20 enero 2026 9:49 am

Visto lo que prende con Groenlandia “el rubio pistolero malo, de aldea americana” Donal Trump, cabe preguntarse… ¿Y si le diera por controlar Canaria?

Aunque hoy pueda sonar sorprendente la pregunta, existen precedentes históricos que alimentan mi ejercicio especulativo:

A finales del siglo XIX, tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, España se encontraba debilitada. En ese contexto, sectores estadounidenses consideraron que Canarias podría convertirse en un enclave útil para su expansión atlántica.

Por otra parte, este interés recurrente de territorios estratégicos por parte de USA; desde la compra de Alaska (1867) hasta la propuesta de adquirir Groenlandia en el siglo XXI, no ha dejado de mostrase históricamente interesado con la excusa de adquirir posiciones geoestratégicas claves.

Estos antecedentes permiten imaginar que, en un contexto de tensión global, un liderazgo estadounidense como el que ejerce el actual “rubio pistolero del chiflado” podría retomar, y de hecho lo está haciendo, esas viejas hacerse con lo que se le antoje, que por algo es el más rápido desenfundan el Colt 45, y si tienen alguna duda que le pregunte al Subnormal del Maduro, que, por desafiarlo, está ahoraen una cárcel americana y pasando más frio que un podenco canario en invierno.

En un mundo marcado por tensiones crecientes entre potencias globales, no resulta extraño imaginar escenarios que, aunque hoy parezcan improbables, podrían adquirir lógica estratégica en el futuro.

 Uno de ellos sería un hipotético interés de Estados Unidos —bajo un liderazgo centrado en la doctrina “America First”— por establecer control político o militar sobre las Islas Canarias, presentándolo como una medida defensiva ante la expansión de potencias rivales en África Occidental.

Este ejercicio de ficción geopolítica me inspiro en tres elementos reales; la creciente presencia de Rusia y China en África Occidental y haciendo amigos constantemente; la cantada importancia estratégica del Archipiélago Canario como plataforma atlántica y el reciente interés estadounidense por territorios estratégicos, como Groenlandia 

Nadie puede poner en duda que las Islas Canarias, hoy por hoy ocupan una posición única, pues son territorio europeo situado a apenas 100 km de África; controlan rutas marítimas esenciales entre América, Europa y África y además funcionan de facto como plataformas logísticas y militares naturales para operaciones en el Atlántico y el Sahel.

En un contexto de rivalidad global, cualquier potencia que aspire a asegurar el Atlántico Occidental vería en Canarias un activo crítico.

En este escenario, un presidente estadounidense como el actual, podría justificar su interés anexionarse Canarias alegando:

Una Amenaza creciente desde África Occidental, donde Rusia y China han ampliado su influencia mediante acuerdos militares, infraestructuras estratégicas y presencia naval emergente o simplemente , por una  necesidad de proteger rutas comerciales y energéticas que conectan América con Europa, aunque también podría justificarse alegando simplemente la prevención de una hipotética proyección militar rival hacia el Atlántico; especialmente si países del Golfo de Guinea o el Sahel ofrecieran bases a potencias euroasiáticas como Rusia o China, como parece cada vez más tentados.

Bajo esta narrativa, Washington podría presentar la presencia estadounidense en Canarias como una acción “defensiva” y “cooperativa”, aunque en la práctica implicaría un control directo o indirecto del archipiélago (Como Venezuela)

 ¿Pero cómo reaccionaría España y la Unión Europea?

En este escenario ficticio, la respuesta española, supongo que no sería como la que optó ante Marruecos, con su retirada cobarde y vergonzosa tras la Marcha Verde de Marruecos sobre la “provincia española” del Sahara Occidental, y en esta ocasión sería inmediata y contundente la reafirmación de la soberanía nacional sobre Canarias y al mismo tiempo se activaría mecanismos de defensa europeos, dado que el Archipiélago, está, al menos en teoría, protegido por la propia OTAN y aunque nos volcáramos en desarrollar una diplomacia intensiva para evitar una escalada, no veo yo al “rubio pistolero americano” dejando de desenfundar su Colt 45, el mismo  que tanto le gusta mostrar al mundo amigo o enemigo; porque ese “rubio” cuando de defender  sus  beneficios y los de sus ricos amigachos  se trata , no conoce ni a su santa madre que en mala hora lo trajo al mundo, con todos los abortos que se practicaban en aquella época.  ¡Qué cosas!

La Unión Europea, por su parte, se vería obligada a posicionarse con claridad, pues un intento de control externo sobre Canarias, le supondría un desafío directo con su “ogro americano” al que al parecer tanto teme.

 Tampoco se nos oculta que un movimiento de este tipo tendría repercusiones profundas como seria la reconfiguración del equilibrio Atlántico; aumento de tensiones entre EE. UU, la UE, Rusia y China; mayor militarización del Atlántico oriental y del Sahel; e impacto económico y social en Canarias, que podría convertirse en un foco geopolítico de primer orden.

Como conclusión final añadiría que, aunque este escenario pertenece al terreno de la ficción prospectiva, sirve para reflexionar sobre: La creciente importancia estratégica de África Occidental; el valor geopolítico de Canarias en el siglo XXI y la tendencia de las grandes potencias a buscar posiciones adelantadas en un mundo cada vez más competitivo.

Explorar estos escenarios no implica que vayan a ocurrir, pero sí ayuda a comprender mejor las dinámicas globales que podrían influir en el futuro del Atlántico y del Archipiélago Canario. Porque amigo mío y a los hechos reciente me acojo.

Yo, por si las moscas me he puesto a repasar mi nivel de inglés, porque quien sabe si a los gorilas del    ICE “Trumpista” no les gusta mi acento y me expulsan de la tierra que me vio nacer, que… ¡CASOS SE HAN DADO!   Jajajajajaja.

 

Fdo. Julio César González Padrón

Maúro de Telde, Marino Mercante y Escritor

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