Quinta edición del ciclo de documentales sobre el rock CineZín
Luisalbertoycarlostarquemclan
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  • “CineZín: Secuencia de acordes” es una propuesta para amantes del rock en español que cumplió su quinta edición hablando de grupos como Supersubmarina, M-Clan e Ilegales.

Este año sí. Al fin pude ver las tres sesiones de este festival, que se me antoja imprescindible para los que somos amantes del “saber de música”. Este año, como en los anteriores, no solo se habla de los grupos o los cantantes, se habla de muchas cosas más. Los documentales nos contaron historias de cómo se hace la música, de la industria y de cómo se mueven los hilos, de los comienzos de las bandas cuando sus únicos fans eran sus padres y los cuatro amigos, de sus triunfos y, sobre todo, de sus decepciones.

Yo, como manager de bandas que he sido (y algún día volveré), he visto pasar anécdotas que recuerdo haberlas vivido, porque estos documentales no solo hablan del rock y de canciones. Hablan de la vida misma a través de las experiencias vividas por artistas a los que hoy reverenciamos. Un auténtico regalo para los espectadores que nos congregamos en el Club La Provincia que fue la sede de estos tres eventos. Adecuada e impactante la selección de este año por parte del incansable gestor cultural y amigo Juan Salán e impecable la moderación de los debates posteriores a las proyecciones por parte del periodista Diego Hernández y el escritor Xavier Valiño. Realmente valiosas las informaciones que les sacaron a sus invitados para complementar lo que ya habíamos disfrutado en la pantalla.

La primera sesión fue dedicada al grupo Supersubmarina. Me sorprendió no haberlos conocido antes, porque hacen una música que siempre me ha interesado. El grupo de Baeza (Jaén), a partir de su irrupción en la escena indie nacional, comenzó una meteórica carrera que los llevó a ser una referencia hasta estar nominados en los premios de la Academia de las Artes y la Ciencia de la Música. Pero en aquel fatídico 14 de agosto de 2016, regresando de un concierto en el Medusa Sunbeach Festival de Cullera (Valencia), su furgoneta golpea de frente contra otro vehículo, contra su vida y contra todos los esfuerzos por lograr el éxito del que ya disfrutaban. El auge y la desaparición del panorama musical son contados por los integrantes del grupo e impecablemente documentados para el programa “Salvados”, siendo entrevistados por Gonzo. Al debate asistió Fernando Navarro, autor del libro “Algo que sirva como luz”, en el que se narró toda la historia de esta banda y, sobre todo, de su proceso posterior y de cómo cada integrante de la banda vivió el proceso tras el accidente. Busquen las dos partes del documental de Salvados: “Supersubmarina. Cien maneras de volver”.

La segunda me hizo muchísima ilusión. Ya tengo mi perseguida foto con Carlos Tarque, cantante de una de las bandas de mi vida. Pudimos ver el documental “M-Clan. Las calles siguen ardiendo”. Que el propio cantante te cuente las razones de cómo el grupo ha ido pasando de unos estilos a otros, pese a la crítica de muchos de sus fans, fue impagable. Yo los conocí a través del disco “Usar y tirar”, producido por Alejo Stivel. Fan incondicional desde la tercera canción del disco hasta hoy. Sonaban a Tequila, mi grupo rock español para siempre. Atrás quedaban esos discos “Un buen momento” (1995) y “Coliseum” (1997) con marcado rock sureño de los Estados Unidos, mucho blues y soul en una época en la que ya no funcionaban muchos estilos. ¿Pasarse al rock comercial fue un acierto o un error? Tarque nos lo dejó clarito. Impagable escucharle en el Club La Provincia, tan maduro, tan cercano y tan de “jugar con las cartas boca arriba” sin pretender nada más que ser fiel a sí mismo. Ya me había ganado como artista y ahora lo hizo como persona.

La última sesión fue un merecido homenaje a Jorge Martínez, que nos dejó hace unos pocos meses. La proyección del documental “Ilegales 82” fue un extraordinario ejemplo del comienzo de las bandas de rock. Para mí, este grupo me marcó como persona. Mi carácter rebelde viene determinado por la música que me influyó en mi etapa de adolescencia y sus canciones; les aseguro que influyeron mucho. El documental de Juan Moya, que asistió al debate posterior, se centra en la grabación de su primer e icónico disco titulado como la banda. En él, aquellas canciones de las que no puedo nombrar una sola, pero me sé todas. Contada toda la historia en la pantalla a través de Jorge, el líder y cantante, nos adentra con testimonios de todos los que tuvieron que ver con ese disco.

Solo me queda felicitar a la organización de este tipo de eventos que acercan la música a los que no solo nos dedicamos a escuchar, sino a aprender a través de los que han vivido las experiencias. Les invito, queridos lectores, a estar atentos a la sexta edición. Me gustaría que todos mis amigos vivieran la experiencia que yo he vivido estas tres semanas en el Club La Provincia.

 Luis Alberto Serrano
Insta: @luisalserrano @Mipropialuna

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

España humillada; primero por mohamed, y luego por Pedro Sánchez

“Cuando el gobierno abandona el pabellón nacional” Escribo este articulo como “PATRIOTA” español y con la “dignidad y honor del que ha visto mares en calma y mares traicioneros,” y aun así ha sabido mantener el rumbo firme. Porque hay días en los que un país se mira al espejo y no reconoce el rostro que ve. Días en los que el honor y dignidad nacional, esa que nuestros mayores defendieron con uñas, sangre y honor, parece haber sido arriada del mástil sin ceremonia, sin duelo y sin vergüenza. El pasado “2 de septiembre” fue uno de esos días… Pero también fue su contrario. Porque España vivió “la mayor manifestación simultánea de su historia”, un rugido coral que recorrió plazas, pueblos, avenidas y rincones donde jamás antes se había visto tantas banderas españolas juntas ondeando al unísono. Yo estuve allí. Estuve “en La Plaza de Santa Ana, Las Palmas de Gran Canaria, y estuve en la de San Juan, en Telde”. Y en ambos lugares sentí lo que hacía tiempo que no sentía: “el orgullo de sentirme español, hermandad, raza, unidad”, porque España, cuando despierta, es un acorazado. Y aquel día navegó como tal. Pero la alegría duró lo que tarda en romperse una ola contra el costado del barco. “El informe que destapa la mentira” Al llegar a casa, encendí la televisión para escuchar las noticias. Y allí, como un mazazo, apareció el dato que me heló la sangre; “un informe de 51 páginas del jefe de la Policía Nacional de Ceuta, demostrando que el asalto a la ciudad fue intencionado, planificado y ejecutado por las autoridades marroquíes”. No fue un accidente. No fue un episodio espontáneo. No fue una desgracia humanitaria. Fue “una operación política, orquestada desde Marruecos y con el visto bueno de su rey Mohamed VI” que, una vez más y ante la evidente flaquea y debilidad y falta de apoyos, por parte de Europa, y gran parte de España, donde incluyó a los militantes de su propio partido PSOE auténtico, se decidió a probar con otro intento de una nueva Marcha Verde actualizada, sobre Ceuta. Hasta aquí, la gravedad es enorme. Pero lo que vino después es lo que convierte la indignación en rabia y la rabia en humillación. Porque mientras Marruecos movía sus fichas, “el cobarde y traidor del presidente Pedro Sánchez y sus ministros de forma más que sospechosa de traición a la patria, nos mentían. Nos mentían a sabiendas. Nos mentían para proteger a Mohamed VI. Nos mentían para ocultar la agresión. Nos mentían para no incomodar al vecino que ya ha demostrado ante el mundo, que puede abrir y cerrar la frontera como quien abre y cierra un grifo”. “El Congreso: un teatro de excusas” Ayer, escuchando al Sánchez en el Congreso, ya no supe si sentía “pena, asco o rabia” Quizá las tres cosas a la vez. Porque debo confesar que a mi edad y después de haber surcado todos los mares del mundo, soportado terribles temporales, nunca consiguieron éstos alterarme más allá de la lógica preocupación de un capitán, para con sus hombres y su nave, y ahora debo confesar que este tipejo de Pedro Sánchez, con esa cara de “tonto del culo y traidor” que tiene, consiguió lo que nunca me había ocurrido, “sacarme de mis casillas, cunado lo escuchaba por televisión  desde  el Congreso de los Diputados, defendiendo una vez más al rey moro Mohamed VI , mintiendo y al mismo tiempo humillando a los españoles y a su ministra Margarita Robles  ; pues fueron explicaciones torticeras, más propias de , “coartadas infantiles de colegio” o de un delincuente que lucha para salvar su pellejo.  Y desde luego más dirigida a sus alumnos adoctrinados de la LOGSE “socialista sanchista”, que a un pueblo sabio y noble como es el español, representado allí por sus diputados libremente elegidos en las urnas No fueron argumentos; fueron “evasivas”. No fueron palabras de un gobernante; fueron “las frases de quien ya no gobierna, sino que obedece”. Y mientras hablaba, mientras se justificaba, mientras intentaba envolver las mentiras en celofán institucional, yo sentía algo que jamás antes había sentido; “que mi propio gobierno me escupía en la cara”. A mí, a ti y a todos los españoles que ese día salimos a la calle con las banderas españolas en la mano y el corazón en alto. ¿Dónde está el honor del puente de mando? Como marino, sé que hay momentos en los que el capitán debe actuar. Momentos en los que la ley escrita no basta, porque la ley no siempre prevé el temporal, el abordaje o la traición. Momentos en los que el honor es la única brújula fiable y que éste, debe estar, sin dudarlo, incluso por encima de la misma Ley Y ayer, viendo el espectáculo del Congreso, me pregunté algo que jamás me había formulado en voz alta: ¿Ha llegado la hora de que el Rey Felipe VI, como Capitán General de los Ejércitos, tome el mando? No por ambición. No por gloria. No por nostalgia. Sino por “supervivencia nacional”. Porque España es un barco que actualmente va a la deriva. Y quienes deberían estar en el puente de mando “han abandonado el timón”, han roto la carta náutica y han decidido navegar según los caprichos de Marruecos y su Rey Mohamed VI.   “La Constitución no puede convertirse en un escudo para cobardes y traidores” La Constitución española es un marco, no una mordaza. Es una guía, no una excusa. Y jamás fue concebida para proteger a quienes “permiten que la dignidad nacional sea pisoteada”. Cuando un gobierno miente como lo está haciendo para encubrir una agresión extranjera, cuando un gobierno oculta información vital a su pueblo, cuando un gobierno renuncia a defender la soberanía, entonces ese gobierno “ha dejado de ser gobierno, para convertirse en pandilla de delincuentes”. Y España, “no puede seguir siendo humillada día tras día”. Porque los españoles de verdad. Los que amamos a la patria como madre que es, no lo vamos