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¿Miedo a Marruecos?

15 de octubre de 2026

SESENTA DÍAS DE SILENCIO Y UNA PREGUNTA QUE EL GOBIERNO NO QUIERE RESPONDER

Mientras Ceuta sufría una presión migratoria sin precedentes, buques de guerra marroquíes navegaban en aguas de soberanía española. Los ciudadanos lo han sabido dos meses después. Lo preocupante ya no es únicamente lo ocurrido en el mar. Lo verdaderamente alarmante es preguntarse, el por qué alguien decidió que los españoles no debían saberlo y se dieron ordenes de mirar para otro lado.

Por: Julio César González Padrón

Te confieso amigo lector una cosa intima: mientras escribía este artículo no podía evitar imaginar a uno de esos colegas mis, viejos capitanes de la Marina Mercante, curtido por temporales, derrotas oceánicas y guardias interminables, observando la vergonzosa situación desde el alerón del puente de su barco.

Los marinos todos, armada y mercantes, tenemos una deformación profesional muy particular; cuando algo aparece en el horizonte, lo primero que hacemos es identificarlo. Lo segundo, informar. Y lo tercero, actuar según corresponda. Pero jamás mirar hacia otro lado, como ha hecho este gobierno social comunista de cobardes que preside Pedro Sánchez.

Por eso debes creerme que no habríamos permanecido impasible ante tales hechos, porque nuestro honor de Marino español, no nos lo hubiera permitido…

No porque nuestra respuesta tuviera que ser temeraria o irresponsable. Al contrario, los hombres de la mar sabemos mejor que nadie, que la prudencia no consiste en ignorar el peligro, sino en reconocerlo a tiempo y tomar las medidas adecuadas.

Quizá esa sea la reflexión de fondo que late hoy en mi artículo.

Lo que molesta a muchos ciudadanos, no es únicamente la presencia de aquellos buques de guerra marroquíes (una fragata y dos patrulleras), en nuestras aguas españolas, y tan panchos. Lo que realmente inquieta es la sensación de que nadie consideró necesario explicar lo ocurrido hasta que la noticia terminó aflorando por sí sola 60 días después

Y eso, para quienes hemos navegado durante media vida, nos resulta muy difícil de aceptar.

Porque existe una vieja máxima marinera que viene a decir que…, “un capitán puede equivocarse en el rumbo, en la velocidad o incluso en la previsión del tiempo. Pero nunca debe ocultar a su tripulación lo que está viendo por la proa”.

De ahí nace la confianza a bordo y también en un país.

No quiero limitarme a hablar en este artículo de Marruecos, ni del Gobierno cobarde de Pedro Sánchez, porque eso ya lo han demostrado por activa y por pasiva; en realidad, lo pretendo es hacerlo de algo mucho más profundo: “de la transparencia, la confianza y el derecho de los ciudadanos a conocer la verdad los hechos para formarse su propia opinión.

Y como de siempre he escrito, “con la libertad de los condenados”, que probablemente sea la única libertad que merece realmente la pena conservar, lo dejo hoy en negro sobre blanco una vez más.

“Cuando un Gobierno calla durante sesenta días, deja de explicarse y empieza a sospecharse”

Porque hay silencios que hablan más que cualquier rueda de prensa.

Y hay hechos que, por mucho que se intenten maquillar posteriormente, dejan una pregunta flotando en el ambiente como una niebla espesa sobre el Estrecho angosto en madrugada cerrada.

Mientras Ceuta sufría el mayor asalto migratorio de su historia reciente, mientras miles de personas cruzaban la frontera y las fuerzas de seguridad españolas trataban de contener una situación límite, buques de guerra marroquíes navegaban en aguas bajo soberanía española, y la Armada, nuestra gloriosa Armada, no pudo que reaccionar enviando unidades a la zona, hasta que el gobierno cobarde de Madrid lo autorizó.

Pero lo verdaderamente triste e indignante fue que la información no se hiciera pública, hasta dos meses después y posteriormente confirmada por el propio Gobierno, que trató de quietarle importancia, como un niño cuando lo trinca haciendo algo que no debe.

Y aquí es donde empiezan los problemas. Porque una democracia puede soportar errores. Puede soportar crisis. Puede soportar incluso episodios de enorme gravedad, pero no que nos traten como alumnos de su LOGSE socialista, “progres si, pero burros hasta decir basta” y le decimos la gobierno, que lo que no vamos a soportar jamás, es que se oculte información relevante a los ciudadanos y que estos terminen enterándose por una filtración periodística sesenta días después.

“No insulten nuestra inteligencia Sr. Sánchez”

La explicación oficial ha sido tan burda como que el hacernos creer que en realidad solo se trató de un «hecho puntual» resuelto con normalidad entre dos países vecinos y “amigos” (sobre todo de Pedro Sánchez)

¿De verdad una fragata extranjera y varias patrulleras militares navegando en aguas españolas mientras se produce una crisis migratoria sin precedentes, es un simple incidente puntual?

¿Y por qué razón los españoles no podían conocerlo en agosto, pero sí en octubre?

Nadie ha explicado esa contradicción. ¿Porque si el hecho era tan irrelevante como ahora se pretende hacernos cree, no existía motivo alguno para ocultarlo, y se callaron como putas viejas, hasta que la prensa lo sacó a la luz?

Entonces no era tan irrelevante, pues cuando ahora se empeñan en decir que fue algo puntual, y Marruecos sigue siendo un amigo (de Pedro Sánchez), bueno buenísimo y además socio fiable, que no va a sacar a la luz, las conversaciones telefónicas comprometedoras, que posee del propio Pedro Sánchez y cinco de sus ministros…. ¡Pero que bueno es Mohamed VI !

“La pregunta prohibida”

Llegados a este punto surge inevitablemente la pregunta que cada vez más ciudadanos se hacen en voz baja y que algunos comienzan ya a formular en voz alta, ¿tiene el Gobierno miedo a Marruecos? Yo particularmente creo que si y mucho.

Porque no hablo necesariamente de miedo militar; pues España es una nación plenamente integrada en la OTAN y en la Unión Europea. Hablo de algo mucho más preocupante; hablo del miedo político, del miedo diplomático, del miedo de Pedro Sánchez a incomodar a Mohamed VI, del que tarde o temprano nos enteraremos que es lo que sabe, como para que este gobierno social comunista actual le tenga ese terror a incomodarlo en lo más mínimo.

Hablo en definitiva del miedo a decir públicamente aquello que pueda provocar una reacción de Rabat haciendo publicas las grabaciones que posee del teléfono particular del propio Pedro Sánchez y de cinco de sus ministros, obtenidas por el servicio de espionaje marroquí, a través del sistema israelí Pegasus

Porque cuando un Gobierno parece más preocupado por no molestar al vecino que por informar a sus propios ciudadanos, el problema deja de ser exterior y se convierte en interior.

“Ceuta siempre paga la factura”

Los habitantes de Ceuta, los “caballas”, llevan demasiados años viviendo esta situación. Cada crisis termina convirtiéndose en una cuestión de Estado. Cada tensión diplomática acaba afectando directamente a los ceutíes. Cada episodio vuelve a demostrar la extraordinaria fragilidad con que España maneja algunos asuntos relacionados con Marruecos, y siempre ocurre lo mismo: “¡Silencio, camaradas!… Que no se moleste “el moro”; prudencia, mensajes ambiguos, explicaciones tardías, y una ciudadanía que acaba enterándose de los detalles por la prensa”.

No es extraño que muchos españoles tengan la sensación de que Ceuta y Melilla sean utilizadas por este gobierno social comunista de cobardes, que preside Pedro Sánchez, como moneda de cambio diplomática, mientras sus habitantes permanecen en primera línea soportando las consecuencias. “Hoy me siento además de canario, caballa ceutí” 

“Lo verdaderamente grave”

Pero quizá lo más preocupante del todo sea otra cosa. Quizá lo verdaderamente grave no sea que unos buques marroquíes cruzaran determinadas aguas jurisdiccionales españolas, porque a lo mejor, ni saben usar un radar para medir las distancia y lo siguen haciendo a “ojo moro sobre el camello”, como si estuvieran en el desierto del Sahara ocupado.

Lo verdaderamente grave es que una parte creciente de la sociedad, ha dejado de confiar en la versión oficial de los acontecimientos, y cuando eso sucede, la responsabilidad no es de la ciudadanía. Es de quienes gobiernan, porque la confianza pública se construye con transparencia y a credibilidad se gana diciendo la verdad completa; lo mismo que el respeto se obtiene tratando a los ciudadanos como adultos y no como alumnos “progre y burros de la LOGSE socialista”

No ocultándoles información para después pedirles que crean en una explicación improvisada, cuando la noticia ya no puede esconderse, como le ocurrió a la ministra portavoz del gobierno en rueda de prensa a raíz de la pregunta que le hiciera un periodista, que más se parecía a una contestación de Mario Moreno “Cantinflas” en sus buenos tiempos.

“La sombra de una política exterior sin firmeza”

La sensación que queda, es la de un Gobierno permanentemente a la defensiva frente a Marruecos. Un Gobierno que parece reaccionar más que actuar. Que parece justificar más que explicar. Que parece minimizar más que informar, y eso es extremadamente peligroso; Porque las naciones no solo defienden sus fronteras con barcos, radares o soldados, también las defienden con determinación política, con claridad institucional y con la firme convicción de que sus ciudadanos merecen conocer la verdad. Toda la verdad y no únicamente la parte que resulta conveniente contar al gobierno.

“Un viejo principio marinero”

Los viejos marinos aprendimos hace mucho tiempo que… “Cuando un capitán oculta algo a la tripulación, el problema casi nunca es el temporal”.

Lo verdaderamente preocupante suele ser aquello que aparece en las cartas de navegación y que el capitán no quiere enseñar. Por eso hoy la pregunta ya no es si aquellos buques entraron o no en aguas españolas. La pregunta es mucho más inquietante.

¿Qué otras cosas no sabemos todavía?

Porque cuando los gobiernos comienzan a administrar la verdad en pequeñas dosis, los ciudadanos terminan sospechando incluso de aquello que es cierto, y en una democracia, perder la confianza de la población es un naufragio mucho más grave que cualquier incursión naval.

Así que, gobierno social comunista actual. Te lo voy a decir como lo haríamos en Canarias y además un maúro de Telde como yo, que por edad tiene vista ya mucha mar, como para que le vengan ahora con machangadas sanchistas …. “Este tabaco de hoy me lo picas bien finito que lo quiero para la cachimba nueva”

Y conmigo abran bien el ojo y esparramen la vista, que ya me tienen de sus mentiras, más arriba de jartos que del final de la misma Cuesta de Silva ……. Y no creas que se lo digo por decirlo, sino porque… ¡Casos se han dado! 

¡Qué cosas!

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