten trágicamente a pensarlo. Administrar justicia no puede concebirse como un arma de doble filo contra el adversario, ni como un obstáculo a destruir cuando cerca a los propios. El poder judicial es, o debe ser, la garantía última de que todos somos iguales ante la ley, desde el ciudadano más humilde hasta el más alto cargo gubernamental.

Nuestro país necesita dirigentes que respeten las reglas del juego democrático, incluso cuando no les favorecen. Necesita ciudadanos que defiendan sin complejos la independencia judicial. Y necesita jueces que puedan ejercer su labor sin soportar presiones, amenazas veladas ni campañas sistemáticas de descrédito. Cuando se ataca a los jueces por cumplir con su deber, no se ataca a una persona: se está atacando a la libertad de todos.

Este tipo de comportamientos no son inocuos. Cuando un responsable público desacredita a un juez sin pruebas, no está defendiendo una idea política, sino debilitando los cimientos de la democracia. Proyectamos, tanto hacia el interior como hacia el exterior, una imagen impropia de un Estado consolidado.

La independencia judicial no es negociable. La Constitución española es meridiana en este aspecto: los jueces y magistrados son independientes y están sometidos únicamente al imperio de la ley. Esta premisa no es un privilegio corporativo, sino una garantía irrenunciable para los ciudadanos. Es la certeza de que cualquiera, sea expresidente, ministro o ciudadano anónimo, será investigado o juzgado bajo las mismas reglas. Cuestionar de forma asidua la legitimidad de un magistrado envía un mensaje peligrosísimo: la idea de que la ley es moldeable a los intereses del poder.

En democracia, la crítica a las instituciones es natural y saludable, pero existe una línea roja: la que separa la discrepancia razonada de la presión política. Insinuar que un juez actúa por motivaciones ideológicas busca condicionar su labor. Y cuando esa coacción se ejerce de forma coordinada desde distintos niveles del poder, el daño institucional es irreparable. La Justicia no puede ser un campo de batalla partidista, ni un escudo, ni un arma. Debe ser un espacio de neutralidad, rigor y respeto.

Frente a esto, la ciudadanía no puede permanecer impasible. La reacción social ante estos ataques debe ser firme, pues normalizar el desgaste de los tribunales es normalizar el desgaste de la propia democracia. Defender la independencia judicial no es proteger a un juez en concreto; es defender el derecho a vivir en un país donde las instituciones funcionan sin miedo.

España ha construido durante décadas un sistema judicial sólido, con defectos y virtudes, pero cimentado sobre principios democráticos incuestionables. Las instituciones no pertenecen a los partidos; pertenecen a los ciudadanos. La separación de poderes no es un concepto abstracto, es el cortafuegos que impide que un gobierno controle los procesos o blinde a sus dirigentes.

En conclusión, me reafirmo en que defender la Justicia es defender a España. Quienes ocupan cargos públicos tienen la obligación moral de respetarla. Exigimos serenidad institucional, respeto a la ley y un compromiso férreo con la independencia judicial. Porque sin jueces libres, no hay ciudadanos libres.

Y, recurriendo a nuestro rico pero a veces olvidado léxico canario para que el mensaje quede claro: esto lo digo y me planto. Y a ustedes, los políticos, manténganse a raya y no se me meen fuera del tiesto… ¡que casos se han dado!

¡Qué cosas!

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Politica Local
Redacción NorteGranCanaria

Raúl del Toro traslada a Pesca del Gobierno de Canarias la defensa del litoral aldeano y solicita una reunión informativa en La Aldea

El secretario local de Coalición Canaria plantea la exclusión de las ZIA-GC8 y GC9 de la planificación acuícola y confía en que la evaluación ambiental tenga en cuenta las singularidades de la zona y determine la inviabilidad de este proyecto. El secretario local de Coalición Canaria de La Aldea, Raúl del Toro, mantuvo este lunes una reunión con el director general de Pesca del Gobierno de Canarias, Esteban Reyes Hernández, para trasladar la posición de la formación sobre el futuro del litoral aldeano y abordar las actuaciones que deben desarrollarse en torno al proyecto acuícola previsto en la costa del municipio. En el encuentro participaron también la diputada de Coalición Canaria por Gran Canaria, Vidina Espino, y la secretaria local de Organización de Coalición Canaria La Aldea, Cristina León. Uno de los principales resultados del encuentro ha sido la confirmación por parte de la Dirección General de Pesca de la celebración de una reunión informativa en La Aldea, una petición que la formación local ya había planteado en las alegaciones presentadas ante la Administración. Para Raúl del Toro, este encuentro permitirá que los vecinos y vecinas puedan conocer directamente el contenido del expediente, plantear sus dudas y recibir información de primera mano por parte de los responsables de la Administración. “Creemos que es importante que la Dirección General de Pesca venga a La Aldea y explique directamente a los vecinos en qué punto se encuentra el expediente, cuáles son las competencias de cada órgano y qué pasos quedan por dar. Ante tanto ruido mediático, queremos información de primera mano, transparencia y participación”, señala Del Toro. Durante la reunión, Coalición Canaria trasladó también las principales cuestiones recogidas en las alegaciones presentadas por la formación, en las que se ponen de manifiesto las deficiencias detectadas en el proyecto y se solicita que se deniegue la concesión acuícola proyectada en la ZIA-GC9. Desde Coalición Canaria se entiende que el procedimiento administrativo del proyecto debe continuar su curso y que corresponde al órgano ambiental competente realizar la evaluación de impacto ambiental, dentro del ámbito de la Consejería de Transición Ecológica y Energía. En este sentido, los nacionalistas confían en que durante el proceso de evaluación se tengan especialmente en consideración las singularidades ambientales del litoral aldeano, sus espacios naturales y los valores que justifican su protección, y que el resultado de dicha evaluación determine que el proyecto no debe ser aprobado. En cualquier caso, más allá del expediente actualmente en tramitación, Coalición Canaria ha planteado al director general de Pesca la necesidad de comenzar a estudiar los trámites necesarios para excluir las ZIA-GC8 y ZIA-GC9 de la planificación acuícola de Canarias. Para la formación, el debate debe ir más allá de un proyecto concreto y abordar qué modelo de litoral quiere La Aldea para las próximas décadas. “No queremos que dentro de unos años volvamos a encontrarnos ante el mismo debate con otro proyecto. Creemos que ha llegado el momento, una vez transcurrido el tiempo necesario, de hablar del futuro de las ZIA-GC8 y GC9 y de proponer su exclusión del PROAC”, afirma Del Toro. Esta petición adquiere, además, una especial relevancia en un territorio donde se está impulsando la protección de espacios de enorme valor ambiental y paisajístico, entre ellos Guguy o la Micro Área Marina Protegida de El Roque. Coalición Canaria La Aldea valoran positivamente el encuentro mantenido con la Dirección General de Pesca y asegura que continuará realizando seguimiento del expediente y defendiendo que, a pesar de estar actualmente incluidas en el PROAC, las ZIA-GC8 y ZIA-GC9 no son los lugares adecuados para la práctica de la acuicultura. “Vamos a seguir defendiendo nuestro mar, nuestra pesca y nuestro territorio. La Aldea tiene derecho a decidir qué modelo de municipio quiere para las próximas generaciones”, concluye el secretario local.